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El expresidente yemení niega que apoya a milicianos chiíes



El expresidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, rechazó en una entrevista a Nóvosti las acusaciones de sus detractores que afirman que presta apoyo a milicianos hutíes.

"No estamos en contra de los hutíes pero tampoco cooperamos con ellos", afirmó al agregar que si el partido que encabeza, el Congreso Popular General, se opusiera a los milicianos en vez del Estado "el país se sumiría en una guerra civil".

Saleh recordó que en los 33 años que gobernó el país las autoridades de Yemen lucharon seis veces contra milicianos y acusó a su vez al presidente actual de Yemen, Abd Rabbuh al-Mansur al-Hadi, de colaborar con los hutíes para liberarse de aquellos militantes de Hermanos Musulmanes que se encuentran en el poder.

La monarquías árabes vecinas de Yemen ven en el rápido avance de los hutíes que se apoderaron de la capital, Saná, "la mano de Saleh" que, en su opinión, aspira a recuperar el poder.

El expresidente aseguró que no aspira volver al poder pese a que su popularidad está de nuevo creciendo entre los yemeníes.

"En ningún caso aceptaré regresar al poder", señaló al asegurar que está contento con la vida que lleva actualmente.

También descartó que su hijo mayor, Ahmad Saleh, pretenda a su vez a la presidencia.

Saleh también indicó que se alegra por las sanciones impuestas contra él.

"Se han inventado que tengo activos bancarios pero ya indiqué que no tengo ninguna cuenta. En cuanto a la prohibición de salir del país, es la mejor de las soluciones posibles, porque insistieron en que debía abandonar el país", afirmó.

El lunes EEUU impuso sanciones contra el expresidente así como contra dos líderes de los milicianos por participar en "acciones que amenazan, directa o indirectamente, a la paz, seguridad o estabilidad en Yemen".

Previamente, quedaron sancionados por la ONU "por amenazar a la paz y la seguridad del país y entorpecer el proceso político".

Yemen vive una situación de inestabilidad desde el cambio de gobierno cuando Saleh tuvo que huir del país a causa de protestas masivas.

En agosto pasado los hutíes consiguieron tomar la capital del país, Saná, tras varias semanas de protestas antigubernamentales que exigían restablecer los precios subvencionados del combustible.

Desde mediados de octubre enfrentamientos violentos entre yihadistas de Al Qaeda y los chiíes se registran en las provincias de Al Baida y la cercana Eb.

Mientras, están creciendo las tensiones separatistas en el sur del país donde algunos líderes abogan por reconstruir el Estado socialista que existió antes de la unificación del país en 1990.
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