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El fanatismo político



En los últimos tiempos el mundo parece estar cada vez más polarizado, cada día que pasa el fanatismo político se propaga por todas las naciones del mundo como si se tratase de una de las peores pandemias que ha azotado a la Tierra.

Se ha vuelto muy común escuchar una y otra vez el término "fanático", sin embargo éste abarca más allá de la admiración y el respeto por una persona, partido político o religión. El fanatismo es totalmente extremista, se manifiesta a través del frenesí con el cual una persona o varias defienden sus creencias: culturales, religiosas, políticas, ideológicas, etc. En este sentido, podría decirse que el fanatismo posee varios apellidos. En este caso hablaremos sobre el fanatismo político.

El fanatismo político es uno de los principales problemas que afronta la sociedad, ha sido la causa de diversas guerras, enfrentamientos, disputas y masacres a lo largo de la historia de la humanidad. El fanático político se caracteriza por aislarse en sus propias posiciones y creencias, no existe la posibilidad alguna de que éstos vean algún inconveniente en sus convicciones. En la mayoría de los casos estas personas son inducidas a este tipo de fanatismo por un líder político.



Antes que todo, debemos recordar que los políticos están entrenados para "convencer" y "manipular" a sus oyentes. Una de sus principales herramientas es el discurso y todos sus elementos, ya que éste oculta un sinnúmero de estrategias discursivas, figuras retóricas, gestos, y contextos diseñados para atraer la atención de las masas.

En este sentido, el líder político promueve el fanatismo, convenciendo a sus seguidores de que su ideología es la mejor, así mientras más encerrada esté la persona en sus creencias más seguro tendrá éste su voto o apoyo, por lo tanto tendrá más poder. Para lograrlo se basa en la polémica, la deslegitimación de su adversario, en engaños y frases prefabricadas que logren identificar y dar respuesta a las necesidades del pueblo.

Sin embargo, es importante señalar que las personas fanáticas siempre lo han sido. No les gustan los puntos medios, siempre van a los extremos e incluso existen casos en los cuales un fanático político de izquierda se ha convertido en un fanático político de derecha. Esto suele ocurrir cuando el liderazgo o poder del bando al cual pertenecía se ha perdido.

Características del fanático

Se creen dueños de la verdad y no aceptan cuestionamientos.
No son personas razonables.
No escuchan opiniones diferentes a las suyas.
Se alteran fácilmente.
Suelen rodearse de personas fanáticas.
Son obsesivos.
En algunas ocasiones no miden sus actos cuando se trata de defender sus ideales.
Se encierran en sus ideas.
Son radicales o extremistas.
Son discriminantes e intolerantes ante quienes piensan opuesto a ellos.
Son autoritarios.




Fanatismo político en Venezuela


El fanatismo político en Venezuela siempre ha existido. 20 años atrás era habitual ver a amigos separados porque uno era adeco y el otro copeyano. Con la llegada de la llamada “revolución” el fanatismo se ha incrementado al punto de segmentar a la población en dos bandos: oficialistas y opositores, un punto medio entre ambos es casi tan inconcebible como pertenecer al grupo contrario.
Al respecto, el máximo líder de dicho movimiento revolucionario llegó a mencionar en diversas ocasiones que quienes no estuviesen con él estarían en su contra, lo cual creó un ambiente de tensión entre los oyentes quienes inconscientemente se vieron en la necesidad de unirse a un grupo en sí.

Es importante señalar que el fanático político no solo asume las ideologías de su líder, éste también adopta sus acciones, palabras, gestos y comportamientos. Tal es el caso del sector oficialista radical venezolano, el cual se caracteriza por deslegitimar constantemente al sector opositor empleando frases inadecuadas e insultos que rápidamente son aceptados y repetidos por sus seguidores.

Por su parte, el sector opositor radical considera que está en el “camino correcto de la historia”, por lo tanto son ellos quienes tienen la razón y no los del bando contrario. Asimismo, discriminan a los simpatizantes del oficialismo calificándolos de “ignorantes” por no pensar como ellos. Esta es una de las características principales del fanático, asumen ser los únicos dueños de la realidad y discriminan a quienes no piensan igual.



Consecuencias (casos prácticos)

Lamentablemente miles de familias se han visto afectadas por el fanatismo político, iniciando con el simple hecho de eliminar una amistad por diferencias ideológicas, hasta llegar al enfrentamiento y derramamiento de sangre entre parientes. Uno de los casos más alarmantes que se ha presentado en nuestro país fue el homicidio de una mujer de 80 años en el estado Táchira, la cual fue sacrificada durante un ritual llevado a cabo por su propio hijo, el mismo alegó que lo hizo porque Dios le indicó que con esto lograría curar de su enfermedad al líder oficialista.

Otro caso en Venezuela son las recientes "guarimbas" llevadas a cabo por sectores radicales de la oposición, las cuales no solo impedían el libre tránsito sino que también violaban el derecho al trabajo y al estudio. En muchos casos se destruyeron monumentos públicos, así como edificios públicos y privados, en pro del llamado “cambio o La Salida”. Las mismas fueron “en su mayoría” reprimidas por grupos extremistas adeptos al oficialismo que agredieron físicamente a los manifestantes y violentaron la propiedad privada. Estas acciones han dejado más de 30 personas fallecidas y decenas de heridos.

Saliendo de nuestras fronteras y hojeando un poco la historia nos encontramos con uno de los peores casos de fanatismo político en el mundo: el Holocausto, el cual fue ejecutado por el partido Nazi que asumió el poder en Alemania en 1933. Uno de sus principales postulados era el antisemitismo, acabando con la vida de aproximadamente 6 millones de judíos.

En conclusión, todo exceso es peligroso, en el caso del fanatismo político desmedido puede llegar a causar catástrofes a nivel mundial, local y familiar. Una persona fanática política puede llegar a perder la razón a causa de esta condición.

Por tal motivo es importante promulgar y reforzar los valores ciudadanos, esta tarea debe ser llevada a cabo en especial por los líderes políticos quienes son el modelo a seguir de sus adeptos, por lo tanto deben ser los principales promotores de la tolerancia y la paz ciudadana.
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