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El fin del amor, motor para tapar los tatuajes

Es el primer motivo de quienes quieren deshacerse de antiguos tatoos. La mayoría, mujeres



Fernando Vignati, Tatuador de La Plata

Es tan común que ya le dieron un nombre: efecto Melanie Griffith. Le dicen así para recordar la actitud de la diva del cine norteamericano, quien después de divorciarse de Antonio Banderas decidió borrar el nombre del galán de un corazón que llevaba tatuado en el brazo derecho, lo que le llevó tres sesiones de láser. Melanie no está sola. Según un sondeo realizado recientemente, uno de cada cuatro personas de entre 19 y 29 años lleva un tatuaje. Y el 60% de ellos se arrepiente a los cinco años de habérselo hecho. Entonces busca borrárselo. O tapar el antiguo tatuaje con uno nuevo.

El principal motor de esta actitud es el fin del amor y las más frecuentes protagonistas de estas historias son mujeres. Así lo indicaron, al menos, tatuadores platenses. “Sucede todo el tiempo. Lo más común es que vengan con la idea de tapar un tatuaje con otro. Y generalmente, el tatuaje que quieren tapar es el de un nombre, generalmente de una ex pareja.

Eso trae algunas complicaciones al tatuador, porque no es tan fácil tapar un tatuaje con otro, todo depende de la ubicación y del nivel de tintas oscuras que son más difíciles de tapar. Pero también hay casos extremos, como el de una mujer que vino un día a tatuarse el nombre del novio en las costillas. Antes de que empezara me preguntó qué tatuaje podía hacerse para taparlo cuando se peleara”, dice Nicolás Cazzulo, desde una casa de tatuajes platenses.

Lo cierto es que tatuarse nombres es una práctica habitual y lo más común es que los nombres tatuados correspondan a una persona del otro sexo: “pueden pedirnos que los tatuemos en cualquier parte del cuerpo. Nosotros no preguntamos, pero generalmente nos cuentan que es el nombre de la pareja”, dice Cazzulo.

Desde otra casa de tatuajes, Fernando Vignati dice que “nosotros desaconsejamos tatuarse el nombre de la pareja en las personas muy jóvenes, de menos de 26, 27 años. No de una manera tajante, pero les hacemos entender que las relaciones en esa etapa de la vida no son siempre estables y que ese tatuaje se puede convertir en un problema en el futuro. De todos modos, y si bien tenemos consultas de personas que nos piden referencias de centros donde borren tatuajes -centros de estética o algunos estudios de Buenos Aires- no nos parece que sea tan alto el porcentaje de arrepentidos”, dice Vignati.

Para otro tatuador, Ismael Pérez, “a mi me tocó vivir situaciones insólitas, como el caso de un flaco que se vino a tatuar el nombre de una chica para llamarle la atención y que le dé bola. Ni siquiera salían”. Para Iván Molero, “los arrepentidos que se vienen a tapar tatuajes porque se pelean son cosas de todos los días, El 80% son mujeres”.
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