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El Gabinete de CFK arde por las internas

La inminente renuncia de Capitanich, el avance de La Cámpora en dos ministerios y el poder creciente de Kicillof. “Yo ya no tengo nada más que hacer acá”, repite el jefe de Gabinete de Ministros.



Preocupado por la situación en su provincia y por la puja económica en el Gobierno, Jorge Milton Capitanich quiere regresar a Chaco y dejar de lidiar cada día con la administración nacional y las pujas internas.

El chaqueño acepta puertas adentro que su jugada de arribar al Gobierno de Cristina le salió mal. Y se despacha, en charlas con gobernadores, en admitir el error que lo ha llevado a tener números de imagen ampliamente desfavorables. Y que la influencia de Axel Kicillof ya no le deja margen.

Capitanich recibe casi cotidianamente en su despacho, al ministro de Economía y al presidente del Banco Central. Los recibe a los dos juntos e intenta administrar la salvaje interna entre Kicillof y Juan Carlos Fábrega pero sabe que el avance sobre toda la gestión del joven ministro tiene un aval: el de la propia Cristina.

El anuncio de la salida de “Coqui” sucederá cuando la Presidenta lo ordene y ella pretende hacerlo cuando el tema “salga de la tapa de los diarios”. Pero el problema no es ese sino que en el interior del Gobierno no se habla de otra cosa.

Kicillof pretende manejar todas las variables, por eso se habla de su arribo a la Jefatura de Gabinete y de la imposición de un hombre propio en el Banco Central; podría ser mucho para una sola voluntad. Otra opción, que agrada más a algunos gobernadores e intendentes peronistas, es que sea Julián Andrés Domínguez quien se quede con ese cargo. Podría continuar con la comunicación con los medios y funcionar como un pivote con los demás ministros, con quien no tiene rivalidades salvo en el caso de Florencio Randazzo, con quien comparten ambición y precandidatura presidencial.

Pero allí aparece el rol de La Cámpora. Sus principales dirigentes quieren afuera a Juan Carlos Fábrega y además, acceder a la conducción de ministerios. Mariano Recalde fue el primero en ser aludido para la Jefatura de Gabinete. El titular de Aerolíneas Argentinas se los desmintió a los suyos: “Lo quieren voltear a Coqui y me mencionaron a mí para de paso, pegarme. No hay chance de eso”, deslindó el joven camporista.

Pero el nombre de Recalde suena con el Andrés “Cuervo” Larroque para reemplazar a Alicia Margarita Kirchner en Desarrollo Social. La Cámpora apetece desde hace tiempo esa cartera, donde podría acceder al manejo de planes y cooperativas. Pero no resulta posible que la hermana de Néstor quede fuera del Gabinete, razón por la que en la juventud kirchnerista la postulan también para la Jefatura de Gabinete.

Un dato no escapa a nadie en el esquema kirchnerista: quienes integraron la lista de “los 33” que viajaron en el Tango 01 a Roma tienen un rol definido por Cristina. Julián Domínguez integró esa comitiva, lo que le suma en la consideración para el Gabinete. Pero también aparecen allí, Gabriel Mariotto y Aníbal Fernández, a quien la Presidenta volvió a destacar ayer en su discurso con la frase anibalesca: “¿Y Boston?”.

Otra de las áreas donde los jóvenes de Máximo Kirchner han puesto su mira es el Ministerio de Salud: con un Juan Manzur preocupado por las vicisitudes de la vida política tucumana, técnicos camporistas han poblado la cartera de Salud y se encuentran auditando cada área.

La Presidenta emitió ayer un duro discurso sobre complots, buitres y agentes externos. Pero como se ve, la vida interna de su tropa está en llamas y con todos y todas, con la atención en los próximos cambios que serán anunciados, como ya se hizo habitual, por el secretario de Comunicación Alfredo Scoccimarro.
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