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El gasoducto de la vergüenza K




La presidenta presentó obras en un conducto para traer gas de Bolivia que fue anunciado en 2003 y que debería haber estado finalizado en 2006. El fracaso energético del gobierno

Si no fuera un hecho trágico, ya que involucrar la calidad de vida de miles y miles de argentinos, parece una broma de mal gusto. Ayer, la presidenta Cristina Fernández, a la que le quedan menos de 500 días en el poder, presentó una serie de obras en un emprendimiento que fue anunciado por su marido a comienzos de su mandato –en el año 2003- y que debería haber estado finalizada en 2006.

Se trata de la construcción del Gasoducto del Noreste Argentino (GNA). El proyecto prevé construir un gasoducto de 1448 kilómetros para llevar el gas hasta las cercanías de Buenos Aires. Según el primer cronograma, debía estar listo en 2006. Pero el último calendario de la obra establece su culminación exactamente diez años después, en 2016. Se sospecha que las demoras fueron producto de actos de corrupción.

La jefa de Estado ayer encabezó un acto en la Casa Rosada con motivo de la firma de contratos para la construcción y provisión de caños del GNA y el lanzamiento de la licitación para la segunda etapa, que comprenderá a las provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe, con una inversión prevista de 11.947 millones de pesos.

La construcción de esta obra para traer gas de Bolivia, además, es la cabal muestra del fracaso energético del kirchnerismo. Luego de la mal llamada “década ganada”, la Argentina tiene en su territorio menos de la mitad de las reservas de gas convencional que tenía en el año 2002, sin contabilizar el yacimiento de Vaca Muerta (allí existe gas no convencional) que, como se sabe, requiere de importante niveles de inversión que lejos están de llegar a nuestro país.

Algunos números hablan por sí solos: las reservas convencionales cayeron un 50,1% en los nueve años del periodo 2003-2011. Según un estudio de Alieto Guadagni, exsecretario de Energía de la Nación, por cada metro cúbico extraído de gas se repuso el 26,1 %, el 73,9% restante mermo directamente el stock previo acumulado de reservas. Además, la producción de gas es un 15,4% inferior a la del 2004 (año de máxima producción). En el 2012 cayó 3,1% y es menor al nivel del año 2000.

Ante esta situación, el Estado tienen que importar gas a precio internacional lo que provoca una fuerte sangría de recursos que ponen en jaque a la economía, ya que para poder afrontar ese gasto el gobierno K implementa una de las presiones fiscales más importantes del mundo.

Ante la escasa producción en nuestro territorio, el año pasado las importaciones de gas por parte de la Argentina crecieron 1.100 millones de dólares alcanzando, según las estadísticas difundidas por la Secretaría de Energía de la Nación, los 5.460 millones de dólares.

Los números oficiales muestran que las compras totales de hidrocarburos totalizaron los 8.092 millones de dólares. En tanto, las importaciones energéticas globales (se incluye electricidad) crecieron 24,8%, al pasar de 8.703 millones a 10.863 millones entre los primeros once meses del 2012 y 2013 y, como consecuencia, el saldo comercial de energía fue negativo por 6.045 millones.
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