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El gobierno cada ves mas complicado con Nisman



Alberto Nisman en su denuncia nombra a ciertos esperpentos del poder y los ubica en momentos claves que sirvieron para perfeccionar el presunto delito de encubrimiento que le imputa a la presidente Cristina Kirchner y su canciller Héctor Timerman. Esos esperpentos no tienen un pasado común y el Memorándum con Irán unió su vida, fortuna y libertad para siempre.

Héctor Yrimia es un abogado de escaso vuelo intelectual que juró como fiscal federal por sugerencia de Rodolfo Barra a Carlos Menem. Su perspicacia es tan liviana como su conocimiento del derecho y en plena investigación del atentado a la AMIA se paso una noche detrás del templo que está a camino a Ezeiza, porque una fuente anónima le había informado que allí se iban a reunir los terroristas que atacaron la sede de la comunidad judía en la Argentina.

Barra después logró que Yrimia asumiera como juez en el fuero penal y de allí sin escalas aterrizó como supuesto agente inorgánico de la SIDE. El fiscal Nisman sostiene que Yrimia fue importante para empujar el presunto delito de encubrimiento cometido por CFK y Timerman en la causa AMIA.

Junto a Yrimia, aparece mencionado Luis D’Elíaen la denuncia que tramita Ariel Lijo. El piquetero tiene contactos con Irán, es amigo del implicado Moshen Rabbani, va a los actos en cadena que protagoniza CFK y es un operador político todo terreno. Puede atacar a un productor agropecuario en la Plaza de Mayo, escribir un tuit descarado o usar los medios oficialistas en provecho propio.

Cuando Néstor Kirchner era presidente y la Argentina rechazaba el juego de seducción de Irán, D’Elía fue eyectado de Balcarce 50. Años más tarde, con la viuda de Kirchner en el Gobierno, el piquetero apareció con su sonrisa junto a la Presidenta que diseño el Memo con Irán.

Fernando Esteche se suma a la banda de esperpentos que denuncia Nisman ante la justicia federal. Pequeño escalador de la política nacional, usa capucha para plantear un proceso revolucionario que no figura en ningún libro de Trotsky o Lenin. Es un empleado informal del kirchnerismo que D’Elía ha manipulado a su antojo.

En las últimas horas, el líder de Quebracho reconoció que estuvo negociando su libertad en Casa de Gobierno, meses antes de caer preso por una causa abierta en la justicia porteña. Esteche, entonces, ya no puede decir que no tiene vinculaciones con la Casa Rosada.

El fiscal hallado muerto en su departamento también menciona a Jorge Alejandro "Yussuf" Khalil, un busca con origen islámico que fue reclutado por un agente inorgánico de la SIDE, que se llama Ramón Allan Héctor Bogado. Khalil tiene acceso a la embajada de Irán en la Argentina y Bogado le prometió ayuda del gobierno para tenerlo bajo su radar.

Khalil y Bogado, acorde a la denuncia de Nisman, interactuaban con Yrimia, D’Elía y Esteche para supuestamente ejecutar en las sombras las órdenes de CFK y Timerman.

En este contexto, el fiscal muerto interpreta que Andrés Cuervo Larroque coordinaba ese grupo de tareas con el despacho presidencial. Larroque, diputado nacional y lugarteniente de Máximo Kirchner, aparece como el presunto nexo político entre las cloacas del poder y los resortes institucionales de la Argentina.

Las operaciones políticas oscuras y con olor a tragedia no se hacen con expertos insobornables. Un supuesto pacto secreto para cambiar la impunidad de los terroristas de la AMIA por petróleo escapa a la luz del día y a los decretos publicados en el Boletín Oficial. Se necesita mucha influencia política para poner en marcha un mecanismo opaco que cumple órdenes sin preguntar sobre su legalidad y su ética democrática. El atentado a la AMIA es considerado un crimen de lesa humanidad y no hay poder presidencial que pueda modificar esta decisión de la justicia federal.

La denuncia de Nisman abunda en escuchas oficiales que permiten al fiscal hilvanar su acusación contra Cristina, Timerman y los esperpentos. Lijo citará a declarar a los imputados y accederá a información reservada que le servirá para apuntalar los indicios presentados por el fiscal muerto. Es una tarea procesal difícil y compleja.

Cuando termine, si la muerte no ataca de nuevo, el trabajo incansable de Nisman se habrá transformado en un legado histórico para todos.
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