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El Gobierno lleva pagados ya $ 50 millones por una torre

El Gobierno lleva pagados ya $ 50 millones por una torre que no empezó a construirse

El Ministerio de Planificación pagó esa suma a los arquitectos que diseñaron un megaemprendimiento en Avellaneda; aún no se puso un ladrillo




El Gobierno ya gastó casi $ 50 millones para la construcción de una obra que aún no empezó. La historia que tiene como protagonista lo que debería ser la estructura arquitectónica más alta de la Argentina, un megaemprendimiento que nunca se puso en marcha, ya cuenta con pagos anticipados y monotributistas que cobraron honorarios multimillonarios.

Sin siquiera marcar el terreno o poner un ladrillo, el Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido, ya desembolsó, entre 2011 y 2013 $ 48.090.000 en concepto de salarios que cobraron los arquitectos que realizaron el proyecto. Consultados por LA NACION, especialistas en obras de grandes dimensiones se mostraron sorprendidos por el millonario pago y aseguraron que "pagar un proyecto por anticipado por un edificio que va a realizar un tercero es un disparate".

Se trata de la construcción de la torre única de telecomunicaciones del área metropolitana, situada en el conjunto de playas ferroviarias linderas a los estadios de los clubes Independiente y Racing, en Avellaneda, de 368 metros, con 44 pisos circulares de 1500 m2. Allí funcionaría una antena de la TV Digital Terrestre y un centro de transmisiones de FM, UHF, VHF. La torre que se aprobó en el proyecto tendría una altura de 266 metros, a la que se sumaría una antena de 102 metros.

El faraónico diseño con concepto futurista contaría con un espacio cultural -en los seis primeros pisos-, donde se ubicará el Museo de Telecomunicaciones; además, 12 pisos estarían destinados a oficinas comerciales. El turismo y la gastronomía tienen su espacio reservado en otros tres pisos, con un restaurante panorámico y un mirador a 136 metros de altura. En 2011 la obra estaba presupuestada en US$ 173 millones; tres años después se fue a casi el doble: US$ 320 millones.
Concurso de ideas

Todo comenzó en 2010 cuando se llevó adelante un concurso nacional de ideas y anteproyectos de arquitectura para la construcción del emprendimiento, resultado del convenio que firmaron De Vido y la Sociedad Central de Arquitectos (SCA). Los ganadores fueron los arquitectos Héctor Raúl Muñiz y Jorge Eduardo Príncipe, inscriptos en las categorías más bajas del monotributo y de autónomos (hasta $ 15.000 mensuales). El premio que cobraron por presentar el proyecto


ganador fue de $ 120.000.

"Sí, cobramos ese dinero, pero es el gasto normal teniendo en cuenta el costo estimado del edificio", se justificó ante LA NACION Muñiz, uno de los beneficiados. El mismo argumento utilizaron en Planificación. "Los honorarios pactados representaron el 1,59% del monto de la obra. En el proyecto trabajaron 246 personas, entre arquitectos (18), ingenieros (86), cadistas (104) y asistentes (45)", detallaron en uno de los despachos de piso 11 del Ministerio de Economía, donde se destaca una maqueta de la megatorre.

Sin experiencia previa en obras de estas dimensiones, Muñiz aclaró "que trabajaron unas 50 personas durante casi dos años". Y añadió: "El contrato es público; entregamos toda la documentación que el Ministerio nos requirió".

En las bases del concurso se fijó que, en caso de decidir avanzar con la obra, el Ministerio de Planificación encomendaría a los ganadores la realización del proyecto. Mediante resolución 1327/11 se contrató a Príncipe y Muñiz, quienes cobraron cerca de $ 50 millones por la presentación del proyecto final.

La torre no avanzó porque el Gobierno busca inversores extranjeros para la puesta en marcha. "Hicimos un roadshow en China y hubo varias empresas interesadas", destacaron en el área que maneja De Vido, aunque por el momento no se abrió la licitación; ni siquiera tienen una fecha aproximada.

En el organismo se mostraron "orgullosos" con el proyecto, que tiene cinco tomos con todos los detalles para la realización de la obra. "Quien gane la licitación tendrá todo listo para hacer la obra como nosotros queremos que sea", dijeron. El contrato fue autorizado por el subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala, que designó a Marcelo Cufré, director nacional de Arquitectura, representante del Estado.

"El llamado a licitación y el concurso son habituales, aunque esto no quiere decir que no haya sido arreglado para que ganen Príncipe y Muñiz. Lo que nunca se hace es terminar un proyecto si no sabés si lo vas a realizar; y menos pagarlo. Con sólo el anteproyecto ya se podía avanzar con la licitación. Encima, después de casi dos años de entregado el proyecto, hoy debe haber un montón de cosas descentralizadas", explicó a LA NACION un arquitecto que habitualmente se presenta y gana licitaciones con el Estado.
Otros proyectos

La megatorre de Avellaneda no es la única obra faraónica en la que se embarcó el kirchnerismo. Ya estaría todo dispuesto para la inauguración del ex Palacio de Correos, rebautizado Presidente Dr. Néstor Carlos Kirchner; la obra demandó más de $ 1870 millones y se inauguraría el 25 de mayo, cuando se cumplan 12 años de la llegada al poder del matrimonio Kirchner.

Pero también se sumó en septiembre de 2014 el anuncio de la construcción de otra torre de 335 metros de altura, "la más alta de América latina", según la Presidenta: tendrá un hotel, departamentos, estudios de TV y museos en una superficie de 216.000 m2. También se harán un estadio para 15.000 personas, parques y restaurantes.

"Esto tiene la magnitud del Central Park de Nueva York", dijo la jefa del Estado cuando presentó el proyecto ganador para la construcción del polo audiovisual en la isla Demarchi, que demandará una inversión de más de $ 2500 millones.




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