About Taringa!

Popular channels

El Gobierno no sale del Shock

El Gobierno no sale del estado de shock
EN FOCO.Cristina no permitió ninguna ayuda internacional sobre Nisman. Ni siquiera para acelerar pericias clave.



Viviana Fein está viviendo un final de su carrera judicial que jamás imaginó. Casi una pesadilla. La fiscal tiene a su cargo la investigación de la muerte de Alberto Nisman en las peores condiciones: con una Procuración General, comandada por Alejandra Gils Carbó, que la aisló desde el primer minuto de la tragedia; un poder político, el kirchnerista, que desea desplazarla de su lugar y persuadirla de que se acoja a la jubilación que ya tiene habilitada; fuerzas policiales y de seguridad, que colaboran con ella, bajo estado de sospecha; agentes de inteligencia que la colocan en medio de la guerra que el Gobierno, irresponsablemente, detonó en ese mundo de oscuridades. Así trabaja la persona que indaga sobre el crimen político mas importante de los 31 años de democracia.

Cristina rechazó cualquier posibilidad de colaboración internacional. Hubo una que partió desde Washington. Imposible en este tiempo. Nadie sabe si fue por otra explosión de su peculiar sentido nacional, por la creencia de que, así como están, las cosas marcharían bien o porque poseería en su inconciente algún deseo tironeante y contradictorio para que la muerte de Nisman se esclarezca, no se esclarezca o quede atrapada en un manglar. Ni siquiera ha permitido algunas pericias de organismos extranjeros, mas expertos y con tecnología superior a la existente en la Argentina. Han pasado diecisiete días del trágico episodio y todavía, por ejemplo, no hay certeza sobre cómo se disparó el arma Berza 22, que el enigmático Diego Lagomarsino le cedió al ex fiscal. Existen dudas sobre los rastros de pólvora. Fein acaba de ordenar otra prueba.



Gils Carbó le ofreció a Fein, con visible demora, la ayuda de una decena de empleados suyos. Pero la fiscal, que no tiene pocos inconvenientes, entendió que podía ser peor el remedio que la enfermedad. El mundo del Ministerio Público está regado por la desconfianza. Es el resultado mas palpable, hasta ahora, de la gestión de la Procuradora. "Mejor seguir así que dormir todos los días con el enemigo", confió uno de los hombres de la fiscal. Claro, las cosas progresan en un campo plagado de obstáculos. Es incomprensible, para una muerte de la magnitud de la de Nisman, que aún no hayan podido repasarse los videos íntegros de las cámaras de seguridad del complejo Le Parc, en Puerto Madero, donde vivía Nisman.

Tampoco habría que desestimar nunca, en cualquier acontecimiento, de cualquier carácter, el factor argentino: las cosas resultan siempre mas o menos. Improvisación e inoperancia. Ahora se descubriría que el barrio presuntamente inviolable de la Ciudad no lo sería tanto.Fein es martirizada por el teléfono de Gils Carbó. En especial desde que aclaró ciertos asuntos: que Nisman no había regresado desde Europa de modo imprevisto; que Lagomarsino había iniciado el trámite de su pasaporte en diciembre y no el 14 de enero, el día que el entonces fiscal presentó su denuncia por supuesto encubrimiento contra Cristina y Héctor Timerman a raíz del atentado en la AMIA, de 1994, que arrojó 85 muertos. Además, que aquel técnico informático no tiene relación alguna con la misteriosa muerte. Al menos por ahora. Su imputación refiere a la cesión del arma. Otro delito. Todas revelaciones que desairaron la novela policial urdida por la Presidenta los días posteriores a la tragedia.

Tal vez por esa razón, Fein habría resuelto transigir con la trastada que le hizo la Procuradora. Mencionó una "mala interpretación" por el comunicado que emitió el Ministerio Público (incluso en su página Web) negando la existencia de un borrador con el pedido de detención de Nisman a Cristina, que fue revelado por Clarín. La responsabilidad evidente fue de Gils Carbó, no de la fiscal.

Sin embargo, el kirchnerismo embistió contra Fein. Una mujer incómoda, en estas circunstancias, para el poder. El Secretario General de la Presidencia, Aníbal Fernández habló de un "papelón fenomenal". Pero culpó sólo a aquella mujer y se olvidó de todos los demás. De Gils Carbó y de Jorge Capitanich, que consumó el lunes uno de los actos mas cachivachescos de su labor como jefe de Gabinete. La ruptura en el atril de la Casa Rosada de dos notas de Clarín -eso hizo- podrían desnudar cuestiones mucho mas serias que desmerecerían, en parte, el perfil pelele del chaqueño. Su gesto podría anticipar de modo simbólico, por caso, hasta qué punto estaría dispuesto el kirchnerismo a llevar su batalla contra el periodismo que no le resulta sumiso. La suspensión judicial de la adecuación de la Ley de Medios no sería un impedimento para la lógica K.

Aníbal Fernández no únicamente culpó a Fein por el mal paso público del Gobierno. También pretendió sellar las pistas K sobre la investigación. Sin inocencia, tiró un presunto vínculo entre Jaime Stiusso, el espía apartado por Cristina, y la fiscal Fein. ¿No le pudo haber acercado el famoso borrador?, interrogó. Insistió, como para que no queden dudas hacia donde apuntaría la proa oficial, que detrás de toda la discusión de la muerte de Nisman y la denuncia contra Cristina "está Stiusso". Fein y el juez que a futuro se haga cargo de la pesada causa, según su entender, podrían ser simples ornamentos.Esa concepción kirchnerista sobre el funcionamiento del Poder Judicial sería lo que explicaría este presente. Que ningún juez se quiera hacer cargo de la denuncia de Nisman. Ariel Lijo se excusó. Tiene bastante con el escándalo Ciccone de Amado Boudou. ¿Por qué también la Presidenta? A Daniel Rafecas le duele todavía el escarmiento que le propinó Cristina por haberse metido, alguna vez, con aquellos trapos sucios del vicepresidente. La determinación ha quedado en manos de la Cámara Federal. Habrá que ver que resuelve.Aunque la estrategia del Gobierno podría orientarse en esta dirección: que la denuncia de Nisman contra la Presidenta por la AMIA y la muerte del fiscal, a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini, pudieran unificarse con la causa AMIA, a cargo de Rodolfo Canicoba Corral. Una especie de megacausa. Lo mejor, a lo mejor, para aletargar su desarrollo.

La muerte de Nisman va por la tercera semana. Y existen poquísimas certezas acerca de lo que ocurrió ese fin de semana del 17 y el 18 de enero. El Gobierno parece haber hecho hasta ahora aportes nulos para ayudar al esclarecimiento. Al contrario, sus acciones y comunicaciones han tendido siempre a oscurecer la escena. Va y viene desconcertado. Empezando por la Presidenta. Sus falsedades construyeron buena parte de la argumentación kirchnerista que, de a poco, pareciera derretirse al calor de los hechos.

¿Por qué extrañarse, entonces, de que Capitanich diga lo que dice cada mañana? El jefe de Gabinete pudo haber cruzado un límite, sin embargo, con el último equívoco. No por haber roto aquellos diarios, que no habría sido del desagrado presidencial. Si, por haber mostrado un Gobierno en situación de ridículo cuando negó lo evidente. Aníbal Fernández le echó la culpa Fein y exculpó a Capitanich, a sabiendas de que el jefe de Gabinete puede ser, quizás, un próximo desocupado del poder.
0No comments yet
      GIF