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El Heladero que se Mató y murio

[El caso del heladero que violó y mató a una niña
En barrio Villa Urquiza, en marzo de 2002, se produjo un hecho de similares características al de Ameghino Norte.


b]or Redacción LAVOZ
El rapto, violación y crimen de Rocío Soledad Barletta (11) tiene no pocas coincidencias con el de Gabriela Soledad Pimentel (10), violada salvajemente a la vera del Suquía y muerta para asegurar la impunidad del autor.

El caso llegó a juicio un año después y el acusado de abuso sexual con acceso carnal y homicidio criminis causae fue Claudio Ceferino Moyano (31), quien por ser vendedor de helados conocía a la niña que, casualmente, había ido a comprar pan y cigarrillos a una despensa del barrio.

En el trayecto, Moyano convenció a la niña para que lo acompañe y se dirigieron por la Costanera. Cruzaron el puente Sagrada Familia y se internaron en el Suquía en inmediaciones del Sanatorio Morra.

En una zanja, el hombre violó a la niña salvajemente y luego la asesinó de varios golpes. Terminó rematándola con una piedra de 37 kilogramos arrojada al tórax.

Si bien había sido visto con la niña por varios vecinos que caminaban por Villa Urquiza, el crimen habría quedado impune si no era por dos detalles que se sucedieron a partir de los carteles que se colocaron en el sector para buscar al asesino.

Este anuncio hizo recordar a una pareja que caminaba por la ciclovía que esa noche fueron sorprendidos por un hombre que subía desde el río y se asustó al verlos. Describieron que también les llamó la atención que tenía un defecto en un ojo y que salió corriendo.

Pero no había mayor vinculación con la violación y asesinato.

La niña no tenía vello púbico pero en el interior de la vagina se encontró un pelo enrulado, sin bulbo. Un primer análisis de ADN arrojó que la muestra pertenecía a la víctima.

Extrañados, la consulta a la genetista Nidia Modesti permitió apreciar que el pelo podía tener fluidos vaginales, lo que podría haber afectado al análisis.

Por eso, se hizo por primera vez un ADN mitocondrial, encargado a un laboratorio de Madrid, España.

El resultado fue categórico: indicó que había fluidos pertenecientes a una persona y que el pelo era de otra. Finalmente, se determinó que Moyano era dueño del patrón genético del vello.

Esta historia terminó con el juicio, cuyo resultado fue la condena a prisión perpetua de Claudio Ceferino Moyano.


EDICIÓN IMPRESA
El texto original de este artículo fue publicado el 23/03/2013 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.[/b]


@santiheladero

RIP DESCANZA EN PAS BOSTERO AMARGO
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