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¿El "jet set" financiero cambia su estilo de vi

Desempleo, divorcios, deudas: la debacle de los "viejos ricos" de la City
Es la nueva realidad de una clase social en Londres que vivió de la Bolsa. El crac también los afectó.


El "brunch" de domingo en el restaurante Le Caprice fue y sigue siendo una obligatoria escala de los ricos, famosos y poderosos en Londres. A la vuelta del hotel Ritz, a pasos del Palacio de Saint James y los clubes privados, entre champán y "eggs Benedicte", todos van a ver y, especialmente, a ser vistos.

En un domingo lluvioso y helado, no era extraño que esta ceremonia social se repitiera pero con una obsesión temática: la crisis financiera y cómo impactaría en sus estándares de vida, largamente subvencionados por el mercado, los bonos, el apalancamiento financiero y la especulación inmobiliaria británica.

Algunos cambios: la botella de champán Crystal había sido reemplazada por una copa discreta incluida en el menú; un mucho más económico vino rosado de La Provence, la democrática cerveza o un muy norteamericano Bloody Mary y el agua de la canilla era la nueva vedette orgánica, en reemplazo de las botellas gasificadas.

Los mozos franceses e italianos de siempre organizaban la atmósfera con maestría. Un delicado equilibrio de jet set, familias, banqueros, diseñadores y artistas, que se reconocían y saludaban con el marco de las irreverentes fotos de David Bailey en las paredes. Dos hermanas rubias y rellenas de Botox se sentaban a una mesa redonda con flamantes novios. En sus brazos, en el cuello y probablemente sin tener conciencia, podía reflejarse la nueva tendencia para preservarse de la crisis: comprar joyas de oro. Sus dedos cargaban varios anillos Tiffanys, aros de Elsa Peretti y dos macizos Rolex de oro pero en versión sport. Más seguros que los bonos o los depósitos en bancos inestables, por cierto, cuando nadie sabe exactamente cuál puede ser el próximo. Ambas saludaban a dos "ex-golden boys" de la City, despedidos en la ola que esta semana despojó a 3.000 ejecutivos de sus cargos y que se inició en el caído Lehman Brothers.

"Se acabó la fiesta. Me quedé sin trabajo", explicó Ahmed, paquistaní y ex colegio de Eton, a su amiga rubia, que le contaba que había bailado en Boujis, la discoteca de moda, hasta la madrugada. Todos se conocen en Le Caprice, en este mundo un poco socialmente incestuoso de los poderosos.

Era la mesa de Marianne y sus amigas la más interesante y reveladora. Un almuerzo chismoso de señoras, cuando sus maridos -muchos desocupados de la City- se habían quedado en casa cuidando a los chicos. Otro lujo que debieron abandonar son las "nannys Norland", esas exquisitas niñeras británicas que cuestan 100 dólares diarios y tienen la maestría educativa de una madre de familia numerosa a la hora de imponer disciplina y hábitos a los chicos.

Las señoras hablaban de cómo un grupo de sus amigas de la City están dispuestas a abandonar a sus maridos antes que los bancos de inversión en los que trabajaban los dejaran cesantes y con un paquete de compensación escaso o nulo. Una brasileña enumeraba las que conocía. Otra belga aportaba casos precisos. La nueva tasa de divorcios es otro trauma consecuente a la crisis financiera en Londres.

"Cuando la plata se escapa por la ventana, el amor se va por la puerta". No es un poema sino el diagnóstico de Sandra Davis, jefa del estudio de abogados Mishcon de Reya, uno de los más importantes del país y a cargo del histórico divorcio de la princesa Diana de Carlos, el heredero británico.

Según Sandra, "cuando comenzaron los rumores de despidos en la City con el 'credit crunch', nunca hemos estado más ocupados con amas de casa preguntando cuáles son sus opciones legales para un divorcio".

La tendencia se inició con las hipotecas "subprimes" y continúa. Los nuevos maridos en casa, sin trabajo, sin poder y hablando de los gloriosos días de la City y sus millones en bonos del pasado es una realidad que muchas señoras que disfrutaron largamente los años de oro no están dispuestas a tolerar.

No había risas en Le Caprice. Sólo diálogos y un murmullo donde cada tres frases se oía la palabra crisis. Un mozo sintetizó: "Humor de credit crunch"

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2008/10/06/elmundo/i-01775304.htm
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