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El lado oscuro de la FIFA


Detrás de la TV: el oscuro camino de un negocio millonario

En el expediente iniciado por la justicia norteamericana se revelan los negocios entre las productoras involucradas en los sobornos









El documento del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que sacudió al mundo del fútbol detalla las sucesivas negociaciones en la comercialización de los derechos de la TV de la Copa América salpicada por la corrupción. Hasta 2011, la propietaria de los derechos era la empresa brasileña Traffic, propiedad del magnate José Hawilla, uno de los arrepentidos que permitió avanzar en la investigación.

Sin embargo, a partir de la realización del torneo de este año, que comenzará el 11 del mes próximo, en Chile, la responsable de la venta de los derechos de televisación es la empresa Datisa SA, con sede en Uruguay.

Entre la salida de una y la irrupción de la otra hubo una cadena de desencuentros, peleas judiciales y negociaciones maratónicas, en las que se reconoce el pago de 10 millones de dólares en coimas.

En el documento norteamericano se detalla que "entre 2009 y 2010, un grupo de seis presidentes de las asociaciones menos poderosas de la Conmebol formaron un bloque para controlar las decisiones comerciales de la federación".

Y agrega: "El bloque fue liderado por el Co-Conspirador #24, quien tenía estrechas relaciones con la empresa Full Play, de los acusados Hugo y Mariano Jinkis; y el Co-Conspirador #25, quien era cercano al detenido Rafael Esquivel (presidente de la Federación Venezolana de Fútbol)".

Del documento se desprende que el citado grupo entabla negociaciones con Full Play y le adjudica los derechos de TV y marketing para las Copas América de 2015, 2019 y 2023.


La empresa Traffic, de Hawilla, en San Pablo. Foto: AP
Inmediatamente se informa que "Traffic International y Traffic USA alegaron que aquella decisión violaba el acuerdo marco firmado en 2001, que le daba los derechos de TV hasta el torneo de este año, con opción para retenerlos por las tres ediciones subsiguientes".

A raíz de ello, Traffic denunció a la Conmebol y a Full Play, entre otros. Las actuaciones se llevaron adelante en un juzgado de Florida.

En junio de 2013, las partes en litigio llegaron a un acuerdo. Según las evidencias del proceso judicial, "el Co-Conspirador #2 -el brasileño Hawilla- y otros representantes de Traffic comenzaron a reunirse con los acusados Hugo y Mariano Jinkis, así como también con Alejandro Burzaco".

Siempre según el documento de la justicia de los EE.UU., el presidente de Torneos ya había empezado su propia ronda de negociaciones con Full Play para compartir parte de los derechos de la Copa América y no quedarse fuera del negocio. "Las partes discutieron una salida a la denuncia de Traffic, que involucraría tanto a Torneos como a Full Play, que compartiría los derechos con Traffic.

A cambio, la empresa brasileña acordó deponer la denuncia y asumir su parte del costo de los derechos de las Copas América de 2015, 2016, 2019 y 2023." Las reuniones derivaron en el nacimiento de una nueva compañía, que obtendría y explotaría todos los derechos comerciales (marketing, TV) de las mencionadas cuatro ediciones del máximo torneo continental.

La flamante empresa, participada en partes iguales por Torneos, Traffic y Full Play (dos compañías argentinas y una brasileña) se llamó Datisa. Y, desde su creación, el 21 de mayo de 2014, tuvo sede en Montevideo, Uruguay.

Según el documento del Departamento de Justicia de los EE.UU., las negociaciones dieron sus frutos en marzo de 2013, cuando Traffic cerró el litigio contra Conmebol y Full Play en los tribunales de la Florida. Fue después de una larga reunión en Buenos Aires que "el Co-Conspirador #2 (Hawilla) tuvo una pequeña charla con los dos Jinkis y Burzaco.

En ella, uno de los acusados le dijo al Co-Conspirador #2 que Full Play y Torneos habían acordado pagar coimas a los ejecutivos de Conmebol relacionadas con la adquisición de los derechos de la Copa América. Le sugirieron al Co-Conspirador #2 "un aporte de US$ 10 millones para costear ese gasto. Y accedió".

El contrato entre Datisa y Conmebol se firmó el 25 de mayo de 2014 en Londres. La empresa se quedó, en exclusiva, con los derechos para todo el mundo de cuatro ediciones de la Copa América que se desarrollarán desde entonce. El convenio se rubricó entre las tres empresas que integran Datisa (Full Play, Traffic y Torneos) y 12 representantes de la Conmebol. ¿El monto? US$ 317,5 millones. "De ellos, US$ 75 millones corresponden a la edición 2015; US$ 77,5 millones, por la edición 2016; US$ 80 millones, por la de 2019, y US$ 85 millones, por la de 2023."

Lo que siguió es el esquema de "coimas" descubierto por la justicia de los Estados Unidos. Los ya famosos US$ 20 millones a la firma del contrato. Y otra cifra similar por cada una de las cuatro Copas América. A distribuir entre todos los dirigentes de la Conmebol. Un esquema por el que a Julio Humberto Grondona le hubieran correspondido US$ 15 millones. Lo mismo que al entonces presidente de la Confederación Brasileña (CBF), José María Marín, hoy detenido.
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