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el otro maradona

parte de la biografia del doctor Laureano maradona, el medico que por casualidad conocio la localidad de estanislao del campo donde se quedo cincuenta años asistiendo a sus pobladores construyendo escuelas y enseñando oficio a los aborigenes. otro enorme ejemplo de vida

"Se instaló unos meses en la Capital Federal y luego en Resistencia, capital del entonces Territorio Nacional del Chaco. Estaba allí en 1930, cuando una revolución depuso al presidente Hipólito Yrigoyen. Él nunca había sido yrigoyenista -por el contrario, cuando estaba cursando la carrera de medicina, fue candidato a diputado nacional por el "Partido Unitario", de vida efímera-, pero interpretó que era su deber como ciudadano defender la democracia y el gobierno constitucional; y lo hizo por medio de ardientes conferencias pronunciadas en las plazas públicas. Debido a ello fue perseguido y molestado. Entonces emigró al Paraguay, y ofreció sus servicios para desempeñarse como médico en la "Guerra del Chaco" -sostenida entre Bolivia y Paraguay, y que acababa de estallar-. Se lo incorporó en la Armada y estuvo contento de que se le confiaran enfermos y heridos de los dos países, pues según sus palabras, "el dolor no tiene fronteras".

Terminada la guerra, volvió a la Argentina, a pesar de que el gobierno paraguayo le pidió que se quedara, pues era muy apreciado y había cumplido abnegadamente con su misión. Empezó siendo aceptado como un simple camillero y tres años después era Director del Hospital Naval.

Había proyectado las etapas de su viaje: regresaría a su país en barco, hasta Formosa, y allí tomaría el tren que pasaba por Salta, Jujuy y Tucumán; en esta ciudad visitaría a un hermano, que era intendente; después llegaría a Buenos Aires, donde vivía su madre. Empezó a realizarlo. Un grupo numeroso de amistades, en testimonio de afecto, concurrió al puerto de Asunción cuando se embarcó. Hubo lágrimas, signo seguro de emociones profundas. A la tardecita arribó a Formosa. Allí permaneció unos días, hasta que resolvió continuar el trayecto.

Era el 2 de noviembre de 1935. La cristiandad conmemoraba el día de sus Fieles Difuntos. Maradona vio que unas mujeres subían al tren con ramilletes de flores artificiales, como se usaban en la zona, por imposición de un sol abrasador: seguramente iban a visitar el pequeño camposanto de alguno de los pueblecitos de la línea.

El tren partió de Formosa al despuntar la aurora, rumbo a Embarcación, donde se hacía el trasbordo, y en seguida se internó en el monte. Pocas horas después comenzó a notarse que el día iba a ser de intenso calor. A la media tarde, a través de abras y arboledas, Maradona seguía su viaje según lo previsto, sin demoras ni sorpresas. Todo aparentaba, todavía, continuar su rutina.

Pero al llegar a la pequeña localidad de Estanislao del Campo, ocurrió un episodio muy difundido en nuestro tiempo por la prensa, y que lo retendría por muchos años. Una joven parturienta estaba desde hacía tres días sin poder alumbrar y muy próxima a la muerte. Al saberse que en el tren viajaba un médico, se le requirió para que la atendiera, y él logró salvar a la madre y a la niña. Pero el tren siguió su camino. El próximo pasaba a los tres o cuatro días.

En ese intervalo, la gente del lugar y de los campos vecinos acudió a hacerse asistir, y todos le pidieron insistentemente que se quedara, ya que no había ningún médico en muchas leguas a la redonda.


Casa que habitó el Dr. Maradona en Estanislao del Campo, declarada
por tal motivo monumento histórico.
Dibujo realizado por la Sra. Mabel Motta.

Convencido de que lo necesitaban, decidió quedarse a vivir en ese paraje que aspiraba a ser pueblo y permaneció allí 51 años. Curó a todos los que llegaron hasta él, sin importarle ningún tipo de retribución. Fue, preferentemente, el médico de los pobres y de los aborígenes.

En los dos años que pasó en Resistencia había tenido ocasión de tomar contacto con algunos aborígenes, que poblaban un barrio marginal de esa ciudad. Pero el interés que éstos podían suscitar era relativo, pues su primigenio modo de vida ya había empezado a experimentar modificaciones, como consecuencia de los cambios impuestos por los pueblos que los invadieron con éxito y se adueñaron de sus dominios. Ahora, en Estanislao del Campo, iba a tener oportunidad de conocerlos en su ambiente histórico y en su estado natural, exentos de pautas culturales extrañas.

Justamente, a poco de vivir allí, vio aparecer a los aborígenes de las cercanías. Llegaban de cuando en cuando a los comercios y viviendas de los límites del poblado, ofreciendo canjear plumas de avestruces, arcos, flechas y otras artesanías por alguna ropa o alimento que necesitaban. Eran tribus de tobas y de pilagás. Habían sido soberanos en esos montes; pero ahora deambulaban por ellos como espectros en fuga: derrotados, miserables, desnutridos, enfermos y heridos de muerte por las invasiones extranjeras, que los castigaron sin razón ni piedad.

Se conmovió hasta los más profundo de su ser cuando advirtió la desventura que flagelaba el espíritu y el cuerpo de esos semejantes, y entendió que era su obligación moral aportar algún esfuerzo que contribuyera a beneficiarlos. En cumplimiento de esa demanda que sintió avasallante, sin hesitación alguna pero con absoluta serenidad, resolvió en el momento intervenir como protagonista. Fue al encuentro de los nativos y habló amablemente con algunos de ellos. No lo aceptaron enseguida; le tuvieron recelo, porque a través del tiempo otros blancos se les habían acercado, pero para engañarlos, explotarlos y maltratarlos. Él, insistiendo en su propósito, se ofreció para asistirlos como médico. Unos pocos, aunque con tibieza, accedieron,, y con ello le dieron pie para que concurriera a las tolderías.

Tuvo al principio muchas dificultades con los curanderos de las tribus, a quienes su ciencia desplazaba, y corrió, por esa causa, hasta riesgos físicos. Pero su bondad, su amor y su desinterés, se impusieron al fin. Y logró entablar amistad con algunos caciques, que aceptaron su colaboración y facilitaron su tarea.

Debe resaltarse que fue entonces cuando este hombre demostró toda la riqueza espiritual que lo animaba, ya que su empeñosa y abnegada labor por mejorar la suerte y condición de esos grupos de aborígenes, constituye uno de los hitos más importantes en el historial de su obra filantrópica. En efecto, no se circunscribió solamente a la asistencia sanitaria; conviviendo con ellos, se interiorizó de las múltiples necesidades que padecían y trató de ayudarlos también en todos los aspectos que pudo: económicos, culturales, humanos y sociales.

En ese cometido, realizó gestiones ante el Gobierno del Territorio Nacional de Formosa y obtuvo que se les adjudicara una fracción de tierras fiscales. Allí, reuniendo a cerca de cuatrocientos naturales, fundó con éstos una Colonia Aborigen, a la que bautizó "Juan Bautista Alberdi", en homenaje al autor de "Las Bases . . .", colonia que fue oficializada en 1948. Les enseñó algunas faenas agrícolas, especialmente a cultivar el algodón, a cocer ladrillos y a construir sencillos edificios. A la vez, los atendía sanitariamente, todo, por supuesto, de manera gratuita y benéfica, hasta el extremo de invertir su propio dinero para comprarles arados y semillas. Cuando edificaron la Escuela, enseñó como maestro durante tres años, hasta que llegó un docente nombrado por el gobierno."
link http://www.pampagringa.com.ar/Notas/historias/maradona_laureano/maradona.htm
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16Comments
      Roddraax

      JUSTO LO QUE NECESITO PARA EL COLE; MIS 10 CAPO 😄

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      renolcito

      DonPochin dice:
      Y los argentinos idolatramos a un gordo fumacoca...

      La cocaína no se fuma master 😕
      Aguante el Diego y el Dr. Maradó. 🆒

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      panchoc

      en Formosa es muy conocido, hay un barrio, una calle y un colegio con su nombre
      pero nada de eso alcanza para idolatrar a este verdadero padre de nuestro norte

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      DonPochin

      " ..Vuelvo con las manos vacías,
      todo lo he dado.
      Luz de las estrellas para alumbrar
      el camino.
      Mi corazón humilde se lo ofrecí
      al destino.
      Regreso pobre de amor, de ensueños
      y de esperanzas.
      Una carga de lágrimas sólo
      he traido, un dolor puro y santo
      como un niño dormido."
      Dr. Esteban L. Maradona

      Y los argentinos idolatramos a un gordo fumacoca... Mi respeto y admiración al Doctor Maradona

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      sabrinita

      Aca en rosario hay una calle que lleva su nombre me parece o sera por el
      diego 😕...Bueno hablando en serio creo que hay una calle en homenaje al Dr
      maradona si no me equivoco queda por la zona de barrio Fisherton

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      jmbotes

      a los que quieran saber mas hagan click en el link posteado arriba, la nota es mas
      completa

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      raimundox

      en este país poronga, nunca le van a poner el nombre del doctor a ninguna calle por
      que no fue de la farandula... lamentable

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      argentinisimo

      y alguien conoce alguna calle, plaza, parque del pais que lleven su nombre??

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      galarie69

      mamita que groso este tipo!!!

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      StimpsonCat

      y hay gente que compra el libro "Yo soy el diego de la gente"... en fin. no comments.

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      galarie69

      mamita que groso este tipo!!!

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      camilo

      🙆‍♂️ 🙆‍♂️

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      jazzman181276

      ok, dale, que sinceramente me gustaria saber mas

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      Basko

      soy afiliado del hospital naval...voy a averiguar mas sobre este tipo... 😐

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      sebamaquina

      y yo me quejo porque el sueldo que me pagan no me alcanza para comprarme una
      nueva PC... que vergüenza 😳

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      jazzman181276

      groso en serio el doctor maradona.

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