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El pez de hierro, un invento que podría terminar con la epidemia anemia
El epidemiólogo canadiense Christopher Charles inventó un pequeño pez de hierro de 7 centímetros, que está ayudando a erradicar en el Sudeste Asiático. La anemia está presente 1 de cada 4 personas.




El pez de hierro, un invento que podría terminar con la epidemia anemia
Se trata de un pez de hierro que ya está ayudando a erradicar una enfermedad en el Sudeste Asiático, presente en un 25% de la población mundial.

El epidemiólogo canadiense Christopher Charles inventó un pequeño pez de hierro de 7 centímetros, que está ayudando a erradicar en el Sudeste Asiático una de las condiciones más comunes que afectan a la población mundial, la anemia, presente 1 de cada 4 personas.

Durante su estadía en 2008 en Camboya, Charles observó que los pobladores parecían vivir en un eterno letargo. "A cualquier lugar al que fuera, la gente estaba echada en cada centímetro de sombra que encontraban. Nadie tenía energía", afirma el doctor en epidemiología de la universidad canadiense de Guelph, quien supo que ese síntoma era un indicador claro de anemia.

La anemia es la concentración baja de hemoglobina en la sangre, la proteína responsable de transportar el oxígeno desde los órganos respiratorios hasta los tejidos y el dióxido de carbono desde los tejidos hasta los pulmones que lo eliminan, entre otras funciones. No se trata de una enfermedad sino un signo, en la mayoría de los casos, de falta de hierro.

Junto a un equipo médico, Charles comenzó a realizar exámenes a los pobladores para detectar el porcentaje de anémicos. Se estima que el 25 por ciento mundial tiene anemia, y que en ciertos países como Camboya puede llegar hasta el 50 por ciento. Charles descubrió un número mucho más alto entre sus vecinos: 90 por ciento.

Inspirado en un estudio que le llamó la atención, Charles dio con un pequeño bloque de hierro. La idea era simple: cuando los pobladores cocinaran su comida, generalmente sopas, debían añadir la barra en el alimento cuando se estuviera cocinando en la olla y dejarla por 10 minutos.

Sus mediciones indicaban que con hacerlo una vez al día la barra proporcionaría el 75% del hierro diario requerido (sin contar con el hierro de la propia comida). Vale decir que la barra no transmitía ningún otro tipo de elemento dañino.

Para mayor seguridad, cada lote es analizado por dos laboratorios independientes, uno en Camboya y otro en Canadá, quienes se aseguran que la cantidad de hierro liberado por el objeto no llegue a niveles tóxicos para el cuerpo y que no contengan contaminantes.