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El regreso del chupacabras



Las repetidas historias de estos animales de morfología desconocida que, además de matar ganado, asustan a miles de campesinos ¿Mito o realidad? Leé el informe del suplemento paranormal del diario Crónica.

El chupacabras es una bestia aparentemente desconocida para la ciencia y su principal característica es matar animales con heridas punzantes en el cuello y drenar toda su sangre. Algunos testigos los describen como un pequeño dinosaurio-vampiro, otros en cambio aseguran que se trata de experimentos realizado por seres extraterrestres que han fracasado. Estas criaturas son conocidas como Entidades Biológicas Anómalas (EBA). En los últimos días, en varios lugares del centro- este del país se han registrado importantes pérdidas de ganado. Los animales aparecen mutilados, sin órganos ni vísceras, sin una gota de sangre. Los vecinos sospechan de la presencia del chupacabras y la comunidad ovnilógica argentina ya está en alerta. Tras la denuncia, Crónica Paranormales consultó a la investigadora Silvia Pérez Simondini. -

¿Están apareciendo nuevos casos de mutilaciones de ganado?

-Muchísimos. En el mes de septiembre hubo numerosos casos en la zona norte de Santa Fe.

Tenemos entendido que en la zona de Pehuajó también.

-Sí, esto ocurrió ahora, y los cortes son exactamente como en la mayoría de los casos. También aparece un círculo deshidratado en el que queda adentro el animal.

-¿Qué se sabe de las mutilaciones de ganado?

-Llama mucho la atención lo específico de los faltantes. Se trataría de los sentidos: ojos, lengua, oídos; también los órganos reproductores y la sangre, casi en su totalidad. Lo que humildemente pienso es que no se hace ni por alimento, ni por investigación, ya que es exactamente lo mismo que viene ocurriendo desde 1967 en Alamosa, en el estado de Colorado, Estados Unidos.

-¿El fenómeno de las mutilaciones está vinculado con la presencia de seres extraterrestres?

-A mi criterio sí, o por lo menos a entidades extrañas, quizás alguna especie de animal por ahora desconocida que deja huellas, ya que tuvimos la muestra en cinco casos de tres dedos con garras. Lo llamativo es que como las vacas tienen nueve meses de gestación, igual que el ser humano, la ciencia está analizando la posibilidad de utilizar los órganos vacunos para los trasplantes, ya que parece que son compatibles con los nuestros.

-Por la coherencia de la casuística, ¿podemos esperar muchísimos más casos en los próximos meses?

-Siempre se dan desde el mes de abril, pero este año comenzaron en enero.

-¿Cuánto dura aproximadamente el periodo de mutilaciones?

-Los hemos seguido desde abril hasta octubre, pero parece que este año siguen.

-¿Se conoce algún caso de ataque a seres humanos?

-Se hablaba de uno en Guarapiranga, Brasil, pero Claudier Covo, un investigador de ese país, lo desmintió. Fue extraño, porque la persona encontrada tenía los mismos cortes que las vacas. También consultamos al investigador Carlos Ferguson que en el 2002 recorrió a lo largo y a lo ancho la provincia de Buenos Aires en busca del chupacabras.

-¿A que fenómeno atribuís estas extrañas mutilaciones?

-No puedo atribuirlo aún a nada, porque es una etapa de recolección de más información y datos. Lo que tenemos es que en un pequeño porcentaje, previo o posterior a la mutilación, se producen otros fenómenos como el vaciamiento de pozos australianos, alguna huella y también la observación de objetos voladores luminosos.

-¿La provincia de Buenos Aires es especialmente vulnerable a este tipo de acontecimientos?

-Sí, al menos la mayoría de los relatos en el famoso año 2002 surgió de allí. Por aquel entonces hicimos una notificación al gobernador ante las absurdas “explicaciones” que dio el titular del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) frente a este tipo de sucesos. He recopilado 1.500 casos de aterrizajes en Argentina, una tarea que me demandó treinta años de elaboración, con un sistema de calificación. Algunos de los casos del 2002 han sido incluidos, pero siempre que hubo una observación aérea anómala. De todas maneras, es imposible establecer una asociación hasta que haya más elementos.

-El Senasa trató de culpar a un ratón de las muertes de cientos de animales.

-Exacto, el tema del ratón hocicudo. Pero lo absurdo de tal explicación radicaba en que, si el ratón había cambiado la dieta, solo había dos posibilidades. La primera era que cientos de miles de ellos deberían haber llegado a abarcar la mayoría del territorio argentino, lo que es imposible. Y la segunda alternativa era que los ratones de un área se hubieran comunicado con los ratones de su misma especie de otra área, un absurdo total. Lo increíble es que esa historia oficial fue aceptada por la mayoría de los medios de prensa, y con eso se silenció el asunto.

-Lo extraordinario del fenómeno es que, así como apareció, se fue sin dejar rastros. ¿El ratón volvió a cambiar de hábitos alimentarios?

-Sí. Siguiendo ese razonamiento, dejó de comer carne para volver a su anterior dieta, más allá de que el Senasa tampoco explicó cómo el ratón hocicudo rojizo podía desplazarse por lugares como Salta, Formosa, Jujuy, península Valdés y parte de Uruguay. Toda aquella explicación fue un absurdo increíble. En realidad ya teníamos registros de fines del 2000 y creciendo hacia 2001, aunque el estallido fue en abril del 2002. Los datos advierten que desde 2002 han seguido ocurriendo casos, pero nunca con la magnitud de ese año, aunque en estos últimos días parece que han recrudecido. Más allá de interpretaciones, lo que queda claro es que hasta ahora nadie se está haciendo cargo de esta situación, que perjudica particularmente al hombre de campo. Es un tema que merecería un estudio profundo, en especial de la Facultad de Veterinaria. Monstruo, extraterrestre o ratón, el chupacabras sigue matando a cientos de animales por año. Solo resta preguntarnos dónde atacará la próxima vez.
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