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El rey y el dios


La secretaria de Pelé recibió la semana pasada cientos de llamadas de presidentes de multinacionales, celebridades y jefes de Estado de todo el mundo. Querían saber cómo iba a celebrar 'O Rei' su cumpleaños número 70. "Como los últimos 69, en silencio y rodeado de sus familiares", respondió Neli Cruz, responsable desde hace 10 años de la agenda del ex futbolista. En contraste, por esos mismos días Diego Armando Maradona, que cumple 50 años justo el 30 de octubre, anunció sus intenciones de festejar rodeado de 60.000 fanáticos en el estadio San Paolo de Nápoles, con discursos del alcalde, una lluvia de fuegos artificiales y cánticos de agradecimiento.

La fiesta del argentino se aguó cuando las autoridades italianas le recordaron que si pasaba por Nápoles tendría que pagar los 50 millones de dólares que debe por unos impuestos que no declaró en la década de los 80, cuando lo ganó todo con el club de la ciudad. Esa es la imagen que el Diego ha cultivado desde sus años de jugador: la de una especie de dios con el balón que fuera de la cancha no para de actuar como un simple mortal. El polo opuesto de Pelé, quien ha construido una fortuna alrededor de su figura de tipo bueno, sociable y sencillo. El brasileño también es visto por muchos como una especie de ser iluminado y, al contrario de Maradona, no solo es admirado por sus aciertos con el balón, sino también por su habilidad para hacer negocios y mantenerse en forma.



Los seguidores tanto del Rey como del Pelusa han convertido sus historias en leyendas. De Pelé se dice que alguna vez fue la segunda marca más recordada en Europa después de Coca-Cola, que el Sha de Irán lo esperó tres horas en un aeropuerto solo para saludarlo y que Nigeria decretó un cese al fuego de dos días en plena guerra con la independentista provincia de Biafra para que los dos bandos disfrutaran de uno de sus partidos de exhibición.

Maradona no se queda atrás. Una de las anécdotas más famosas es la de un periodista que, cuando iba a ser fusilado en Bosnia, gritó "¡Argentina!", y de inmediato los agresores tiraron las armas y repitieron: "¡Maradona, Maradona!". La devoción es tal que existe una iglesia en su honor donde todos los 30 de octubre celebran la Navidad 'maradoniana' con un "Diego nuestro que estás en las canchas, santificada sea tu zurda, venga a nosotros tu magia..."

Las peleas entre los dos mejores futbolistas de la historia también son míticas. Una de las más recordadas es la de 2000, cuando la Fifa hizo una votación por Internet para elegir al jugador más importante del siglo XX. Maradona ganó en votos, pero la organización determinó que, como el público que navegaba en la red era demasiado joven y nunca había visto jugar a Pelé, debía organizar una encuesta entre los lectores de su revista impresa. Esta vez ganó 'la Perla Negra'. Maradona, quien recibió el título al mejor del mundo en Internet, denunció que el brasileño había ganado con trampa, a lo que Pelé respondió: "Es como en la música, hay grandes compositores pero solo hay un Beethoven". Desde ese momento la guerra de palabras no ha dado tregua. Aunque han tenido un par de encuentros amistosos, Maradona ha declarado que Pelé perdió la virginidad con un hombre, que es un vendido y que debería volver al museo. El Rey, por su parte, se ha referido al Pelusa como un drogadicto que habla mucho de él porque está enamorado.

Pelé se retiró en 1977, el mismo año en que Maradona debutó con su selección. El argentino de 16 años daba muestras de ser el fenómeno de zurda prodigiosa que luego se convertiría en el ídolo máximo de Boca Juniors y lideraría la selección argentina que ganó el Mundial de México 86. Pero el único rey consolidado en ese momento era el brasileño: había ganado tres mundiales, marcado más de 1.200 goles y conquistado al mundo entero con su fuerza, su velocidad y sus cabezazos.


Pelé desde entonces ha sido la cara comercial de gaseosas, televisores, tapetes, tarjetas de crédito, pilas, pastillas para la disfunción eréctil... Y le ha ido tan bien que hoy gana alrededor de 20 millones de dólares al año solo por derechos de imagen. Por dos días de filmación o fotos para una campaña en Brasil cobra un millón de dólares. Si es en el exterior, el doble. Una conferencia extra suma el 10 por ciento al valor total del contrato. Según la publicación económica brasileña Istoé Dinheiro, responsable de estos cálculos, el derecho por promocionar su imagen durante 20 años cuesta unos 350 millones de dólares.

Pero el Rey no escapa de los escándalos, y ha sido acusado de enrollarse únicamente con mujeres blancas, de negar la paternidad de una hija fruto de una aventura extramatrimonial y de robarse 700.000 dólares que le adelantó la Unicef para un partido de beneficencia que nunca se jugó. Pero ni siquiera esas polémicas han afectado su popularidad en Brasil.

Eso se debe a que "es muy amable y fácil de tratar", según comentó a SEMANA Neli, su asistente. "Es muy equilibrado emocionalmente. No grita nunca, trata bien a la gente y es muy difícil que esté irritado o impaciente. Además apoya muchas causas sociales y de medio ambiente, y no se la pasa hablando de eso". Anibal Massaini, director del documental Pelé eterno, dijo a esta revista que comparte esa opinión y que la grandeza de Pelé se debe a que "en el gramado fue un jugador excepcional y fuera de él es un tipo normal".

Aunque todavía es considerado un dios por muchos, la opinión sobre Maradona sí se ha visto deteriorada por las suspensiones por dopaje cuando era futbolista, su adicción a la cocaína, los excesos que lo llevaron a una obesidad mórbida que por poco lo mata y los comentarios políticamente incorrectos: se ha referido al Papa como un "hijo de puta" y ha dicho que apoya a los homosexuales porque dejan más mujeres disponibles para los "machos de verdad". Por eso Argentina se divide entre los millones de personas que lo ven como un héroe que ha muerto en vida varias veces para renacer de la nada y quienes piensan que es simplemente un futbolista poco humilde.

Pablo Alabarces está en el segundo grupo. Profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e investigador del deporte, declaró al diario El País de Madrid que el 10 es tan querido porque encarna el "mito del pobre que de la noche a la mañana se hace rico". Para Javier Vázquez, seguidor de Maradona y director del documental Amando a Maradona, "si ponemos a todos los argentinos en una licuadora sale Diego... ¡Su gloria es la gloria de Argentina! Es auténtico, no tiene esa imagen edulcorada de Pelé".

Y aunque muchos coinciden en que Maradona sí se siente una especie de mesías, él lo ha rechazado al decir: "Dios es Dios y yo simplemente soy un jugador de fútbol". Con Pelé, ex ministro de Deportes de su país, pasa lo contrario. Su imagen de bueno y entregado a los demás dista de la del hombre al que se le acusa de decir, cuando le preguntaron si su fama se asemejaba a la de Jesucristo, que hay lugares donde Jesucristo no es tan conocido.

Respecto a lo futbolístico, las opiniones están divididas. Una encuesta de una cadena de Inglaterra (rival de Argentina, donde muchos odian a Diego después del gol con la mano que los eliminó del Mundial del 86), revela que más del 40 por ciento de sus usuarios prefiere a Pelé; otra de un diario de Italia, donde Maradona es ídolo, da un resultado completamente opuesto. Parece que en lo único que se asemejan los dos futbolistas más grandes del siglo XX es en que, como asegura el periódico británico The Guardian, ninguno de los dos invitó al otro a su fiesta de cumpleaños.

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