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El Sillicon Valley Argentino genera dèficit

Tierra del Fuego: el polo tecnológico de Débora Giorgi agrava el déficit en U$S 7.000 millones

LPOEs el déficit comercial de la provincia estimado para el 2013, producto de la importación masiva de insumos para ensamblar celulares. Según el Presupuesto 2014, el costo fiscal de la promoción industrial en la isla ascenderá a $18 mil millones, aunque el sector genera sólo 13 mil empleos.




La ministra de Industria, Débora Giorgi, con la gobernadora Fabiana Ríos en la plata fueguina de ensamblaje de New San.Ampliar
El polo industrial de Tierra del Fuego se ha convertido, junto con el sector automotriz y el energético, uno de los principales focos de déficit comercial del país. Se trata de una política emblemñatica d ela ministra de Industria Débora Giorgi, que lejos de producir industrias de alta tecnologíá se ha convertido en una aspiradora que lastra miles de millones de dólares con masivas importaciones, agravando la falta de divisas cada vez más acuciante de la economíá´argentina.

El régimen de promoción industrial vigente desde 1972 fomentó la radicación de numerosas plantas industriales que en su mayor parte funcionan como ensambladoras de insumos importados. La ministra Giorgi repotenció esa experiencia que había quedado descartada por sus nulos resultados y prometió una "Manaos" argentina, en referencia al polo tecnológico brasileño.

Según un trabajo del Cippec elaborado por los economistas Eduardo Levy Yeyati y Lucio Castro, a partir del 2009 el armado de celulares acaparó casi el 80% del trabajo de los industriales fueguinos. Antes se había focalizado en productos de la línea blanca y en la producción de televisores, radios y videograbadoras.

El Ministerio de Industria lanzó el programa ese año, que sólo obliga a las firmas a utilizar fabricación nacional en los manuales, folletos, certificado de garantías, bolsas plásticas, cajas y materiales de embalaje. La esperanza era ir creando una red de provedores locales de piezas de alta tecnología de manera progresiva, hasta desarrollar una industria de punta como tienen Corea del Sur o Taiwan. Nada de eso sucedió.

Uno de los problemas es que el recambio de modelos es demasiado veloz y no llega conformarse una cadena de proveedores locales que permita reducir la dependencia del mercado externo.

Agrava el déficit

Pero lo peor es que el déficit comercial de la provincia viene empeorando año a año, en un momento en donde la economía canta la falta de dólares. En el 2010 el rojo era de 2.000 millones de dólares, en lo que va del 2013 se llevó U$S3.300 millones y cerraría el año en un piso de U$S7.000 millones, si se proyectan hasta diciembre los 3.300 millones de déficit del primer semestre. El año pasado se había llevado U$S6.400 millones.

En diálogo con LPO, Castro señaló que una de las razones del déficit creciente de la isla es que cayeron sus exportaciones, mientras que las importaciones no pararon de aumentar, y como se venden en el mercado interno, no generan divisas para el país, a diferencia de lo que sucede con las maquiladoras en México, por nombrar un caso similar.

“Es contradictorio que permanezca este régimen mientras se suprimió la promoción industrial en otras provincias”, comentó Castro. "El régimen fue pensado para otra época, en donde había un conflicto con Chile y se buscaba poblar la provincia", sostuvo.

El economista aseguró que en el presupuesto 2014 figuran unos 18 mil millones de pesos en concepto de exenciones impositivas, lo cual representa el 0,6% del PBI y un 22% más que lo que aparecía en la ley de leyes del año pasado. “Para la industria del software, que genera exportaciones, se dedican solamente 500 millones”, comparó Castro.

“Nos especializamos en la rama menos conveniente: el ensamblado”, comentó. “Sólo hay un 10% de valor agregado, el resto es puro ensamblado”, amplió.

Para colmo, se eligió la provincia más alejada de los centros urbanos. “Los barcos llegan a Buenos Aires con los componentes, van en camión hasta Tierra del Fuego y una vez armados vuelven en camión a los centros urbanos donde se consumen”, explicó.

A eso hay que sumarle los costos salariales, que en esa provincia son un 80% que en el resto del país, lo cual deja a la Argentina muy de lejos de la competitividad de China u otros países del sudeste asiático, en donde los sueldos son mucho más bajos. Esto hace que los celulares armados en el país no puedan competir en el mercado mundial, y sólo se venden en el mercado interno porque rigen barreras aduaneras para los que vienen de afuera, que de no ser por el proteccionismo serían más baratos que los producidos localmente.

Además, por su escasa población la isla tampoco cuenta con economías de escala que podrían fomentar mayores inversiones.

En el documento del Cippec los economistas cuestionan la iniciativa por “los bajos requerimientos de agregación de valor y el reducido potencial de generar derrames productivos locales del ensamblado de teléfonos celulares que hoy dominan la actividad industrial en la isla”.

"Tierra del Fuego explicaría este año alrededor del 7 % de las importaciones totales de la Argentina. En otras palabras, el modelo de sustitución fueguino involucra una merma importante y creciente de dólares, con una dependencia de componentes importados que, dadas las restricciones de escala y los escasos encadenamientos locales, difícilmente se revierta con el tiempo", destacan.

Alto costo para poco empleo

A través de la Ley 19.640 de 1972, se eximió a las empresas industriales radicadas en la provincia del pago del impuesto al valor agregado (IVA), del impuesto a las ganancias y del pago de aranceles a la importación de insumos hasta 2013. En 2003, esta exención fue ampliada hasta 2023.

En 2009, los beneficios de esta ley fueron potenciados por la Ley 26.539, que incrementó el impuesto al valor agregado e impuso aranceles a los productos electrónicos y celulares importados y, al mismo tiempo, redujo el IVA a los bienes electrónicos producidos en Tierra del Fuego para su venta en el territorio nacional.

El déficit de Tierra del Fuego es casi tan grande como el que tendrá el sector automotriz, según estimaciones de la consultora Abeceb.com. El estudio conducido por Dante Sica calculó que el rubro tendrá un déficit de U$S7.780 millones, explicado por el rojo de U$S8.240 que sale del comercio de autopartes.

Sin embargo, la cantidad de empleo que genera cada actividad es bien distinta. En la isla sureña se estiman que hay 13.000 obreros industriales trabajando en las fábricas. Mientras tanto, el gremio SMATA, que nuclea a los trabajadores del rubro automotriz de todo el país, tiene nada menos que 100 mil afiliados.

“Tierra del Fuego solo explica en la actualidad un poco más de 1 % del empleo registrado total y menos del 0,6% del trabajo industrial formal de la Argentina. En otras palabras, su incidencia en la creación de empleo en el nivel nacional sigue siendo, en el mejor de los casos, marginal”, sostiene el documento del Cippec.

Así, el costo fiscal por trabajador industrial en Tierra del Fuego se ubicó en el 2012 en 730.000 pesos. En el 2009, esa cifra estaba en unos $300 mil, menos de la mitad.
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