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¿El sueño americano? Dirás el sueño alemán...



¿El sueño americano? Dirás el sueño alemán...

Berlín - Dos meses atrás, Jordi Colombi, un arquitecto desempleado que vivía en Barcelona, reflexionó sus opciones y decidió empezar una nueva vida. Armado sólo con 2 maletas y una receta de omelet a la española para menguar la notalgia por su hogar, arribó a la nueva tierra de las oportunidades: Alemania.

En los Estados Unidos, el debate por la inmigración está paralizado y hasta es tóxico. En Francia y en el Reino Unido, la lucha contra la inmigración está surgiendo en el seno de los partidos políticos. Pero en Alemania, el gobierno está desenvolviendo una alfombra roja a la inmigración mediante la simplificación de los trámites necesarios, apertura de clases de idioma alemán gratuitas e incluso abriendo "centros de bienvenida"t; para los extranjeros que busquen una porción del "sueño alemán".

En el ranking de los países más prósperos del mundo, esta bestia de 82 millones de habitantes, se a ubicado como el lugar de mayor destinación para inmigrantes, siendo superado sólo por los Estados Unidos, de acuerdo a la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo de París (Organization for Economic Cooperation and Development).

Debido a la inusual baja en la tasa de natalidad, la población se está encogiendo, levantando dudas acerca de quién mantendrá el poderío económico de Alemania en los próximos años. Ahí es donde Alemania decide contar con los servicios de los inmigrantes, como Colombi, a pesar de que naciones con problemas similares, como Japón, se resisten todavía a la importación dee trabajadores. Esta nación, en la que el ex canciller Helmut Kohl una vez dijo que "no es el hogar para los inmigrantes", se ha convertido rápidamente en un gran experimento global para el debate acerca de la inmigración.

Colombi, era un arquitecto desempleado en Barcelona, pero ahora se encuentra trabajando como arquitecto y jefe de obra en Berlín.

El lugar de trabajo de Colombi, un zona en construcción al norte de Berlín, la ciudad que cada día está más globalizada, es un símbolo de la bienvenida de los alemanes a los extranjeros dispuestos a trabajar: el inglés es el idioma de comunicación en el area de trabajo, que es una Torre de Babel dirigida por Judíos de Israel, con demoledores bulgaros, albañiles alemanes y obreros africanos. En su oficina, dentro de un tráiler en la zona de construcción, Colombi, quien debe intercambiar constantemente entre inglés, alemán, catalán, e italiano, revisa los planos de la obra con un ingenierio hindú.

"Mi vida ha cambiado totalmente en estos últimos dos meses", dice Colombi, quién se parece a un fantasma pálido y flaco de un hombre que lleva una barba al estilo de Van Gogh. ";Tengo un trabajo, una casa, una nueva vida. Todavía no me gusta la comida ni el clima, pero éste es ahora mi nuevo hogar".

Sosteniendo el boom.

Lucia de Italia y Carlos de España, luego de sus clases de alemán, disfrutan de unas cervezas en el distrito de Neukölln en Berlín

Alemania ya ha vivido olas de inmigración en el pasado, especialmente en los 60 y los 70 cuando un gran número de inmigrantes turcos ayudaron a establecer su economía en la Guerra Fría. Luego del colpaso de la Unión Soviética, las cosas se balancearon un poco con la unión de los alemanes occidentales y orientales.

Pero esta nueva ola está basada en gran parte a la posición que Alemania ha tomado en estos últimos años como el indiscutido líder económico de Europa, logrando ser un foco brillante en un continentne que todavía sufre las consecuancias de una enorme crisis de deudas. En la Unión Europea, con 28 países en su interior, el libre movimiento de fuerzas de trabajo significa que los obreros pueden fácilmente cambiar de un país al otro. Y con un nivel de desempleo alto como el que ocurre en España, Grecia e Italia, Alemania, con una economía construida en gigantes de la industria como Siemens y pymes con aires de innovación, nunca antes se había visto tan tentadora

Pero Alemania también está mirando más allá de Europa para conseguir nueva mano de obra, con su fábricas contratando ingenieros hindúes y sus universidades compitiendo por alunos chinos. En el 2012, Alemania simplificó los trámites de inmigración para extranjeros que vivieran fuera de la UE. En el 2013, introdujo un sistema de "tarjeta azul";, otorgando efectivamenteun un pase a quien sea con tal de que tenga un título universitario y una oferta de trabajo con un salario mínimo de 50 a 60 mil dólares al año, dependiendo del rubro. Como resultado, el caudal de inmigrantes en Alemania está significativamente más educado y preparado que el residente aleman promedio.

Por otro lado, Alemania busca llegar al pleno empleo. En 2013, el gobierno lanzó un programa especial destinado a los jóvenes desempleados de Europa entre 18 y 35 años, subsidiando su transporte, cursosde idioma alemán y costos de vida al mismo tiempo que les ofrece cpacitación vocacional en Alemania. Fue tal el éxito que el gobierno alemán decidió terminarlo en abril del 2014, habiendo cubrido los objetivos esperados.



La canciller Angela Merkel -a la par de las advertencias de su par británico, David Camerón- había hablado en contra de los inmigrantes que el relocalizaban en Alemania con el fin de aprovechar los beneficios que brinca el Estado. Aún así, en contraste a las trabas impuestas en el resto de Europa, ella le ha dicho a los líderes económicos que "hoy en día, Alemania es un país que se encuentra ciertamente abierto a la inmigración".

"Es raro hoy en día encontrar el movimiento de inmigrantes que se vive en Alemania", dijo Thomas Liebig, el especialista en jefe de migraciones de la OECD."Es en parte gracias a la ventajas de movilidad europeas, pero también a las medidas del gobierno alemán para liberar, flexibilizar y modernizar las leyes de inmigración alemanas".



Problemas en ciertas zonas.

Se espera que la ola de inmigrantes disminuya una vez que el resto de Europa se empiece a estabilizar. Sin embargo, el tamaño de la úlitma ola (unos 400 mil en 2012, 38% más que en 2011) ya está poniendo a prueba los límites de la flexibilización alemana en sus leyes migratorias.

En la ciudad de Dortmun, los extranjeros sufrieron un traspié cuando las elecciones llevaron al mando a un político de extrema derecha que hizo campaña con el eslogan "Alemania para losalemanes". Del mismo modo, el mes pasado, un reporte de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania registró alrededor de 473 asaltos físicos motivados por la xenofobia en 2013, un 20% más que las del año pasado. A eso se le suma que aún muchos alemanes no pueden asimilar la presencia de turcos en el país, sin importar que quienes hoy viven allí ya son, en gran parte, una tercera generación, lo que lleva a un problema nacional.

Pero los partidos de ultra-derecha con ideologías anti-inmigratnes no han logrado consolidarse como así lo han hecho en otros países de Europa. Observadores dicen que es en parte por un sentimiento de culpa debido a lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial; un sentimiento de deuda que siente los alemanes hacia sus vecinos.

Además de sumarle el pragmatismo alemán: la población adulta se ha ido encogiendo, mostrando una caída de 1.5 millones de personas desde 1980 en 2011. A este ritmo, para el 2030 el gobierno prevee una pérdida de 2.3 millones de trabajadores en la fuerza obrera alemana.

"Les guste o no, los alemanes saben que necesitan inmigrantes", dice Reiner Klingholz, director administrativo del Instituto de Desarrollo y Población de Berlín (Berlin Institute for Population and Development).

Inmigrantes políglotas, como Colombi, ya han empezado a llenar ese agujero, llevando los altos niveles de inglés desde las compañías internacionales a el a´rea de trabajo. En el trabajo del día a día, sin embargo, el idioma alemán permanece escencial, y trabajos como el suyo ayudan a a ensanchar las oportunidades para dominar ese idioma.

Las puertas abiertas en Berlín.



En Alemania, Berlín sobresale, siendo quizás la ciudad "menos alemana", donde extranjeros y culturas no alemanas logran establecerse. Por ejemplo, luego de que termina su trabajo y clases de alemán, Colombi se dirige a su casa en el barrio de Neukolln, un centro de hipsterdismo donde el ignlés, el español, el italiano y el turco son tan comunes como el alemán, en galerías, cafés, galerías de arte pop y tiendas de música.

"Berlín es diferente a otras partes de Alemania, y es por eso que pienso que puedo llevar uan vida aquí", dice Colombi. "Es más ralajado el ambiente, más tolerante que otras ciudades alemanas, y no hay presión acerca de cómo debe uno comportarse".

David Fernández, un trabajador social desempleado de Madrid, decidió en año pasado, mientras participaba en una portesta, que "nada va a cambiar en España". El nunca había ido a Alemania, pero "todos hablaban de como era sencillo conseguir trabajo, como podías reconstruir tu vida allí. Así que lo decidí, me maracharía".

Encontró un alojamiento barato por internet antes de llegar a Berlín. Pero al no saber hblar ni inglés ni alemán, tuvo dificultades para comunicarse con sus caseros y, eventualmente, se mudó a un combentillo. Ahí se vivió una serie de chocques culturales con sus vecinos alemanes: "Ellos son uy serios, y no siempre los más abiertos. No es a lo que estoy acostumbrado", dice.

En tanto, sus desventaja lingüística los dejó trabajando como limpia platos a pesar de su eduación universitaria. Dejó ese trabajo en enero luego de una disputa con su jefe. Ahora el trabajo por el salario mínimo limpiando pisos, irónicamente, en la una subsidiaría alemana de la compañia española Zara.

"No hay trabajo en España y no voy a volver para terminar viviendo con mis padres hasta los 40", dijo Fernández, que hoy tiene 25 años. "No será fácil, lo sé. Pero haré que esto funcione".














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