El terror jihadista lleva al Papa a convocar una cumbre


No es una novedad la preocupación del papa Francisco por lo que pasa en el norte de Irak, donde el brutal avance del grupo jihadista Estado Islámico (EI) -al margen del éxodo de miles de personas, entre ellas miles de cristianos- provocó masacres y violencia inauditas.

El Papa condenó varias veces lo que sucede en la zona, "que ofende gravemente a Dios y a la humanidad". Para demostrar cercanía con la población, en agosto pasado mandó como "enviado especial" al cardenal Fernando Filoni, prefecto para la Evangelización de los Pueblos, que fue nuncio en Irak; le escribió una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y señaló que estaría dispuesto a viajar a la zona de conflicto.

Ahora convocó a todos sus embajadores en Medio Oriente para una cumbre de crisis que arranca hoy y culminará pasado mañana. Participarán los representantes pontificios en Egipto, Israel -Jerusalén y territorios palestinos-, Jordania, Irak, Irán, el Líbano, Siria, Turquía y los representantes de la Santa Sede ante la ONU y la Unión Europea (UE).

De la curia romana estarán el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, y su segundo, así como Filoni y responsables de diversos dicasterios que tienen que ver con esa área candente del mundo, entre ellos el cardenal argentino Leonardo Sandri, titular de la Congregación para las Iglesias Orientales.

El Papa saludará hoy a los participantes en el inicio del encuentro, que será presidido por Parolin. Al margen de compartir sus preocupaciones, los prelados propondrán nuevas formas de ayuda y debatirán sobre posibles respuestas al terrorismo que azota la zona.

Francisco, que el domingo pasado, durante la fiesta de los abuelos, oyó conmovido el testimonio de una pareja de ancianos iraquíes que se vio obligada a huir de su tierra, en una conferencia de prensa que concedió durante el vuelo que de Seúl lo llevó de regreso a Roma, justificó en agosto una intervención militar en el norte de Irak, siempre que fuera multilateral. Además, se manifestó dispuesto a viajar a la zona.

En su intervención, el lunes pasado, ante la Asamblea General de la ONU, Parolin reiteró esa postura. "Es tanto lícito como urgente detener la agresión a través de una acción multilateral y un uso proporcionado de la fuerza", dijo.

Antes, Parolin dijo que los desafíos que imponen "las nuevas formas de terrorismo" no deben ser vistos en términos de "choque de civilizaciones", sino que deben empujar a un nuevo llamado al diálogo interreligioso e intercultural y a "nuevos desarrollos en el derecho internacional, a fin de promover iniciativas de paz justas y valientes".

Además, tal como había hecho Francisco, el cardenal llamó tanto a la Asamblea General como a los demás órganos competentes de las Naciones Unidas a "profundizar su comprensión del momento difícil" que se está viviendo.

"Con la dramática situación en el norte de Irak y en algunas partes de Siria, constatamos un fenómeno totalmente nuevo: la existencia de una organización terrorista que amenaza a todos los Estados, prometiendo disolverlos y sustituirlos con un gobierno mundial pseudorreligioso", indicó.

Subrayó, por otro lado, que este nuevo fenómeno "logró atraer jóvenes de todo el mundo, a menudo desilusionados por una difusa indiferencia y por la falta de valores de las sociedades opulentas".