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“El Universo Perdido” de los Natas tiene dimensiones par

La Vía Láctea

Posproducido por Billy Anderson, El Universo... revela que estos rockers enigmáticos estiran los límites de su ya flexible mundo inhabitable. Un disco doble con inéditos, regrabados e invitados.


“Es como un historial de lo que nos fue pasando durante toda la carrera, que no está en los discos”. Walter Broide, baterista ofrece un diagnóstico más preciso: “Hace tiempo queríamos hacer un lados B o algo así, sin importarnos si alguien lo iba a comprar o editar. Al final se lo mandamos a un alemán, se copó en editarlo en formato de LP y nos llamó para que vayamos a presentarlo allá. Después se prendió una compañía yanqui (Meteorcity) y terminó siendo algo más serio que nuestro propio cuelgue”.

Posproducido por Billy Anderson, El universo perdido de Los Natas –que estos rockers enigmáticos revelarán a sus fieles este sábado en La Trastienda– consta de dos volúmenes divididos por una cronología estricta, pero de atrás para adelante. El I con siete temas –cinco remakes entre ellos– inéditos y grabados entre 2000 y 2006. Y el II, con diez piezas –la mayoría propias– que datan del segundo lustro de los ‘90, el período más Toba Trance. Y, raro en ellos, conviven varios invitados: El Pastor en bajo, Adrián Outeda (cantante de Satan Dealers), Topo Armetta, Pablo Catania en piano más un bonus que nada tiene que ver con los posters de Almafuerte y AC/DC que pueblan la sala: DJ Trincado, en secuencias y samplers. ¿Los Natas no tienen límites?


Walter: –La música te encuentra a vos, y no al revés. Nosotros nos fijamos en el ser humano y no nos importa si es peludo, barbón, ejecutivo o puto. Vamos a la calidad y ya.

–En El hombre montaña –disco anterior– le pusieron Humo negro sobre el Vaticano a un tema; ahora, agregaron un discurso del Papa a la introducción de Amame Peteribí, el cover de Pescado Rabioso. ¿Qué onda con ese cuelgue religioso?

Walter:–Son temas jodidos, que nos gusta abordar. Cada uno estuvo metido en su mambo religioso cuando era más pendejo... y siempre tenemos esa cosa de querer bajar al que tiene el poder. Siempre jugamos con la religión.

Sergio:–Hay otro tema del disco II, en el que pusimos a unos indios mayas recitando el Popol Vuh... Eso también es religioso. Nos gusta.

Amame Peteribí, el track que abre el primer universo, es una de las maravillosas canciones que Pescado eternizó en su disco doble (1973) y Los Natas visitaron para incluir en Dale gracias, el tributo triple a Spinetta, que editó FM D’Rock de Mar del Plata. Un lado B, sin embargo, que no alcanzó a atravesar el tiempo como La cereza del zar o Credulidad, tal vez. La razón de su inclusión, según el baterista, fue azarosa. “En realidad hubo un ofrecimiento de una radio para hacer algo de Spinetta. Nosotros no teníamos ningún acercamiento con su música, pero nos pareció una buena onda, porque sentimos que compartimos con él un espíritu de volada, aunque cada uno en su época. Nos armaron un compilado de temitas que podían andar bien, y elegimos ése porque nos pareció el más limado. Jamás lo habíamos escuchado.”

Sergio: –Y no sé dónde habrá quedado la magia del Flaco (risas). La propuesta, esa vez, fue que una banda de ahora tenía que versionar temas de una vieja. Pez había hecho Vox Dei, Massacre a Billy Bond y a nosotros nos tocó Pescado. Recuerdo que también grabamos Post Crucifixión y Como el viento voy a ver. Está bueno, porque el ejemplo explica que todos los covers que grabamos en nuestra carrera, salvo uno que conocíamos realmente, fueron pedidos exóticos. Nos relacionábamos con el tema de ahí, y tomábamos su leitmotiv, sin escucharlo mucho. Onda que vuele y se filtre en nuestro corazón.

–Paranoid, de Sabbath, es ese uno, seguro...

Sergio: –Sí. Y lo hicimos mierda, porque arranca como un jazz. Leímos la otra vez el comentario de uno de los cantantes “de turno” de Black Sabbath en Internet y arrancó matándonos: “No, no puede ser lo que hicieron estos pibes” (risas). Igual, no sé quién era más patético, porque a él lo habían rajado del grupo por malo.
–También se metieron con Born to Be Wild, de Steppenwolf; cuesta reconocerlo.

Walter: –Sí, porque la voz de Adrián, de Satan Dealers, le da un tono más soft. Lo personaliza. La idea, en general, era ésa: agarrar los temas con respeto, pero para hacerlos concha.


–¿Están pensando en el sucesor de El hombre montaña?

Sergio: –Sí, algo hay. Las partes más pesadas de las nuevas canciones se están poniendo más heavy metal; y las más tranquilas, más toba todavía. Vamos más hacia los extremos, pero no me preguntes la razón.

Walter: –Es como si el lado más rockero de El hombre montaña se fusionara con nuestro lado más esotérico. Vamos a ver qué sale de toda esa energía.

–¿Cómo distribuyen la energía? Algunos tienen hijos, familia...

Walter: –Estamos en el horno. Tenemos poco tiempo y es una cagada. Las vidas, los trabajos, las familias, los hijos y las distancias hacen que no podamos perder el tiempo sino valorarlo; ser más objetivos con las horas, los días y los meses. Pero si tendríamos más tiempo, como antes, Natas sería una fiesta.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-2822-2007-06-07.html

Bueno, ahora que alguien se ponga con el disco
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