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El verbo encarnado "Una Secta Peligrosa"




El Verbo Encarnado

El Instituto del Verbo Encarnado fue fundado por el padre Car¬los Miguel Buela en 1984, en la ciudad de San Rafael, Mendoza, y es una de las sectas católicas más extremistas y peligrosas. Desde su nacimiento se ha enfrentado a muchísimas diócesis argentinas y el Vaticano le clausuró tres sedes en San Rafael en el año 2001. Ac¬tualmente tienen la sede central en Italia pero siguen funcionando en nuestro país.
El padre Miguel Buela, como en todo grupo sectario, relata su historia oficial que se convierte con el tiempo en el "mito" del gru¬po. Según el sacerdote, en mayo de 1981, mientras estaba confesan¬do a unos fieles, sintió un "llamado del Señor" de contar en todas las parroquias con comunidades sacerdotales. Luego le vino a la mente la necesidad de fundar una congregación religiosa porque Dios se lo había pedido.
A partir de ese momento buscaron un obispo que los avalara y apareció monseñor León Kruk, obispo de San Rafael, Mendoza. En realidad, el padre Buela en 1981, cuando tuvo la "revelación divina", se enfrentaba abiertamente al obispo Estanislao Karlic, nuevo obispo de la diócesis de Paraná, quien reemplazaba a mon¬señor Adolfo Tortolo, un obispo vinculado al integrismo católico, que defendió la tortura y fue vicario castrense de la sangrienta dictadura militar. Lo cierto es que el padre Buela no soportaba la modernización del seminario de Paraná y decidió crear su propio grupo. Para ello buscó a uno de los últimos obispos integristas, el de San Rafael, y se marchó allí con 10 seminaristas para iniciar las actividades de su orden. Al principio se integraron al seminario de la Diócesis, pero tenían claro que solamente creando su propio instituto podrían volver a dar misa en latín, usar sotanas negras y negar, en la intimidad del grupo, los preceptos del Concilio Vati¬cano II.
En marzo de 1984 comenzó a funcionar el Instituto del Verbo Encarnado que se dividió en tres ramas:
• Un instituto clerical para la preparación de nuevos sacerdotes con vida apostólica y contemplativa;
• Un instituto femenino, "Servidores del Señor y de la Virgen de Matará", con vida apostólica y contemplativa;
• Una tercera orden Secular o rama laical que incorporaba a lai¬cos consagrados bajo voto.
Las técnicas de captación y manipulación que implementó el pa¬dre Buela en El Verbo Encarnado le permitieron incorporar rápida¬mente a muchos jóvenes de todo el país. Los adeptos, al cumplir la mayoría de edad, se iban a vivir a la comunidad de San Rafael. Mu¬chos rompían sus vínculos familiares y de amistad y se entregaban a las órdenes de Buela. En pocos años el grupo creció y se expan¬dió por todas las diócesis, especialmente por aquellas que tenían sa¬cerdotes conservadores.
El grupo, a finales de los años ochenta, comenzó a tener proble¬mas con la jerarquía católica, incluso se enfrentaron al mismo obis¬po Kruk que los había acogido. Las familias católicas, que perdían a sus hijos en manos del padre Buela, presionaban a los obispos y sacerdotes para que intercedieran, pero el Verbo Encarnado era in¬flexible para retener a cada joven que manipulaba. Por otro lado, la Jerarquía estaba preocupada porque el seminario del padre Buela era visitado continuamente por golpistas y carapintadas. Eran co¬munes las visitas de Mohamed Alí Seineldín, de Ricardo Curutchet, director de la fascista revista Cabildo, y de muchos militares vincu¬lados al Proceso.
El Instituto continuaba su crecimiento y su proyecto traspasaba las fronteras del país. Primero fue Perú, luego Estados Unidos y final¬mente Roma. El padre Buela siempre relataba a sus seguidores: "apren¬damos del Opus Dei que se instaló en los años 50 en Roma, cerca del Vaticano y logró todo lo que quiso al vincularse a los que cortan el ba¬calao". Hoy están en varios países y en 31 diócesis del mundo.
La Iglesia argentina, preocupada por el cariz que tomaba el gru¬po y por la indisciplina de Buela,12 comenzó a criticado, ya no só¬lo en secreto sino también públicamente.
Monseñor Carmelo Giaquinta expresó:
Consecuentemente el Concilio trajo rémoras y prisas desmedidas. Para rémoras basta el ejemplo de mons. Lefebvre, que demasiado eco ha encontrado en la Argentina, y actitudes afines, como de¬muestran recientes acontecimientos que afectaron al seminario de Paraná y el éxodo de seminaristas hacia San Rafael ( ... )
Por su parte, la autorizada revista católica Criterio señaló que:
El Seminario de San Rafael se convirtió en un foco de atracción para todo el ambiente nazi y tradicionalista argentino ( ... ) Para evitar la intervención romana desapareció el Seminario Diocesa¬no y se fundó una especie de Instituto Secular de derecho dioce¬sano
La Jerarquía católica planteó su preocupación por el "recluta¬miento", no sólo en San Rafael sino en otras diócesis del país, "sin la necesaria prudencia para acompañar los procesos y el debido res¬peto por la libertad de los candidatos" para ser seminaristas.

El enfrentamiento con el Vaticano
El padre Buela es un psicópata al que le encanta manipular a sus adeptos. Cree que tiene línea directa con Dios y no acepta nin¬guna orden jerárquica. Su palabra es santa. Tiene delirios de perse¬cución, está convencido de que quienes lo critican integran un com¬plot contra él. Entre los mitos que ha hecho circular cuenta que tiene una fuerza extraordinaria y que noqueó de joven a Oscar Bo¬navena, que podría haber sido campeón del mundo pero que optó por ser un hombre de Dios.
Buela es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos. Voy a relatar una anécdota que me sucedió en octubre de 1994 en San Rafael, Mendoza, con el padre Buela. En ese tiempo viajaba al interior a dar charlas sobre sectas y cultos, ge¬neralmente invitado por parroquias o Secretarías de Cultura de municipalidades o provincias. La municipalidad de San Rafael me ha¬bía invitado a dar una charla. Como la ciudad es muy bella decidí ir acompañado por mi mujer y de paso nos tomábamos un par de días para conocer los lugares turísticos de la zona. El día de la conferen¬cia me encontré con que El Verbo Encarnado había entregado un volante a todas las personas que se acercaban con una frase risue¬ña: "Usted le cree al Papa o a Silletta". Al terminar la charla y co¬menzar el debate se produjo una discusión violenta con miembros del Verbo Encarnado que no soportaron que señalara que el grupo tenía características sectarias; varios de ellos se acercaron hasta el escritorio donde daba la conferencia para agredirme. Finalmente la conferencia terminó dentro de los carriles normales. Esa noche ce¬né con mi mujer en un restaurante de San Rafael y al día siguiente me volví a Buenos Aires.
Diez años después, charlando con un ex seminarista, que tuvo que huir a Francia para sacarse de encima la presión psicológica del grupo, me contó que el padre Buela había juntado a los principales miembros del Instituto. En esa charla les contó que había estado ce¬nando conmigo, que yo finalmente le había pedido perdón al reco¬nocer que su mandato era divino. Esa historia se convirtió en mito y se relataba cada vez que un familiar planteaba que ellos funciona¬ban como una secta. Remarcaban entonces que "Silletta le había pe¬dido perdón al padre Buela". Una vez más se demostraba que este personaje era un megalómano compulsivo.
Muchos ex adeptos han relatado la experiencia traumática den¬tro del grupo. En un trabajo periodístico de Hernán Brienza y Ser¬gio Góngora, publicado en la revista Tres Puntos, se pueden leer al¬gunos relatos:
Fui secretario privado del padre Buela durante un año y pertenecí al Instituto casi una década y quiero decir todo lo que yo vi. Allí dentro no tenía libertad y nos enseñaban que los que nos atacaban estaban locos; me presionaban con que iba a caer en la tentación. Era como si me hubieran lavado la cabeza. Además nos proponían que nos mortificáramos con cintos de cueros y cilicios. Tenían una disciplina férrea: si no eras como Buela te echaban.15
Otra ex adepta señalaba:
Yo era una nena y pasé demasiado tiempo de mi vida ahí dentro y cuando me fui me trataron de traidora. Nunca los voy a perdonar. Nos censuraban todo, no podíamos ver televisión porque era obra del demonio, ni bailar ni leer libros fuera de los del padre Buela.
En el diario Los Andes, de Mendoza, una madre relata en for¬ma dramática la pérdida de su hijo adolescente a manos del El Ver¬bo Encarnado. La madre explica que su hijo a los 18 años fue a un retiro en El Nihuil y que regresó una semana después con un cam¬bio profundo en su carácter y personalidad. Tiempo después Higi¬nio decidió abandonar sus estudios para ser aviador y se internó a vivir en la comunidad religiosa cortando todo vínculo con su fami¬lia y sus amigos. La madre intentó hablar con su hijo pero no le per¬mitieron hasta que realizó una denuncia judicial:
No entiendo cómo la Iglesia no puede hacer nada para detenerlos. Desde entonces lo veo una vez cada seis meses más o menos (oo.) la última vez que estuvimos juntos fue la semana pasada, y no sé cuándo lo volveré a ver, estoy muy preocupada [ ... ] Ojalá Dios ilu¬mine al Papa y a los obispos para que puedan detener a esta gen¬te, porque son dañinos y muy malos.
El Vaticano decidió tomar cartas en el asunto luego de los pe¬didos de varios obispos argentinos. En primer lugar, nombró como comisario al sacerdote salesiano José Antonio Rico (1995-1998), posteriormente al sacerdote Vicentino Aurelio Londoño (1998¬1999) Y finalmente al arzobispo Alfonso Delgado, del mismísimo Opus Dei. Los tres fueron lapidarios con el funcionamiento del Ver¬bo Encarnado.
El 5 de diciembre de 2000, el Vaticano le ordenó al arzobispo Alfonso Delgado que dispusiera el cierre de las tres casas en formación del Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael. Los decretos fueron firmados por el Instituto de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede. En los considerandos se ex¬presa que "el cierre ayudará a superar malentendidos y resolver dificultades creadas en la Diócesis de San Rafael y a lograr un nuevo clima formativo que pueda cooperar de un modo más eficaz er. ~ formación de las nuevas vocaciones para el servicio misionero dé ~ Iglesia universal".
El Vaticano, igual, les dejó una puerta abierta, al señalar que el instituto es una asociación pública de fieles que aspira a ser una con¬gregación religiosa. Por esa razón, el cierre de las tres casas no ate;:¬ta que sean aceptados por otras Diócesis en Argentina o en el b:¬terior. En marzo de 2001, les permitió que continuaran varios mes;.,;. más hasta que consiguieran otra Diócesis que los acogiera. Finalmente, la pequeña Diócesis italiana de Velletri-Segni les permitió a unos 40 jóvenes continuar en el seminario del lugar. La diócesis, a cargo de monseñor Andrea Maria Erba, de 71 años y vinculado é. los sectores conservadores, expresó que lo había hecho a pedido de: cardenal Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación: para los religiosos. Allí la Iglesia autorizó a que terminaran los cur¬sos y a consagrar a los nuevos sacerdotes.
Buela, al tener cerradas las puertas en San Rafael, resolvió poner todas sus fichas en la pequeña diócesis italiana. Finalmente, en ma¬yo de 2004, con el apoyo de Ángelo Sodano, secretario del papa Juan Pablo II, logró que se aprobara la constitución para la creación del Instituto del Verbo Encarnado bajo la Diócesis de Velletri-Segni.




Monseñor Carmelo Giaquinta expresó:
Consecuentemente el Concilio trajo rémoras y prisas desmedidas. Para rémoras basta el ejemplo de mons. Lefebvre, que demasiado eco ha encontrado en la Argentina, y actitudes afines, como demuestran recientes acontecimientos que afectaron al seminario de Paraná y el éxodo de seminaristas hacia San Rafael ( ... ) 13
Por su parte, la autorizada revista católica Criterio señaló que:
el Seminario de San Rafael se convirtió en un foco de atracción para todo el ambiente nazi y tradicionalista argentino ( ... ) Para evitar la intervención romana desapareció el Seminario Diocesa¬no y se fundó una especie de Instituto Secular de derecho dioce¬sano ( ... )14
La Jerarquía católica planteó su preocupación por el "recluta¬miento", no sólo en San Rafael sino en otras diócesis del país, "sin la necesaria prudencia para acompañar los procesos y el debido res¬peto por la libertad de los candidatos" para ser seminaristas.
El enfrentamiento con el Vaticano
El padre Buela es un psicópata al que le encanta manipular a sus adeptos. Cree que tiene línea directa con Dios y no acepta nin¬guna orden jerárquica. Su palabra es santa. Tiene delirios de perse¬cución, está convencido de que quienes lo critican integran un com¬plot contra él. Entre los mitos que ha hecho circular cuenta que tiene una fuerza extraordinaria y que noqueó de joven a Osear Bo¬navena, que podría haber sido campeón del mundo pero que optó por ser un hombre de Dios.
Buela es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos. Voy a relatar una anécdota que me sucedió en octubre de 1994 en San Rafael, Mendoza, con el padre Buela. En ese tiempo viajaba al interior a dar charlas sobre sectas y cultos, generalmente"invitado por parroquias o Secretarías de Cultura de mu-


Monseñor Carmelo Giaquinta expresó:
Consecuentemente el Concilio trajo rémoras y prisas desmedidas. Para rémoras basta el ejemplo de mons. Lefebvre, que demasiado eco ha encontrado en la Argentina, y actitudes afines, como de¬muestran recientes acontecimientos que afectaron al seminario de Paraná y el éxodo de seminaristas hacia San Rafael ( ... ) 13
Por su parte, la autorizada revista católica Criterio señaló que:
el Seminario de San Rafael se convirtió en un foco de atracción para todo el ambiente nazi y tradicionalista argentino ( ... ) Para evitar la intervención romana desapareció el Seminario Diocesa¬no y se fundó una especie de Instituto Secular de derecho dioce¬sano ( ... )14
La Jerarquía católica planteó su preocupación por el "recluta¬miento", no sólo en San Rafael sino en otras diócesis del país, "sin la necesaria prudencia para acompañar los procesos y el debido res¬peto por la libertad de los candidatos" para ser seminaristas.
El enfrentamiento con el Vaticano
El padre Buela es un psicópata al que le encanta manipular a sus adeptos. Cree que tiene línea directa con Dios y no acepta nin¬guna orden jerárquica. Su palabra es santa. Tiene delirios de perse¬cución, está convencido de que quienes lo critican integran un commplot contra él.
Entre los mitos que ha hecho circular cuenta que tiene una fuerza extraordinaria y que noqueó de joven a Oscar Bonavena, que podría haber sido campeón del mundo pero que optó por ser un hombre de Dios.
Buela es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos. Voy a relatar una anécdota que me sucedió en octubre de 1994 en San Rafael, Mendoza, con el padre Buela. En ese tiempo viajaba al interior a dar charlas sobre sectas y cultos, ge¬neralmente invitado por parroquias o Secretarías de Cultura de municipalidades o provincias. La municipalidad de San Rafael me ha¬bía invitado a dar una charla. Como la ciudad es muy bella decidí ir acompañado por mi mujer y de paso nos tomábamos un par de día: para conocer los lugares turísticos de la zona. El día de la conferen¬cia me encontré con que El Verbo Encarnado había entregado un volante a todas las personas que se acercaban con una frase risueña: "Usted le cree al Papa o a S ille tt a". Al terminar la charla y comenzar el debate se produjo una discusión violenta con miembros del Verbo Encarnado que no soportaron que señalara que el grupo tenía características sectarias; varios de ellos se acercaron hasta el escritorio donde daba la conferencia para agredirme. Finalmente la conferencia terminó dentro de los carriles normales. Esa noche ce¬né con mi mujer en un restaurante de San Rafael y al día siguiente me volví a Buenos Aires.
Diez años después, charlando con un ex seminarista, que tuvo que huir a Francia para sacarse de encima la presión psicológica del grupo, me contó que el padre Buela había juntado a los principales miembros del Instituto. En esa charla les contó que había estado cenando conmigo, que yo finalmente le había pedido perdón al reconocer que su mandato era divino. Esa historia se convirtió en mito y se relataba cada vez que un familiar planteaba que ellos funciona¬ban como una secta. Remarcaban entonces que "Silletta le había pe¬dido perdón al padre Buela". Una vez más se demostraba que este personaje era un megalómano compulsivo.
Muchos ex adeptos han relatado la experiencia traumática dentro del grupo. En un trabajo periodístico de Hernán Brienza y Sergio Góngora, publicado en la revista Tres Puntos, se pueden leer al¬gunos relatos:
Fui secretario privado del padre Buela durante un año y pertenecí al Instituto casi una década y quiero decir todo lo que yo vi. Allí dentro no tenía libertad y nos enseñaban que los que nos atacaban estaban locos; me presionaban con que iba a caer en la tentación. Era como si me hubieran lavado la cabeza. Además nos proponían que nos mortificáramos con cintos de cueros y cilicios. Tenían una disciplina férrea: si no eras como Buela te echaban.

Otra ex adepta señalaba:
Yo era una nena y pasé demasiado tiempo de mi vida ahí dentro y cuando me fui me trataron de traidora. Nunca los voy a perdonar. Nos censuraban todo, no podíamos ver televisión porque era obra del demonio, ni bailar ni leer libros fuera de los del padre Buela.
En el diario Los Andes, de Mendoza, una madre relata en for¬ma dramática la pérdida de su hijo adolescente a manos del El Ver¬bo Encarnado. La madre explica que su hijo a los 18 años fue a un retiro en El Nihuil y que regresó una semana después con un cam¬bio profundo en su carácter y personalidad. Tiempo después Higinio decidió abandonar sus estudios para ser aviador y se internó a vivir en la comunidad religiosa cortando todo vínculo con su familia y sus amigos. La madre intentó hablar con su hijo pero no le permitieron hasta que realizó una denuncia judicial:
No entiendo cómo la Iglesia no puede hacer nada para detenerlos. Desde entonces lo veo una vez cada seis meses más o menos ( ... ) la última vez que estuvimos juntos fue la semana pasada, y no sé cuándo lo volveré a ver, estoy muy preocupada [ ... ] Ojalá Dios ilu¬mine al Papa y a los obispos para que puedan detener a esta gen¬te, porque son dañinos y muy malos.
El Vaticano decidió tomar cartas en el asunto luego de los pe¬didos de varios obispos argentinos. En primer lugar, nombró como comisario al sacerdote salesiano José Antonio Rico (1995-1998), posteriormente al sacerdote Vicentino Aurelio Londoño (1998¬1999) Y finalmente al arzobispo Alfonso Delgado, del mismísimo Opus Dei. Los tres fueron lapidarios con el funcionamiento del Ver¬bo Encarnado.
El 5 de diciembre de 2000, el Vaticano le ordenó al arzobispo Alfonso Delgado que dispusiera el cierre de las tres casas en forma¬ción del Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael. Los decretos fueron firmados por el Instituto de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede. En los considerandos se ex¬presa que "el cierre ayudará a superar malentendidos y resolver dificultades creadas en la Diócesis de San Rafael y a lograr un nuevo clima formativo que pueda cooperar de un modo más eficaz en la formación de las nuevas vocaciones para el servicio misionero de Iglesia universal"_
El Vaticano, igual, les dejó una puerta abierta, al señalar que: este Instituto es una asociación pública de fieles que aspira a ser una congregación religiosa_ Por esa razón, el cierre de las tres casas no afec¬ta que sean aceptados por otras Diócesis en Argentina o en el Ex¬terior. En marzo de 2001, les permitió que continuaran varios meses más hasta que consiguieran otra Diócesis que los acogiera. Final¬mente, la pequeña Diócesis italiana de Velletri-Segni les permitió a unos 40 jóvenes continuar en el seminario del lugar. La diócesis, a cargo de monseñor Andrea Maria Erba, de 71 años y vinculado a los sectores conservadores, expresó que lo había hecho a pedido del cardenal Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para los religiosos. Allí la Iglesia autorizó a que terminaran los cur¬sos y a consagrar a los nuevos sacerdotes.
Buela, al tener cerradas las puertas en San Rafael, resolvió poner todas sus fichas en la pequeña diócesis italiana. Finalmente, en ma¬yo de 2004, con el apoyo de Ángelo Sodano, secretario del papa Juan Pablo Il, logró que se aprobara la constitución para la creación del Instituto del Verbo Encarnado bajo la Diócesis de Velletri-Segni.

Fuente: Libro Shopping Espiritual
Autor: Alfredo Silleta
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