El vicio de Hitler: cocaina, cristal y semen




Según documentos desclasificados del ejército estadounidense, el dictador nazi era adicto a todo tipo de estupefacientes. El consumo de las sustancias le permitía mantenerse despierto en sus efusivas alocuciones. El Fuhrer llegó a tomar hasta semen de toro.




De acuerdo con documentos del Ejército estadounidense, Adolf Hitler era drogodependiente, especialmente de la metanfetamina y las drogas psicotrópicas, según informa el diario británico 'The Independent'.

Esta conclusión figura en documentos desclasificados localizados por cineastas británicos en los archivos de la inteligencia militar de EE.UU.

Por ejemplo, antes de reunirse con Benito Mussolini en 1943, Hitler tomó una dosis de metanfetamina, lo que le permitió hablar emotivamente durante dos horas seguidas. El expediente, que es el tema de un nuevo documental de la televisión británica Channel 4, confirma la divulgada opinión de que el Führer se convirtió en adicto a las drogas después de recurrir al médico Theodor Morell en 1936.

Hitler también consumía barbitúricos, morfina, gotas para los ojos, cocaína y otras drogas, así como semen de toro para aumentar su testosterona, todo ordenado por su médico personal, de acuerdo con el reporte.

Inicialmente le recetaron un medicamento denominado 'Mutaflor' con el fin de atenuar los dolores estomacales, del que se hizo dependiente, y para finales de 1943, Hitler era adicto a un destructivo cóctel de anfetaminas y sedantes.

El expediente también echa por tierra una de las leyendas más duraderas sobre el Führer: el rumor, muy extendido durante la Segunda Guerra Mudial, de que perdió un testículo en la batalla de la Somme; y también destruye el mito de que Hitler era un promiscuo homosexual que mató a 150 amantes para ocultar su secreto.