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Empresarios piensan aumentar suspensiones y despidos

Son pesimistas con la coyuntura y el futuro inmediato. Entre otras cosas consideran que llegó la hora de despedir a los trabajadores que venían suspendidos




El entusiasmo por el ‘fin de ciclo’ y el cambio que se vislumbra tras las elecciones del año próximo fue notorio en el 50º Coloquio de IDEA, pero por momentos se vio opacado por la realidad que afronta la mayoría de las empresas este año, con caídas fuertes de actividad y consecuentes ajustes que no excluyen los tan temidos despidos.

Si bien la coyuntura no fue parte de los ejes temáticos del evento, esta inquietud sobre el manejo de la crisis estuvo bien presente en las charlas que los empresarios mantuvieron en los pasillos del hotel Sheraton de esta ciudad. No hubo uno que se expresara optimista respecto de la foto actual y ya no tienen pruritos en asumir que llegó la hora "de desprenderse del personal" que hasta ahora estuvo suspendido pero que ante el sostenimiento de los niveles bajos de demanda a muchas compañías se les hace difícil seguir manteniéndolos.

Fue blanqueado por el presidente de la UIA, Héctor Méndez, quien asumió que tiene suspendidos a dos de los tres turnos de producción de su fábrica plástica y que en los próximos días tendrá que "pensar en despedir gente". No serían despidos masivos, ya que no es un sector de mano de obra intensivo, pero se trata de unos 50 operarios que hoy están sin trabajar ante la fuerte caída en la demanda.

Algunas empresas ya hicieron, sigilosamente, el ajuste. Un directivo de una importante firma de consumo masivo admitió que la compañía se desprendió del 10% de su plantel de 1.000 trabajadores a fin del año pasado. "Aguantamos hasta último momento, pero además de estar vendiendo menos, teníamos serios problemas financieros y no queríamos cambiar nuestro modelo de negocios", precisó la fuente.

Las empresas que agotaron todas las alternativas previas y llegan a echar personal son las que realmente no tienen opción y las que proyectan que su nivel de demanda se mantendrá bajo al menos en el mediano plazo. Formar a los trabajadores, principalmente en la industria, lleva tiempo, por lo que la primera reacción ante la crisis es suspender y esperar la reactivación. Pero ese repunte no está ocurriendo. "Las empresas están asumiendo que están llegando al piso de producción y lo que en el primer semestre fueron suspensiones, ahora se van a transformar en despidos", aseguró el economista de Abeceb.com, Dante Sica.

El presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, fue contundente. Según pudo rescatar de las charlas con diferentes empresas, hoy existe un 30% de mano de obra prescindente, que no termina de concretarse en despidos porque "existe una esperanza de que el futuro es promisorio".

Las estrategias de las empresas son diversas. Algunas aguantan, otras hacen despidos por goteo, otras un ajuste más importante y otras se vuelcan a la informalidad con el consentimiento del trabajador, que prefiere esa situación a no perder el trabajo. La ayuda que el Gobierno volvió a poner sobre la mesa de los planes Repro, que implica un aporte no remunerativo del Estado de $ 2.000 para ayudar a la compañía a pagar el sueldo de los trabajadores por hasta un año, no genera ya el impacto que logró en 2009. Las empresas ya no quieren ninguna contribución oficial porque ello implica el compromiso de la firma a que no despedirá personal durante ese tiempo.

Consultado al respecto el presidente de FIAT, Cristiano Rattazzi, admitió que pese a la caída de 20% en la producción, el sector ya no tiene suspendidos, pero agregó que hacia adelante "dependerá de lo que ocurra con Brasil", de quien la industria es muy dependiente. Sí está habiendo reducción de personal en las concesionarias debido a la fuerte baja del mercado y a que se trata, en muchos casos, de empresas pequeñas o medianas.

El Coloquio cerró así con mucha inquietud acerca de cómo resolverá el Gobierno los problemas económicos que se le presentan y con la sensación del establishment de que este año, y muy probablemente el próximo, la consigna es ajustarse el cinturón y esperanzarse con que el nuevo Presidente encare las reformas necesarias para dar certidumbre y previsibilidad a mediano y largo plazo al mundo de los negocios.
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