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En 6 años se triplicará la cantidad de aparatos conectados a

Ahora hay 2 por cada habitante. Y en 2020 habrá 7. Es porque se usarán en zapatillas, cañerías, sillas de ruedas y más objetos. Buscan que conexiones y sensores mejoren la vida y la productividad.
Edison. La compu en miniatura, en manos del CEO de Intel Brian Krzanich.

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Leonardo Correa
Internet está por pegar el salto definitivo. Ya une a las personas para hablar, comprar y trabajar. Pero ahora comienza a conectar todo lo demás: la heladera, el auto, la cuna del bebé, las cañerías y hasta las zapatillas. La nueva hiperconectividad que va a vincular cada rincón de la vida cotidiana lleva el nombre de Internet of things (Internet de las cosas o Internet para todo). Hoy hay unos 15 mil millones de dispositivos vinculados a la red, y se espera que para el 2020 el número se eleve a 50 mil millones, lo que equivale a más de 7 por cada habitante del mundo.
Detrás del cambio hay un enorme negocio, que está dividiendo a los gigantes de la tecnología en dos grandes grupos que luchan por establecer un estándar, para asegurarse las ventas que vendrán.
Internet de las cosas significa personas conectadas a todo tipo de aparatos. En rigor, hay Internet de las cosas cuando una persona, sólo con el uso diario de algo, incorpora datos que pequeños procesadores transforman en estadísticas. Y las estadísticas estarán allí para que el usuario las pueda aprovechar. Con 50 mil millones de aparatos conectados, la cantidad de datos y estadísticas serán casi infinitas.
Edison es uno de los nombres clave de Internet de las cosas. Es un SoC tan diminuto como una tarjeta SD que contiene un procesador, 4GB de almacenamiento, Wi-Fi y Bluetooth. Sirve para conectar y “hacer pensar” lámparas, semáforos, remeras deportivas y cualquier otra cosa. En la conferencia de Intel IDF 14, que finalizó la semana pasada en San Francisco, el gigante de los procesadores anunció que ya puso a la venta a esta microcomputadora a 50 dólares, un precio atractivo que entusiasmó a los 4.500 desarrolladores presentes en el evento.
En los bosques de Palermo ya se ven las primeras zapatillas equipadas con un chip que graba los datos que genera su usuario: kilómetros recorridos, tiempos y más. Todos datos que se pueden cruzar con sus récords anteriores y la capacidad aeróbica del atleta. Hay pulseras inteligentes que hacen lo mismo. Además, las medias Sensoria tienen sensores que monitorean calorías, velocidad y distancia recorrida. Los recién salidos auriculares Biosport tienen sensores que miden el ritmo cardíaco y los signos vitales, datos que viajan por Internet vía el celular.
El Nursery 2.0 está pensado para los más pequeños. Es un dispositivo adosado a un body para bebés que permite monitorear sus signos vitales. Esta prenda funciona a partir de Edison, desde donde se envían señales de forma inalámbrica al calentador de la mamadera inteligente, que se pone a punto justo en el momento en que detecta que el bebé se despierta con señales de tener hambre. Además, es capaz de monitorear la temperatura y respiración del chico.
Más inteligencia en casa. Philips ofrece el sistema de luces Hue, que ayuda a ahorrar energía apagando las lámparas automáticamente cuando no hay personas en la habitación. Y ajusta la intensidad de luz en función de la cantidad de personas que hay en el ambiente.
La Internet de las cosas también se presenta como una solución para los que les cuesta andar a diario por ciudades cada vez más difíciles de recorrer. En el IDF 14 Intel y el científico Stephen Hawkingpresentaron una silla de ruedas que puede ser comandada desde un smartphone y hasta con movimientos oculares. Cuenta con sensores biométricos que analizan y obtienen información de la persona, así como datos del funcionamiento y estado mecánico de la silla, con la finalidad de prevenir futuros fallos.
Toda esta información puede ser enviada en tiempo real a un dispositivo, para seguir a la silla y al estado de salud de la persona. La silla cuenta con GPS, cuya información se debe cruzar con mapas que deben tener cargado los obstáculos que impone la ciudad a quienes no pueden caminar.
En una de las presentaciones del IDF 14, el vicepresidente de Intel Doug Davis mostró varios ejemplos de Internet de las cosas: dispenser de agua o cerveza que se conectan al distribuidor cuando comienzan a vaciarse, sensores en las cañerías para anticipar pérdidas de agua y humedad, migitorios (para autolimpieza) y una balanza hogareña, encargada de enviar información, directo desde el baño al consultorio del médico.
Entre las ciudades inteligentes, una de las más avanzadas es Barcelona, que ya colocó sensores en los sistemas de agua y electricidad que permiten realizar cambios en tiempo real para ahorrar costos. También hay sensores en los contenedores de basura, para que el camión que recoge los residuos ni se detenga en los que están vacíos. Y en los estacionamientos públicos, para que los usuarios sepan desde una aplicación de su celular cual está libre en el instante exacto que necesitan estacionar. La experiencia arrancó en unas 20 manzanas de la ciudad y hay planes para que se extienda. Londres, Dublín y San José (California), también comienzan a ser inteligentes, con sensores que miden la contaminación.
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