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En la UCR no pierden la costumbre

En la UCR no pierden la costumbre











SE PROFUNDIZA LA INTERNA EN EL RADICALISMO POR LA POLITICA DE ALIANZAS DEL FA-UNEN












El acuerdo entre Morales y Massa sumó un nuevo conflicto al debate sobre la estrategia electoral de cara al 2015. Mientras un sector pregona la incorporación del PRO al FA-Unen, otros dirigentes miran al Frente Renovador.






















“¿Para qué mierda hicimos todo esto si Unen no existe?”, se pregunta con fastidio uno de los dirigentes radicales que trabajaron en la construcción de la alianza con el socialismo, la Coalición Cívica, el GEN, Proyecto Sur, Libres del Sur y el Frente Cívico cordobés. La bronca se disparó después de la foto del jujeño Gerardo Morales con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, pero no tiene al jefe de bloque de senadores de la UCR como único ni principal responsable. El descontento de algunos radicales tiene que ver con las dificultades del Frente Amplio Unen para consolidarse y convertirse en una alternativa competitiva de cara al 2015. En ese marco, los dirigentes territoriales de la UCR están decididos a avanzar con su propia estrategia electoral, aun cuando atente contra la recuperación del partido y las chances de sus candidatos a nivel nacional: Julio Cobos y Ernesto Sanz. Las diferencias internas se verán plasmadas en la próxima Convención Nacional, prevista para antes de fin de año, en la que ya se anuncian al menos dos posturas: los que quieren dejar en claro que no hay posibilidad de un acuerdo nacional con Macri o Massa y los que, con el pretexto de la libertad de acción en las provincias, buscan empujar a una ampliación de la política de alianzas.


Lejos de cumplir con sus expectativas iniciales de instalarse como la principal alternativa para reemplazar al Frente para la Victoria en las presidenciales de 2015, los primeros meses de vida del FA-Unen resultaron más convulsionados de lo previsto. La deliberada ambigüedad del acta fundacional firmada en abril permitió todo tipo de especulaciones por parte de sus propios dirigentes, como también por sus eventuales socios o aliados. El conflicto alrededor del tema dejó al frente al borde de la ruptura en más de una ocasión.
















La UCR, por tratarse del partido con mayor desarrollo territorial, sufre más que ninguno las presiones y operaciones políticas por parte del macrismo y el massismo. Arrastrados desde afuera por las declaraciones de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió y desde adentro por el correligionario cordobés Oscar Aguad, la atención se había depositado hacia un acuerdo con el jefe de Gobierno porteño. La reacción del PRO fue continuar con su propia construcción, sin darle demasiada entidad, pero fomentando que se siga hablando de eso. El correlato fue un crecimiento en las encuentas del macrismo, sin que eso implique una mejora para el FA-Unen. Julio Cobos, el precandidato radical mejor posicionado, fue uno de los más críticos de esa situación: “Nos hace daño”, dijo en reiteradas ocasiones.


“Nadie pone en cuestión que los candidatos a gobernador con posibilidad de ganar arreglen con dios y con el diablo. Ese no es el debate. Lo que pasa es que se utiliza esa cuestión para subir al debate nacional con cierta legitimidad”, advirtió un hombre del alfonsinismo. En el entorno del diputado consideraron que el mensaje de Morales fue un dardo hacia Macri y una señal respecto de la política de alianzas a nivel nacional. “Gerardo entiende las correlaciones de fuerza, de poder, por eso va y opera con un tramontina. Te dice: ‘¿Ustedes quieren hablar de Macri? Bueno, ahora vamos a hablar de Massa’”, graficó la misma fuente respecto de la polémica foto. Molesto por las especulaciones, Cobos volvió a pedir que el radicalismo defina orgánicamente su política de alianzas. El diputado por Mendoza está convencido de que mientras se siga hablando de una alianza con Macri o Massa, sus chances se seguirán debilitando. Morales, uno de sus adversarios internos más duros, no tardó en hacerle notar la contradicción de que el ex líder de los “radicales K” exija ahora que se respete la institucionalidad partidaria.


“No hay ninguna duda de que los dirigentes que más posibilidades tienen de ser gobernadores respaldan a Sanz y lo van a continuar apoyando”, señaló Agustín Campero, portavoz de la UCR. En el entorno del senador aseguran que su postulación sigue firme y que el FA-Unen “no corre riesgo” por los acuerdos provinciales con Massa y tampoco por los coqueteos con el PRO.


Las distintas posturas deberán debatirse en la próxima convención de la UCR. Todavía no está definida su fecha, pero deberá hacerse antes de fin de año. El cobismo y el alfonsinismo, actuales aliados, pretender un pronunciamiento expreso que sea taxativo sobre las alianzas. Desde el sector de Sanz, en cambio, plantean la fórmula que surgió en el último encuentro de legisladores realizado en Córdoba: “Fortalecer la UCR en todo el país para fortalecer FA-Unen”. Por lo pronto, el escenario sigue abierto.








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