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En la UNLP se reciben 3 de cada 10 ingresantes



De cada 10 ingresantes sólo egresan 3 alumnos. La relación surge de las estadísticas oficiales de la Universidad Nacional de La Plata, que traen consigo otro dato preocupante: la deserción alcanza el 70%.

El cálculo está realizado sobre una cohorte completa (conjunto de estudiantes que cursa la carrera dentro del mismo período de tiempo). Y como en la UNLP el promedio de duración de las carreras es de entre 8 y 9 años, se determinó la cantidad de egresados por cada 100 ingresantes ‘9 años antes’. De ello se desprende que de los 19.817 alumnos que iniciaron su recorrido académico en el 2003, en el 2012 egresaron 6.007, es decir, el 30,3%.

Otra forma de medición, que de hecho utiliza la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), dependiente del ministerio de Educación, consiste en calcular los egresados por cada 100 ingresantes ‘el mismo año’. En ese caso, en 2012 se recibió el 27,7%, un porcentaje inferior al del curso inmediatamente anterior: en 2011 se graduó el 30,2%.

Si se toma en cuenta la última cohorte, Ingeniería es la facultad que tiene el mayor índice de egresados en comparación con los ingresantes. Allí se recibió el 81,5% (401 graduados en 2012 sobre 492 alumnos que iniciaron la carrera en 2003). Luego, por encima del 30% promedio se ubican Medicina (57,4%), Odontología (44,8%), Arquitectura (37,7%), Bellas Artes y Veterinaria (33,6%).

En cambio, si se observa la relación ingresantes/egresados ‘el mismo año’, Medicina alcanzó en 2012 el 84,1%, seguida ‘a gran distancia’ por Odontología (45%) y Derecho (43%). En la base de la pirámide está Humanidades (12%), y todas las demás se ubican por debajo de la media.

MEDICINA AL TOPE, Y POLÉMICA

En un informe que elaboró la Coneau sobre la Universidad platense, al analizar el promedio de graduados cada 100 ingresantes en el mismo año durante la década 1998-2007, comenta: “Puede destacarse el alto comportamiento del indicador de graduación de estudiantes de la facultad de Medicina, seguramente asociado a su cuestionado mecanismo de selección de aspirantes”.

En efecto, en casi todas las facultades hicieron hincapié en que la unidad académica de 60 y 120 realiza el cálculo tomando como punto de partida la cantidad de alumnos que aprobó el curso de ingreso eliminatorio, por lo que la cuestión genera polémica.

En Medicina defienden esos números. Al opinar sobre el tiempo que los estudiantes de la UNLP tardan en recibirse (más de 8 años), la decana Ana Lía Errecalde dijo, hablando a nivel general, que “es más preocupante la escasa cantidad de egresados que el hecho de que un chico se reciba en dos o tres años más”, y añadió que el sistema de ingreso de la facultad que conduce “le permite al joven tener un año para adaptarse al ritmo de cursadas y de estudio universitarios; así me lo hacen saber mis propios alumnos” de la cátedra de Histología y Embriología de 1° año. Ahora bien, aunque podría afirmarse que al momento de desmenuzar la relación ingreso/egreso cada casa de estudios es un mundo con problemáticas pocas veces comunes y la mayoría de las veces dispares, una mirada global invita a buscar las razones por las cuales apenas 3 de cada 10 ingresantes sale con el diploma bajo el brazo. El director de Estrategias de Egreso de la UNLP, Marcelo Arturi, opina que “no se podría definir a ese número como negativo; es un número positivo”, afirma, basándose en que “la media nacional de graduación ronda el 20%” y “considerando que estamos en una universidad pública, gratuita y masiva, que con 110 mil alumnos es una de las tres mayores del país”. Así y todo apunta que “el dato no nos conforma”, y asegura que “el objetivo es llegar al 50%. Es una meta difícil y que llevará varios años alcanzar”, reconoce, pese al plan de egreso que se puso en marcha (ver aparte). Pero el tema de las estadísticas genera polémica al interior de muchas facultades, donde sostienen que la Universidad se basa en datos -por caso, cantidad de alumnos- que no se corresponden con lo que sucede a diario en las aulas. “Los estudiantes activos son muchos menos, de modo que si se parte de la suma de los activos y no activos se terminan distorsionando distintos indicadores”, se quejan. Tras afirmar que el desfasaje entre ingresantes y egresados es “histórico”, el decano de Ingeniería, Marcos Actis, resalta que “el promedio anual de inscriptos a esta facultad es de 1.400 jóvenes, pero el de los chicos que empieza el curso de nivelación es de 1.000, y el de aquellos que lo aprueban y pueden comenzar primer año es de 800. En tanto, la media de egresados por ciclo académico es de 300. ¿Con qué número hacemos la comparación? ¿Con los 1.400 que sólo vinieron a inscribirse, con los 1.000 que hacen el ingreso o con los 800 que lo aprueban?”, se pregunta, y opina que “las estadísticas mejorarían si se basaran en quienes vienen a clase y no en los que simplemente se anotan”, subraya. Luego indica que “no hay ningún requisito para ingresar; el chico se inscribe y ya es alumno aunque nunca vuelva a la facultad”. Después apunta a Medicina. “Se basa en quienes aprueban el curso de ingreso y no en los aspirantes, como hacemos todos los demás, por lo que no se pueden comparar ciertos datos”, dice, aunque cree que “el ingresante debería ser quien aprueba algún tipo de actividad inicial”. “NINGUNA MATERIA” En la base de la pirámide, Humanidades tiene el menor porcentaje de egresados. “En términos generales estaríamos con una tasa de egreso de alrededor de un 12%”, dice el decano Aníbal Viguera. ¿Entonces hay una deserción muy alta? “No encuentro un criterio unívoco para establecer un porcentaje de deserción, pero podría decirse, por ejemplo, que alrededor de un 45% de los ingresantes de cada año no rindió nunca ninguna materia. Si luego, de ese 55% restante, dejamos como ‘retenidos’ a los que egresaron más los que estaban rindiendo al menos un final en los últimos tres años, tendríamos que alrededor de un 40% ha permanecido estudiando, lo que daría una deserción de alrededor de un 60%”, detalla. Consultado sobre los “momentos críticos” de desgranamiento, señala que “el más crítico es el 1° año, o los dos primeros, donde se da la mayor parte de los abandonos que se expresan en ese 45% de alumnos que no rinde ninguna materia”. Y en cuanto a las causas, describe tres: “Deserción por vulnerabilidad socioeconómica, abandono temprano por desencanto y deserción por dificultades académicas”.
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