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En rojo: se agotaron $7.000 M extra para subsidios eléctrico

Hasta el martes de esta semana, el Ministerio de Planificación había utilizado casi 97% de los fondos disponibles para subsidiar al sector eléctrico



La reducción de subsidios a la energía, una de las principales anclas que hunden a las cuentas públicas, se convirtió en una misión imposible para el Gobierno.
Así lo demuestran los números de ejecución presupuestaria que elabora el propio Palacio de Hacienda.
Hasta el martes, detalla La Nación, el Ministerio de Planificación había utilizado casi 97% de los fondos disponibles para subsidiar al sector eléctrico.
Se emplearon 40.885 millones de pesos (la porción devengada, es decir, por la que el Estado emitió un compromiso de pago) sobre un total disponible de $42.285 millones, algo que evidencia una enorme velocidad del gasto en ese rubro, ya que a estas alturas del año, de acuerdo con los manuales de ejecución presupuestaria, el porcentaje de utilización de las partidas debería rondar el 60 por ciento.
Esos números están contemplados en el programa denominado "Formulación y ejecución de la política de energía eléctrica", una casilla que creó el kirchnerismo para abastecer a Enarsa, la compañía estatal de energía, y principalmente a Cammesa, la empresa administradora del mercado eléctrico.
Ambas son las principales beneficiadas con los subsidios del Estado, que tienen como fin prioritario comercializar la energía en todo el país, en especial a usuarios residenciales, por debajo de su costo de producción (no van a las empresas, que, según los empresarios del sector y los balances que presentan algunas compañías a la Comisión Nacional de Valores, están en una situación crítica).
El alto porcentaje de utilización de las partidas destinadas a subsidios es sólo una parte del problema. El otro tiene que ver con la asistencia crónica que requieren las subvenciones al sector eléctrico.
Como una manta corta, el Gobierno satisface la demanda de recursos de ese rubro mediante el recorte de partidas a otros programas y hasta con la colocación de deuda pública.
Para el ex secretario de Energía y presidente del Instituto Mosconi, Jorge Lapeña, "los subsidios energéticos siguen fuera de control". Lamentó, además, que tienen un "movimiento uniformemente acelerado hacia el precipicio presupuestario. Inciden en esto las devaluaciones y los incrementos de costos energéticos acordes con una economía inflacionaria de las más altas del mundo".
Según sus números, los incrementos de las partidas de subsidios de 2014 están incrementándose con un ritmo superior al ciento por ciento.
Hace sólo tres semanas, por caso, la cartera que conduce Julio De Vido recibió una partida millonaria destinada a recomponer el presupuesto de los subsidios energéticos.
El 1° de julio, a través de una decisión administrativa que llevó las firmas de Kicillof y del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se amplió el presupuesto en $10.460 millones, de los cuales $7362 millones se destinaron a la "Formulación y ejecución de la política de energía eléctrica", principalmente a Cammesa.
Con eso, el porcentaje de uso del programa había bajado al 80%, pero en pocos días llegó otra vez al borde del agotamiento.
Luego, el Gobierno dispuso una asistencia extra para Enarsa, pero con el objetivo de encarar la primera parte de la construcción del Gasoducto del Nordeste Argentino.
Para el consultor Daniel Montamat, economista especialista en temas energéticos y ex titular de YPF, la marcha de los subsidios muestra que "el déficit de las cuentas públicas sigue en aumento y que la emisión monetaria para financiarlo sigue creciendo.
Ambos son augurios de más inflación y de complicaciones cambiarias si la Argentina sigue sin acceso al crédito internacional, una complicada herencia para una nueva gestión".
La velocidad del gasto en subsidios va en contra de la intención declarada del Gobierno, que se propuso este año disminuir las subvenciones a los usuarios residenciales de servicios públicos.
Comenzó con el agua y el gas. Tanto Kicillof como De Vido y Capitanich prometieron avanzar en la misma dirección en el sector eléctrico. Aunque el Gobierno dio algunos pasos en esa dirección, aun no definió del todo el camino.
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