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Entre Vázquez y Mujica, una sola confusión

Es saludable a estas alturas que se clarifiquen un poco las cosas


Por Jorge Ciasullo

En los últimos días, Vázquez y Mujica han dado muestras de sendas confusiones respecto de sus capacidades políticas.

La fórmula presidencial del Frente Amplio se trasladó días pasados a Buenos Aires con el fin de convencer a los compatriotas residentes en Argentina para que concurran a votar el próximo 26: “Para que ustedes apoyen al Frente Amplio hacia el camino del gobierno nacional”.

El Dr. Vázquez, volviendo a sus fobias, “contó con un enorme operativo de seguridad”, canceló una anunciada conferencia de prensa y evitó hablar con los periodistas. De ese modo, lo que realmente evitó fue que se le hicieran preguntas incómodas. Por ejemplo, relativas a sus manifestaciones. Entre ellas: “Que no nos saquen monitos de la galera, porque el pueblo uruguayo es inteligente, sabe lo que quiere y por eso el 26 de octubre ganamos en primera vuelta”.

Coincidimos en que el pueblo uruguayo es inteligente. En cuanto a los “monitos de la galera”, es probable que si alguien hubiera podido hacer preguntas, éstas se huieran referido a temas y asuntos demostrativos del fracaso en 10 años de gobierno del FA. Por ejemplo: Salud, Educación, Seguridad, temas en los que nadie puede arriesgar a otorgar una nueva carta de crédito a quienes no han sabido cómo enfrentarlos y —sobre todo— solucionarlos. ¿Qué decir de los negocios de PLUNA, ALUR y ANCAP, cuyas millonarias pérdidas pagaremos todos? ¿Cómo sostener la aprobación, por obediencia partidaria, de leyes inconstitucionales? ¿Cómo justificar la injerencia del Pit- Cnt en el gobierno y la estafa de su Plan de Vivienda Sindical?

Mientras el Dr. Vázquez aparentaba optimismo en Buenos Aires, el Presidente Mujica parece más cercano a lo que ocurrirá el próximo 26, justificando su aspiración a ingresar al Senado de la República: “Entiendo que va a haber dificultades en el funcionamiento del sistema y se necesita mucha capacidad de negociación y mucho espíritu de bajar la pelota al piso y tratar de lograr acuerdos, anchos consensos o por lo menos parciales. Creo que puedo ayudar”, afirmó en Radio Montecarlo (Diario El País 13/10 2014).

La tapa del libro de un negociador es su credibilidad. ¿Quién puede creer en alguien que como te dice una cosa, te dice otra? En desordenada síntesis, algunos ejemplos:

Sostuvo que el ejecutivo no intervendría en la redacción de un proyecto anulando parcialmente la Ley de Caducidad. En abril de 2011, el Canciller Almagro, “por instrucciones del Presidente de la República” (Roberto Conde, canciller interino, abril 2011) presentó un proyecto de Ley, luego aprobado abusando de la mayoría parlamentaria del FA, desconociendo lo expresado reiteradamente en las urnas por el soberano.

Afirmó que llamaría a un plebiscito sobre el proyecto minero (Aratirí). Jamás lo hizo, ni lo hará.

No se sabe si en base a un acuerdo verbal o por intercambio de notas “estado a estado”, según afirmó la Embajadora de Estados Unidos (si así fue, no tiene valor ya que debió pasar por el parlamento), traería presos de Guantánamo. Más tarde dio marcha atrás y lo dejó a resolución del próximo gobierno.

Comunicó a sus Ministros que quienes desearan participar en la campaña electoral deberían renunciar a sus cargos. Todos permanecieron, todos participan en la campaña, encabezados, en flagrante violación de la Constitución, por el propio Presidente (artículo 77°, numeral 5°).

Afirmó que capitales chinos reflotarían el ferrocarril, sostuvo que había varios interesados en comprar los aviones de PLUNA, comunicó que viajaría a Estados Unidos en busca de mercados y cuando lo que hizo fue pedirle fondos al inversor George Soros para financiar la campaña del No a la baja, viajó a Finlandia porque UPM instalaría una segunda planta y volvió con las manos vacías, etc., etc.

No olvidamos el “Tren de los Pueblos libres”; lo que ocurre es que eso fue como el alquiler de juegos inflables en los cumpleaños infantiles: ¡por unas horas!

En concreto, quien no tiene credibilidad y además falta el respeto, insulta y denigra a sus oponentes, ¿cómo puede lograr “acuerdos, anchos consensos o por lo menos parciales”?

En definitiva el uno, Tabaré Vázquez, cree que el pueblo uruguayo es tonto, aunque manifiesta lo contrario, olvida los resultados en cualquier aspecto de los 10 años de gobierno frentista, pretendiendo trasmitir una ilusión: ganar en primera vuelta. Ni en primera, ni en segunda, será la realidad.

El otro, José Mujica, aspira ingresar al Senado, cosa que probablemente ocurrirá, y así erigirse como negociador de consensos... De ilusiones también se vive.

Ambos, Tabaré Vazquez y José Mujica, son la cara de una sola confusión.
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