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España repatría a un infectado por ébola

España repatriará en un avión medicalizado al religioso español Miguel Pajares, de 75 años, contagiado del virus del Ébola, que se encuentra aislado en la capital de Liberia.



Fuentes del Ministerio de Sanidad han insistido en que los riesgos de un posible contagio son "muy bajos".

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha ordenado que se prepare un Airbus A310 medicalizado que estará listo para despegar desde Torrejón de Ardoz (Madrid) a primera hora de la mañana del miércoles, según ha informado Defensa en su cuenta oficial de Twitter.

Protocolo de máxima seguridad de la OMS
Responsables de Sanidad, Interior y Defensa adoptaron la decisión en la tarde del martes en una reunión celebrada por videoconferencia con las autoridades de Protección Civil europea.

De esta forma, Pajares regresará a España siguiendo el protocolo de "máxima seguridad" que estipula la Organización Mundial de la Salud (OMS) en uno de los dos Airbus de que dispone la Fuerza Aérea Española. Los aparatos son utilizados normalmente para el transporte de autoridades del Gobierno y de la Casa Real, aunque también se utilizan para relevo de tropas.

Solo unos minutos antes de conocerse la decisión, la ONGD Juan Ciudad anunciaba a través de un comunicado que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a la que pertenece el religioso español, había entregado a Exteriores la petición de expatriación urgente a España de Pajares y de otras dos misioneras, Chantal Pascaline Mutwamene (congoleña) y Paciencia Melgar (ecuatoguineana), que también habían dado positivo en los análisis.

Mientras, ha quedado descartado que la hermana Juliana Bonohá, española de origen guineano, presente los síntomas característicos del ébola, tal y como se informó este lunes, dado que su estado ha mejorado.

Antes de conocerse los resultados de los análisis, Mutwamene, perteneciente a las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción explicaba, en declaraciones a RNE, que tanto ella como el religioso español se encontraban "muy débiles".

"Miguel se ha puesto muy débil desde que tiene fiebre, come muy mal y poco", ha asegurado la hermana Chantal.
Emilio Pajares, hermano de Miguel, habló con él y le encontró "un poquito animado", según relataba en declaraciones al Canal 24H.

Según explicaba su hermano, el religioso había regresado en mayo a Liberia y tenía previsto viajar a España en septiembre para una revisión médica a causa de problemas cardíacos.

Miguel Pajares había asegurado, poco antes de conocerse los resultados, que se sentía "abandonado" y que esperaba poder ser repatriado para poder recibir una atención sanitaria adecuada.

"Me gustaría ir a España y que nos traten como a personas, como Dios manda", señalaba el religioso toledano en declaraciones telefónicas recogidas por Efe.

Un periodista español amigo de los religiosos aislados lanzó una petición en la plataforma Change.org pidiendo su repatriación al Ministerio de Asuntos Exteriores. La iniciativa había conseguido recoger más de 80.000 firmas pasadas las 21:00 horas del martes.

Situación grave en el hospital San José de Monrovia
Según la ONG Juan Ciudad, la situación en el hospital de Monrovia es grave. El director del centro, Patrick Nshamdze, ha muerto víctima de la enfermedad y el centro permanece cerrado.

Por ahora, los religiosos estaban recibiendo tratamiento sintomático. Además, la ONG envió el viernes dos cargamentos aéreos con materiales hospitalarios para la protección y aislamiento del personal sanitario, que están llegando en esta semana.

Los hermanos de la Orden de San Juan de Dios abrieron el hospital de San José en el centro de Monrovia hace ahora 51 años y fue el único centro sanitario que permaneció abierto durante la guerra civil que asoló el país en los años 90 del pasado siglo. Así lo recordaba un reportaje emitido en el programa Pueblo de Dios, con motivo de las bodas de oro del hospital, en el que pueden escucharse los testimonios de los misioneros.

El ministerio de asuntos exteriores desaconseja viajar a los países afectados
Como consecuencia de la crisis actual de la fiebre del ébola, Exteriores desaconseja viajar a Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry.

La colonia española en Liberia ronda las 30 personas, en su mayoría religiosos y cooperantes.

En Guinea Conakry es donde hay una mayor presencia de españoles, en torno a unos 160, mientras que en Sierra Leona los españoles inscritos en el Registro Consular apenas superan la veintena.


Así es el operativo previsto para tratar al misionero infectado con el virus del ébola

Un avión militar medicalizado despegará a mediodía para repatriar a Miguel Pajares y será trasladado con una UVI móvil escoltada por la policía hasta el hospital La Paz

El Gobierno decidió este martes repatriar al sacerdote Miguel Pajares, enfermo de ébola y recluido en cuarentena en una casa cercana al hospital de Monrovia, en Liberia. Después de que su orden religiosa, San Juan de Dios, reclamara su regreso al Ejecutivo, representantes de los Ministerios de Interior, Sanidad, Defensa, la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo y miembros de Protección Civil europea decidieron que lo mejor era intentar tratar a Pajares en un hospital español, ya que el riesgo de contagio "es muy pequeño", según reconocieron fuentes de Sanidad. El proceso seguirá el protocolo marcado por la Organización Mundial de la Salud dentro de un avión medicalizado y con un equipo de expertos a bordo hacia el hospital de La Paz en Madrid.

Un Airbus A310 del 45 Grupo de Ejército del Aire medicalizado partirá en torno al mediodía de este miércoles desde la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) con destino Liberia para repatriar al religioso. Según han confirmado fuentes del Ministerio de Defensa esta misma mañana, el avión militar, medicalizado y con todas las medidas de seguridad pertinentes, está preparado en la base aérea desde las cinco de la madrugada.

Los ministros Margallo (Exteriores) y Ana Mato (Sanidad) estuvieron en contacto en todo momento para conocer los protocolos a seguir. España se convertirá así en el segundo país en repatriar a infectados del virus desde África del Oeste. Estados Unidos ayer trasladó a una enfermera a un hospital de Atlanta en el que ya se recupera el doctor Kent Brantly gracias a un medicamento experimental sólo probado antes en simios.

Respecto a los plazos, el Gobierno pretende acortarlos para que Miguel Pajares pueda descansar cuanto antes en el hospital de La Paz, en Madrid, que es el único centro de referencia para estos casos ya que posee una unidad de enfermedades infecciosas de alta seguridad. De hecho, el centro podría habilitar una planta sólo para él. Del traslado desde el aeropuerto de Torrejón hasta el centro se encargará el Summa, con una UVI móvil escoltada por la policía.

Los esfuerzos del Ejecutivo se centran ahora en una intensa labor diplomática para conseguir que Liberia acepte llevar al religioso desde la casa en la que sufre cuarentena, en ambulancia, hasta el aeropuerto de Monrovia.

Los procedimientos de la OMS

El sacerdote se encuentra en una casa cercana al hospital de Monrovia, en Liberia, donde trabajaba hasta que enfermó el propio director del centro, Patrick Nshamdze. Las autoridades confinaron a todo el personal sanitario, 30 personas, en esa vivienda, cuya situación actual, según los testigos, es caótica. Allí se mezclan desde hace varios días trabajadores que han dado positivo en las pruebas de ébola junto a otros con resultado negativo. Algunos de ellos hace días que no se levantan de la cama. Una de las que hace dos días aún no estaba contagiada era la hermana Juliana, hispanoguineana, pero ha seguido conviviendo con los enfermos durante dos días más desde que se realizaron las pruebas y su estado de salud actual es desconocido.

Durante todo el día de ayer, la intención del gobierno liberiano fue la de trasladar a esas 30 personas a un pabellón de aislamiento situado en las afueras de Monrovia donde se acumulan los enfermos. La orden de San Juan de Dios se negó a esa opción desde el principio, ya que es más difícil poder sacar a un expatriado de allí, con una cuarentena severa, que de la casa del centro de Monrovia en la que está.

Los protocolos que van a usarse son una copia de los procedimientos internacionales establecidos por la Organización Mundial de la Salud y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU. Sin embargo, no está muy claro cuál sería la eficiencia a la hora de llevarlos a cabo en un país casi paralizado en agosto.

Una cura que está por inventar

Esta será la primera vez que un enfermo de este tipo ingresa en un hospital español. Antes de Miguel sólo ha habido tres casos sospechosos, dos en Canarias y uno en Valencia, que finalmente fueron descartados. Pajares tendría que ser trasladado del hospital de Monrovia al aeropuerto en una ambulancia del Summa especialmente preparada, con la cabina del conductor físicamente separada del área de transporte del paciente, tal y como reza el procedimiento. El personal sanitario que le acompañe deberá ir vestido con un equipo de protección individual que hace de barrera física y respiratoria. Se trata de una especie de mono o buzo, al que se le ha de sumar una mascarilla con respirador, cuya eficacia de filtración mínima es del 92%, guantes dobles, bata y calzado impermeables y gafas. Además, estas personas deberían tener una higiene de manos antes y después del contacto con el paciente.

Una vez que Pajares aterrice, la unidad de Sanidad exterior presente en el aeropuerto será quien haga la primera evaluación clínica. Son estos médicos los que directamente atenderán en un lugar estipulado del aeropuerto de Torrejón al religioso, aunque lo más probable es que la exploración se haga en el interior del avión. Y son estos profesionales los que se comunicarán con el hospital que va a recibir al paciente, contándoles su situación y el tratamiento, si es que está recibiendo alguno como suero o antipirético.

Pajares será ingresado en una habitación individual con presión negativa, para evitar que el virus salga al exterior, y con restricción de acceso a visitas y de personal no esencial. De hecho, se baraja que sólo sea un médico y una enfermera quienes le atiendan. Las muestras clínicas que se le realicen se deben procesar en un gabinete de seguridad biológica de clase II. Este tipo de laboratorios tiene que tener identificadas en lugares visibles advertencias de peligro biológico y el personal debe llevar ropa protectora específica. Y en cualquier caso, nadie podrá administrarle una cura que está por inventar.
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