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Especula y triunfarás "conspiradores" impulsaban devaluación

Economía Por Fernando Gutierrez


Lunes 10 de Noviembre de 2014 07:16:00


Especula y triunfarás: "conspiradores" que impulsaban una devaluación ahora reciben de premio un seguro de cambio


10-11-2014 Los incentivos económicos pueden más que cualquier amenaza o promesa del Gobierno. Al no poder convencer a los sojeros de que vendan su stock "encanutado", entonces les ofrece algo que al resto de la sociedad le cuesta obtener: una garantía real para que sus pesos no pierdan contra el dólar






Los que critican al kirchnerismo y su "relato" tendrán que admitir que, si de algo no se los puede acusar, es de falta de flexibilidad.

Esto está quedando en evidencia en estos días, con la actitud del Gobierno respecto de los productores de soja, que recibirán un verdadero "seguro contra la devaluación" con garantía estatal.


En tiempo récord, la estrategia oficial orientada a persuadirlos de que exporten el stock "encanutado" en silobolsas y liquiden los dólares dio un giro de 180 grados.

Hasta hace apenas unos meses, la propia Cristina Kirchner los denunció públicamente, acusándolos de retener mercadería -aun a costa de su propio perjuicio económico- con el propósito de desestabilizar al Gobierno y de forzar una devaluación.

Luego, sobrevoló el fantasma de que el Ejecutivo podría capturar "ese canuto", al contar con la nueva Ley de Abastecimiento, bajo el argumento de que la retención de stock violenta el bienestar general.

También en este sentido, se hizo referencia a la reinstauración de una Junta Nacional de Granos, surgidos desde usinas de pensamiento filo-kirchneristas, como los intelectuales de Carta Abierta o la agrupación de economistas La Gran Makro.

Para terminar de enrarecer el clima, la AFIP solicitó la ubicación georeferenciada de los granos almacenados, de manera de que éstos puedan ser ubicados por los inspectores mediante el uso de GPS.

Cuando, semanas más tarde, en campos de La Pampa aparecieron silobolsas cortados y su contenido desparramado, la paranoia alcanzó su grado máximo.

Especula y triunfarás
Un cambio sutil empezó a percibirse después de la asunción del titular del Banco Central, Alejandro Vanoli.

Si bien las amenazas y las críticas a los "especuladores" no desaparecían, lo cierto es que comenzaron a estar acompañadas por llamados al diálogo.

Allí, en las reuniones con los funcionarios, el propio titular del BCRA les aseguró a los empresarios que exportan que no habrá devaluación y que, por consiguiente, no deberían tener incentivos racionales para retener su producción, sobre todo cuando el precio de la soja está en baja.

Evidentemente, la sola promesa de Vanoli no alcanzó. Entonces el pragmatismo se impuso a todas las posturas ideológicas y discursos políticos.

En efecto, ya que estos sojeros "especuladores" -tildados por la propia Cristina de conspiradores-, están convencidos de que habrá una devaluación, entonces qué mejor que ofrecerles un bono que paga lo que sube el dólar.

Este es, tal vez, uno de los mayores giros del "relato": la solución a los problemas derivados de la falta de divisas pasa ahora por ofrecerles un seguro de cambio.

Es decir, se le da a los mismos sectores denostados por la Presidenta algo que el resto de la sociedad quiere y le resulta difícil obtener: un seguro oficial de que -pase lo que pase- sus pesos no perderán valor porque el Gobierno los compensará en caso de devaluación.

No es, exactamente, tener dólares en la mano, pero es casi lo mismo.

Para mejor, hasta reciben una pequeña tasa adicional -que se suma al alza del billete verde-, del orden del 3,6%.

La devaluación, buen negocio
Este nuevo seguro de cambio consiste en ofrecer un título, llamado "dólar linked", nominado en pesos pero que cubre del riesgo devaluatorio.

Además, en el caso del recientemente lanzado Bonad 2016 -que amortiza en dos años- se paga un cupón anual del 1,75%.

Por este bono, el Gobierno consiguió el equivalente a u$s983 millones ($8.345 millones), algo que festejó ampliamente porque el plan original era colocar u$s500 millones y la demanda superó las previsiones.

La administración K quedó tan conforme con el resultado que se animó a una segunda parte. El viernes se confirmó el lanzamiento de un nuevo bono "dólar linked", esta vez por un monto potencial de u$s1.000 millones.

En los próximo días habrá una licitación por al menos u$s500 millones. La estrategia va en línea con dos grandes objetivos que se fijó el ministro Kicillof: restar liquidez del mercado y, simultáneamente, mejorar la posición de reservas del Banco Central.

En una primera etapa, la administración colocó este papel entre los bancos y compañías de seguros.

Fue en el marco de la presión a estas firmas para que se desprendieran de títulos nominados en dólares, como el Boden 2015, utilizados para las operaciones de "conta con liqui" que desde el Banco Central se quería desalentar.

Estas compañías suelen ser reacias a dejar sus portafolios de inversión con demasiados activos en pesos, dado que eso las expone demasiado al riesgo de la desvalorización.

Es por este motivo que el Gobierno, para compensarlos por esa presión a tomar un título en moneda local, les otorgó este seguro.

Al mismo tiempo, las conversaciones entre los exportadores de cereales y los funcionarios del equipo económico sirvieron para poner sobre la mesa la posibilidad de ofrecerles estos títulos.

El objeto es claro: incentivar a que en estos meses de bajos ingresos de divisas haya una mayor liquidación de "sojadólares".

Ya hay un antecedente reciente, dado que el renunciado Juan Carlos Fábrega, hace justo un año había puesto en práctica una medida similar.

Ofreció a los sojeros un título ajustable por dólar que pagaba un interés de 3,5% por sobre la devaluación.

El resultado de aquella gestión es conocido: logró un ingreso adicional de billetes verdes pero, aun así, no le alcanzó para evitar la devaluación en enero.

Ahora, con Vanoli, se busca nuevamente que los sojeros salgan en auxilio de la caja de dólares.

Estas gestiones han sido eficaces, a juzgar por el comunicado realizado por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

El sector cerealero aportaría u$s5.700 millones antes de fin de año, una cifra que supera en u$s1.200 millones al monto con el que se venía especulando en el mercado en los últimos días.

El Gobierno celebró este anuncio como una victoria política: lo planteó como si los productores hubiesen entendido el argumento oficial de que no les conviene seguir "encanutando" su producción, dado que no habrá devaluación y que, además, el precio de la soja tiende a la baja en el mercado internacional.

"Aclaramos que a lo largo del año va a haber estabilidad, con lo cual guardar la cosecha para especular con movimientos cambiarios es un error", sostuvo el ministro Kicillof.

Pero lo cierto es que, si algo convenció a los exportadores a liquidar las divisas no ha sido precisamente un diálogo esperanzador con el ministro sobre el futuro de la economía.

Fuentes del sector aseguraron que el punto clave fue la promesa de una nueva letra ajustable por dólar, que les permitiría dormir tranquilos. Las versiones apuntan a que ya hubo un ingreso de u$s300 millones por este concepto -y el Gobierno aspira a que se llegue a u$s1.500 millones en los próximos meses-.

La prueba más evidente de que el mercado, lejos de creerle a Kicillof, apuesta a una devaluación, es la propia tasa que pagan.

Nadie compra un título en pesos que rinda 1,75%, habiendo otras opciones que ofrecen 20%.

Si se lo acepta es, precisamente, porque su gran atractivo no es otro que el incremento esperado para el billete verde.

En buen romance, cuanto mayor es la expectativa de devaluación, mayor es el premio del bono -y menor la necesidad de una tasa adicional alta-.

¿Alcanza?
Claro que el hecho de que este "seguro de cambio" sea un retroceso para el "relato" político no implica que deje de ser un buen negocio desde lo financiero.

A fin de cuentas, un bono dólar linked es para el Gobierno algo que se aproxima a tomar un crédito en dólares a un costo menor al 2%. Una tasa que Kicillof no podría soñar ni en sus fantasías erótico-financieras más desenfrenadas.

"Esta medida es lo más parecido a pedir dólares prestados para reforzar las reservas, que hoy es algo que el Gobierno tiene vedado en el mercado internacional. Entonces, busca la alternativa doméstica, sería un ‘second best'", analiza el consultor Federico Muñoz.

El bono ajustable por dólar cumple una doble función: incentiva el ingreso de divisas y sirve para retirar pesos del mercado, con lo cual contribuye a restar presión inflacionaria.

"Siempre es preferible que el Gobierno se financie de esta forma y no mediante emisión del Banco Central. Claro que los montos que se manejan para los bonos dólar linked todavía son muy chicos si se los compara con la magnitud de la expansión monetaria", agrega Muñoz.

Por cierto, la medida no está libre de riesgos. Si se produjera el "siniestro" por el cual apuestan los inversores de estos bonos -es decir, una devaluación fuerte del peso-, entonces habría un gran costo fiscal.

Pero claro, el vencimiento, dentro de dos años, ya correría por cuenta de un nuevo Gobierno. En definitiva, en el corto plazo es negocio para Kicillof y Vanoli ofrecer seguros contra la devaluación.

Resta confirmar que, efectivamente, haya una liquidación de sojadólares acorde con las expectativas oficiales. Es un punto sobre el cual analistas del mercado se reservan sus dudas.

"Las cerealeras y las aceiteras no son las dueñas de los granos sino los productores, que deben decidir si se los van a vender", afirma el economista Luis Secco.

Finalmente, aun cuando la previsión de ingresos de sojadólares estuviera en línea con la expectativa del Gobierno, falta responder el mayor interrogante de este momento: ¿alcanzará para evitar una crisis cambiaria?

Dada la persistencia del rojo fiscal, los analistas lo ponen en duda.

Uno de ellos es Enrique Szewach, quien estima que para que la relación entre los dólares del Banco Central y la cantidad de pesos circulantes siga igual a la actual, se necesitaría un aumento de las reservas de nada menos que de u$s40.000 millones.

"Obviamente, ni aun arreglando con los buitres y el resto de los pájaros, y obteniendo la bendición papal, este endeudamiento está disponible. Por lo tanto, hay que ‘achicar' la cantidad de pesos netos colocando en forma ´obligatoria´ deuda interna, encajes, bonos", apunta.

Szewach, es de los que cree que lo que se viene es un "festival de bonos compulsivo".

Todo un desafío, tanto para la caja de dólares como para un "relato" al que le costará explicar por qué se premió con un seguro antidevaluación a quienes anteriormente tildó de especuladores.

Pero la habilidad discursiva todo lo puede. O casi todo.
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