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Estrategia K: desprestigiar a Bergoglio

Estrategia K: desprestigiar a Bergoglio y relacionarlo con la Dictadura militar





Medios oficialistas difundieron una foto falsa del Papa con Videla. Lubertino lo relacionó con el robo de bebés. Carlotto, con ironía, dijo que “nunca” lo escuchó hablar de los desaparecidos. Pérez Esquivel, en cambio, los desmintió a todos.


Año 2004. Néstor Kirchner, que apenas llevaba un año al frente del Gobierno nacional, llegó a la Catedral Metropolitana para el tradicional Tedeum del 25 de Mayo. Allí lo esperaba el arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio quien, en su homilía, le dedicó un discurso plagado de críticas a su gestión. Desde entonces, el kirchnerimo inició una “guerra fría” con la Iglesia. De hecho, el Tedeum nunca vas volvió a celebrarse en la Catedral, cambiando de escenario año a año.

Ayer, tras digerir la sorpresa de la elección de Bergoglio como flamante Papa -el primero de Latinoamerica-, medios, dirigentes y aliados al oficialismo se movieron en bloque implementando la misma estrategia: relacionar al máximo pontífice con la Dictadura Militar.

El primero en recurrir a ese golpe bajo fue el portal ultra K “Diario Registrado”, que en su nota titulada “El Papa y la Dictadura” no dudó en afirmar que “el ahora Francisco tiene un pasado cómplice con la última dictadura militar”.

Citando al libro “El silencio” del periodista hiper oficialista Horacio Verbitsky, el sitio web conducido por Javier “El Profe” Romero asegura que Bergoglio “le quitó la protección” a dos jesuitas detenidos ilegalmente y liberados luego de 5 meses.

Para ilustrar la nota, “Diario Registrado” exhibió la foto de un presunto Bergoglio dándole la comunión a Jorge Rafael Videla. Sin embargo, el sacerdote que se ve en la imagen es Octavio Nicolás Derisi, fallecido en 2002.

Esta mañana el diario oficialista Página/12 continuó en la misma prédica, acusando a Su Santidad, entre otras cosas, de "haber mantenido una relación conflictiva con los gobiernos kirchneristas"


La embestida, desde Twitter
Dirigentes, periodistas y personalidades relacionadas al oficialismo recurrieron a Twitter para fustigar a Bergoglio y relacionarlo con la Dictadura. La pareja del vice Amado Boudou, Agustina Kämpfer, tuiteó: "Ay! No, no me pone contenta. No me llena de orgullo. No". Y María José Lubertino escribió: "Cuando una institución pone al frente a alguien investigado por robo de bebés y contrario a derechos de gays y lesbianas algo está mal #Bergoglio".

"Francisco es a América Latina lo que Juan Pablo II fue a la Unión Soviética. El nuevo intento del imperio por destruir la unidad suramericana", escribió en su cuenta el piquetero Luis D'Elía. Por su parte la periodista Cynthia García, del canal gubernamental, sentenció: "¿Cuánto tiempo tardará la Iglesia Católica en pedir perdón por haber elegido a Bergoglio Papa? Como mínimo, durante la dictadura fue cómplice".


Carlotto, irónica
“No lo escuchamos nunca hablar de nuestros nietos, ni de los desaparecidos", ironizó la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estella de Carlotto, al enterarse de la designación de Bergoglio. Si bien no lo expresó, la dirigente de derechos humanos deslizó tácitamente supuestos vínculos del arzobispo de Buenos Aires con el proceso.

"Que no se olvide de su patria, nos olvidó un poco. No vino a estrecharnos las manos ni a ofrecer desde la iglesia el apoyo necesario, que todo católico como somos, esperábamos", señaló.


La desmentida de Pérez Esquivel
“Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura argentina, pero Bergoglio no”, declaró el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en la estrategia de difamación implementada por el kirchnerismo.

“A Bergoglio se lo cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía", recordó Pérez Esquivel en la entrevista concedida a la BBC.

Bergoglio negó en su momento todas las acusaciones y aseguró que su conducta fue la contraria a la que le endilgan. Reconoció asimismo haberse reunido con Videla y el jefe de la Armada Emilio Massera, pero para pedir por las vidas de los curas secuestrados.

"Llegué a ver dos veces al general Jorge Videla y al almirante Emilio Massera para averiguar por los curas detenidos. (Orlando) Yorio y (Francisco) Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje. Esa misma noche en que me enteré de su secuestro, comencé a moverme. No los eché de la congregación, ni quería que quedaran desprotegidos", relató el ahora papa a los autores del libro "El Jesuita", de Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti.

Su amiga y militante por los derechos humanos Alicia Oliveira, ex defensora del Pueblo, declaró en tanto que Bergoglio, para proteger a los curas, les pidió que se alejaran por un tiempo pero ellos desatendieron su consejo. Estuvieron cinco meses secuestrados.
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