Canales populares

Feministas quieren eliminar concursos de belleza







Feministas de Salta quieren eliminar los concursos de belleza





El denominado Observatorio de Violencia contra las Mujeres, un organismo del Estado de reciente creación (ley 7683 de 11 de diciembre de 2014), se apresta a recomendar al gobierno provincial y organizaciones de la sociedad civil la supresión de los concursos de belleza femeninos y, en especial, los que se convocan con ocasión de las festividades estudiantiles de septiembre.

La iniciativa, que aún no tiene forma precisa, plantea suprimir la parte de «belleza» de los concursos, ya que deja abierta la posibilidad de que se convoquen otro tipo de certámenes para premiar a la juventud en base a otros criterios diferentes al de la belleza física, como el rendimiento académico o la solidaridad.

Según ha trascendido, quienes sostienen esta postura piensan que los concursos de belleza gozan de un gran arraigo cultural entre la población lugareña, por lo que su erradicación presenta en principio tantos problemas como la sustitución en los kioscos de los colegios de los sandwichs de salame y mortadela por una taza de anchi o un trozo de chancaca.

A pesar de estas dificultades reconocidas, la idea parece abrirse camino entre nosotros a partir de la iniciativa pionera de la ciudad bonaerense de Chivilcoy que, en diciembre de 2014, sancionó una ordenanza que prohibió este tipo de competencias por considerarlas «sexistas y discriminatorias», así como promotoras de violencia contra las mujeres.

En Salta el asunto es un poco más grave, por cuanto las elecciones de reinas (del carnaval, de la tercera edad, de los docentes, o de los estudiantes) tienen un gran protagonismo de funcionarios del gobierno provincial, hasta el punto de la coronación de algunas de estas «soberanas» se realiza en una ceremonia a la que asisten el Vicegobernador de la Provincia y otros políticos con cargos relevantes.

En algunos casos, las reinas electas ocupan un lugar en el ceremonial de los pueblos en los que residen y procesionan al lado del santo y del mismo Arzobispo, ataviadas con las ropas de reina y atributos como el cetro y la diadema.

«Estos concursos de belleza entre niñas, adolescentes y jóvenes refuerzan la idea de que las mujeres deben ser valoradas y premiadas exclusivamente por su apariencia física, basada en estereotipos, promoviendo así, en muchos casos, una verdadera obsesión por la belleza corporal, por un ideal de perfección que nunca se alcanza e incluso disparando en enfermedades como bulimia, anorexia y otros trastornos alimentarios», dice el texto elaborado en su día por una organización vinculada con la Central de Trabajadores Argentinos de Chivilcoy.

En Salta, la mayoría de estos concursos no son privados sino públicos (como los que conducen a la elección de fiscales) y gozan de la abierta simpatía de las autoridades a cargo de los centros de educación.






































0No hay comentarios