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Foto del Senador McCain con lider del Estado Islamico

Todos han notado la contradicción de los que hasta hace poco calificaban el Estado Islámico de «combatientes de la libertad», cuando esa organización operaba en Siria, y ahora se indignan ante sus crímenes en Irak. Pero ese discurso –de por sí incoherente– resulta perfectamente lógico en el plano estratégico: los mismos individuos debían ser presentados como aliados ayer y hoy como enemigos, aunque siempre estuvieron –y siguen estando– a las órdenes de Washington. Thierry Meyssan revela el lado oculto de la política estadounidense a través del caso particular del senador John McCain (líder de los republicanos estadounidenses), organizador de la «primavera árabe» y, desde hace mucho tiempo, interlocutor del califa Ibrahim (líder del Estado Islámico).

El 22 de febrero de 2011, John McCain estaba en el Líbano. Allí se reunió para lograr la introducción de armas en Siria. Y después salió de Beirut para inspeccionar la frontera siria y escoger las localidades, principalmente Ersal, que servirían como bases de retaguardia a los mercenarios que posteriormente participarían en la guerra que ya se estaba preparando.

Las reuniones que presidió John McCain marcaron claramente el inicio de un plan que Washington había trazado hacía mucho tiempo, plan que preveía que el Reino Unido y Francia atacaran simultáneamente Libia y Siria, conforme a la doctrina de «liderazgo desde atrás» y el anexo secreto del Tratado de Lancaster House firmado entre Londres y París en noviembre de 2010.

Ya puesta en marcha la guerra en Siria, en mayo de 2013, el senador John McCain estuvo ilegalmente cerca de Idleb, en territorio sirio, donde llegó a través de Turquía para reunirse con líderes de la llamada «oposición armada». El viaje sólo se hizo público a su regreso a Washington.


En las fotos publicadas podía verse junto al senador a Mohammad Nur, vocero de la Brigada Tempestad del Norte –miembro del Frente al-Nusra, (o sea de al-Qaeda en Siria).


John McCain posa con "rebeldes"
de al-Qaeda durante su estancia ilegal en Siria.

El objetivo de su estancia ilegal en territorio sirio era reunirse con el estado mayor del Ejército Sirio Libre (ESL). Según McCain, el ESL se componía «exclusivamente de sirios» que luchan por «su libertad» contra la «dictadura alauita» (sic). Como prueba del encuentro, los organizadores del viaje publicaron la siguiente foto.



John McCain se reúne con "rebeldes demócratas sirios".

En la foto aparece el general Salem Idriss, jefe del Ejército Sirio Libre, pero también está presente (en primer plano, a la izquierda) Ibrahim al-Badri, que es precisamente la persona con quien el senador está conversando en la imagen. A su regreso de aquel sorpresivo viaje, John McCain afirmó que todos los responsables del Ejército Sirio Libre son «moderados en quienes se puede confiar» (sic).




Ibrahim al-Badri, alias Abu Du’a, alias Abu Bakr Al-Bagdadi, alias Califa Ibrahim, es un mercenario del príncipe saudita Abdul Rahman al-Faisal, financiado por Arabia Saudita, Qatar y Estados Unidos. Es el líder del Estado Islámico.

Sin embargo, Ibrahim al-Badri (alias Abu Du’a) figuraba desde el 4 de octubre de 2011 en la lista de los 5 terroristas más buscados por la justicia estadounidense (Rewards for Justice), con una recompensa de hasta 10 millones de dólares. Pero en la foto Al-Bagdadi conversa amigablemente con McCain.



No existe ninguna diferencia entre el Ejército Sirio Libre, el Frente al-Nusra, el Emirato Islámico, y demás facciones terroristas. Todas esas organizaciones se componen de los mismos individuos y estos cambian constantemente de bandera. Cuando dicen ser miembros del Ejército Sirio Libre agitan la bandera de la colonización francesa y sólo hablan de derrocar al «perro Bachar». Cuando dicen ser miembros de al-Nusra, agitan la bandera de al-Qaeda y dicen querer imponer el islam –el de ellos– en todo el mundo. Y cuando se declaran miembros del Estado Islámico, hacen ondear la bandera del Califato y anuncian que expulsarán de la región a todos los infieles. Pero, sea cual sea su etiqueta, cometen las mismas fechorías: violaciones, torturas, decapitaciones, crucifixiones.
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