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Fracasó la negociación en EE.UU. para evitar el default

No hubo acuerdo en la reunión cara a cara entre el ministro y los fondos buitre. El Gobierno insiste en que no cayó en cesación de pagos. Pero una calificadora dice que sí. La situación no está cerrada.



Cansado, después de dos días de dramáticas negociaciones al filo del default, Axel Kicillof salió a las 5 de la tarde de ayer del edificio de la Avenida Park, justo cuando vencía el plazo judicial para resolver la puja con los fondos buitres, en medio de un vendaval de periodistas y algunos simpatizantes que lo vivaban. El ministro de Economía devolvió gentilezas con el pulgar en alto pero, minutos después, en una conferencia de prensa en el consulado argentino en Nueva York, el ánimo se volvió sombrío: Kicillof anunció que no se había alcanzado un acuerdo con los fondos buitre, volvió a criticar al juez Thomas Griesa y negó que la Argentina estuviera en default porque “es una situación inédita” y “el país quiere pagar”.

Pero, más allá de las palabras, el plazo está vencido. Y el mediador Daniel Pollack no anduvo con sutilezas ayer en el comunicado más duro que emitió hasta ahora (El mediador....). La calificadora Standard & Poor´s rebajó la deuda soberana a “default selectivo”.

Sin embargo, pese a que anoche Kicillof y la comitiva de negociadores partieron de regreso hacia Buenos Aires, la situación no está cerrada porque, según admitió el propio ministro y también Pollack, están dispuestos a seguir negociando. Anoche arreciaban las versiones de que representantes de bancos privados habían llegado a un acuerdo y le compraban la totalidad de la deuda a los buitres, aunque fuentes de la delegación dijeron anoche a Clarín que “no tenían ni idea” de un posible pacto y que habían leído las versiones.

“Es central defender los intereses de los argentinos”, dijo Kicillof a la prensa argentina e internacional y señaló que el país estaba ante una “situación extorsiva”. “Podríamos firmar cualquier cosa que genere grandes deudas y toneladas de juicios. No vamos a contribuir a que pase”.

Kicillof había llegado sorpresivamente el martes a Nueva York desde Caracas, donde estaba junto con la presidenta Cristina Kirchner en una cumbre del Mercosur. Estuvieron negociando hasta cerca de la medianoche y el clima parecía optimista. El ministro y su comitiva volvieron ayer al edificio a eso de las 11 horas.

El campamento de periodistas que invadió la vereda del edificio estuvo todo el día atento a los personajes que entraban y salían porque la clave podía estar allí. Se había publicado que ADEBA, la asociación de bancos privados de nuestro país, había ofrecido depositar en garantía unos 250 millones de dólares para que los fondos buitres pidieran un stay a Griesa, una medida cautelar que permitiera a la Argentina negociar sin la presión de la fecha límite. También se estimaba que podía haber otra oferta, la de comprar enteramente la deuda a los buitres.

Había trascendido que Sebastían Palla, miembro de ADEBA y que había sido negociador del canje de 2005, estaba en Nueva York, pero los periodistas presentes en el lugar no pudieron comprobar su presencia en el edificio, aunque tiene varias entradas y podría haberse escabullido por alguna de ellas. Pasaban las horas y la tensión crecía porque no había novedades. Algunos argentinos, atraídos por el enjambre de cámaras de televisión, venían a protestar contra los holdouts. Como Francisco Sobrado, docente jubilado, que portaba una pancarta que exclamaba: “¡Fuera buitres de Argentina!”. Otros curiosos preguntaban qué pasaba y se iban sorprendidos.

Pero la hora señalada llegó. Se supo que Standard & Poor´s había declarado la deuda en default y poco después el ministro pidió a los periodistas que fueran al consulado a escuchar novedades. Allí contó que habían ofrecido a los buitres entrar al canje de 2005 y 2010 con lo que “en las condiciones de hoy obtendrían una ganancia del 300 por ciento”, pero que “no fue aceptada esa oferta porque quieren más”. No mencionó la propuesta de los bancos, pero dijo que los buitres no aceptaron garantías. El ministro no descartó usar la palabra default. “Se abre una nueva situación, inesperada”, porque “se cae en default cuando no se paga, y acá Argentina pagó y seguirá pagando su deuda”.
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