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George Soros, el peor buitre, es amigo de Cristina Fernández

En su visita a New York City, Cristina Fernández tuvo una reunión muy especial con uno de los mayores buitres del mundo, el financista George Soros. Sin embargo, el "buitre bueno" para el gobierno de CFK no encaja en el relato oficial maniqueo, que resumen el conflicto por el pago de deuda a los holdouts en la dicotomía "Patria o buitres".



Soros es uno de los hombres más ricos del mundo, que amasó su fortuna con la especulación financiera y hasta es investigado en los Estados Unidos por sus lazos con el narcotráfico y sus campañas por la legalización de las drogas en ese país.

Pero en la Argentina, Soros es el cuarto accionista privado de YPF y en los últimos días duplicó su participación en la petrolera estatizada llevándola al 3,5%. Y dicen que está fascinado con el potencial de petróleo y gas no convencional de Vaca Muerta.

Ayer, la presidenta lo recibió en el lujoso Hotel Mandarín donde se hospeda en Nueva York bajó un total hermetismo. De esa reunión, en la que el tema del pago a los holdouts concentraba la atención. Soros es también un gran tenedor de bonos de la deuda.

El empresario húngaro Soros desembarca en la Argentina en medio de una profunda crisis. Las intenciones son claras: aprovechar la difícil situación de país para adueñarse de los recursos naturales, mientras que Cristina dijo ayer que "se habla de la Argentina como la nueva Arabia Saudita".

Su compañía Soros Fund Management LLC compró 8,47 millones de acciones de YPF, por un valor total de poco más de 450 millones de dólares. El húngaro, nacionalizado yanqui, se hizo con el 3,5% de las American Depositary Receipts (ADR), como son denominadas las acciones de las empresas argentinas que cotizan en la bolsa estadounidense de Wall Street.

Soros ocupa el puesto 23 entre los hombres más ricos del mundo y es mundialmente conocido como uno de los artífices del Miércoles Negro, una inescrupulosa maniobra financiera que significó la quiebra del Banco de Inglaterra. En una compleja operatoria, en 1992 Soros vendió 10 mil millones de libras para comprar marcos alemanes. Inglaterra, con el objetivo de defender su moneda, compró compulsivamente 15 mil millones de su propia divisa y subió las tasas de interés en un 15%, para hacerla más atractiva.

Pero ya era tarde, la única opción para los ingleses fue abandonar el tipo de cambio semifijo establecido con los demás Estados de la entonces Comunidad Económica Europea y soltarle la mano a la libra. La divisa de la Reina cayó un 15% contra el marco alemán y otro 25% contra el dólar. Soros tomó sus marcos y volvió a comprar las libras heridas en la batalla.

Mientras millones de ciudadanos perdieron sus ahorros en medio de la inescrupulosa operatoria, el oscuro magnate sumó 1000 millones a su ya abultada fortuna. ¡Un verdadero buitre!
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