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George Soros, un viejo amigo del kirchnerismo

El magnate volvió a ser noticia en Argentina porque compró acciones de YPF y demandó al Bank of New York (BONY) por no pagarle los bonos de deuda del país. Quién es uno de los hombres más ricos




Su nombre es conocido a nivel mundial, y a sus 84 años, su fortuna no para de generar polémica. Algunos lo consideran un inversionista y experto financiero que sabe bien dónde poner su dinero. Los números lo convalidan: con un capital neto de más de u$s20.000 millones, ocupa el puesto 19 entre los hombres más ricos del mundo y el 23 entre los multimillonarios de EEUU de la lista Forbes.

El magnate y dueño de Soros Fund Management ahora vuelve al centro de la escena como un buen amigo para el Gobierno argentino. Mientras la Argentina atraviesa un nuevo capítulo en la interminable saga de la deuda externa, esta semana demandó al Bank of New York Mellon (BONY) en Londres a través de su fondo Quantum Partners por no pagar los bonos argentinos, específicamente 266 millones de euros del Discount.

Y no sólo fue noticia en el país por esta demanda. El multimillonario amplió su tenencia en YPF con la compra de ocho millones de acciones. Ahora tiene el 3,5% de la compañía nacionalizada en 2012 y según Bloomberg, ahora es el cuarto tenedor de los papeles de la empresa. Pero el amigo del Gobierno no es más que un especulador para gran parte del mundo. Y si no fuera tan cercano a las filas del oficialismo, tal vez hasta lo llamarían "buitre".

No es para nada sutil el famoso seudónimo por el que es conocido. Se lo conoce como "el hombre que quebró el Banco de Inglaterra". Es que hace más de 20 años, este húngaro nacionalizado estadounidense precipitó la devaluación de la libra esterlina.

La moneda de Inglaterra pertenecía al Sistema Monetario Europeo (SME) junto a otros países como Francia, Italia y Alemania en 1992. Pero éste último país comenzó a imprimir más dinero, subió los tipos de interés y la regla era que las demás monedas debían seguir los pasos de apreciación del marco. Fue en ese momento cuando Soros percibió que la gestión de los bancos era forzada, y decidió atacar con fuerza. A través de fondos de inversiones, compró más de 10.000 millones de libras en diferentes instrumentos, los vendió en una sola jornada, y compró la moneda germana.



Muchos inversores lo siguieron cuando el banco no pudo proteger su propia moneda. El Banco Central salió del sistema monetario y vio como la libra de depreciaba contra el marco, con pérdidas billonarias en septiembre de ese año.

Ese "miércoles negro" para los mercados del mundo estuvo lejos de ser de ese color para Soros: en un solo día se hizo con más de u$s1.000 millones. Soros se ganó la fama de especulador a partir de ese momento, o una leyenda en el mundo financiero según quién lo mire. Muchos creen que también estuvo detrás de la devaluación del la moneda de Malasia -el Ringgit- en 1997, cuando se desató la crisis de los tigres asiáticos que comenzó con la depreciación de la moneda tailandesa. Es por eso que el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, suele llamarlo "delincuente de aventuras financieras".

Viejos entramados

La relación de este tenedor de bonos de la deuda argentina con el país no es reciente, ya que en la década del 90 tejió relaciones empresarias con sectores bancarios y agrícolas donde invirtió su dinero, para luego salir del país antes de la crisis del 2001. Tampoco es reciente su cercanía con el kirchnerismo. El filósofo recibido en la London School of Economics –así es, no es economista- tuvo encuentros con el ex presidente Néstor Kirchner, y fue en esos momentos en que conoció a la actual mandataria Cristina Kirchner.

Hace ya casi dos años, el multimillonario húngaro-estadounidense entró al hotel Mandarín de Nueva York, subió hasta el piso 54 y tuvo una reunión privada con la presidente en su primer día de actividad en la ciudad norteamericana, donde había para dar un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. La agenda fue secreta: no se anunciaron inversiones y tampoco trascendió de qué hablaron durante la hora que duró el encuentro.

YPF no es la única empresa en la que invierte Soros. El sitio iBillionaire, una plataforma creada por un argentino que permite seguir los portfolios de inversión de los magnates del mundo, da cuenta de que tiene un 2,87% de las acciones de TEVA Pharmaceutical, un 2,3% de la empresa suplementos nutricionales Herbalife, un 1,28% de los papeles de Apple, y en otras tecnológicas como Facebook (0,93%), Google (0,84%) y Microsoft (0,70%). Su apuesta bursátil parece ser tener de todo un poco, aunque es difícil predecir sus movimientos.

"La leyenda continúa. En 2013, George Soros tuvo un año bastante bueno, con ganancias del 22% por parte de Soros Fund Management", especificó la revista Forbes en su último ranking de multimillonarios. Y sigue amasando fortuna de la mano de la especulación. El año pasado ganó u$s1.000 millones en pocos meses por apostar contra el yen, la moneda japonesa que se depreció en un 20% entre noviembre de 2012 y febrero del año pasado.

Su vida personal está lejos de ser tranquila. Dijo "sí, quiero" por tercera vez junto a Tamiko Bolton, una consultora que tiene 40 años menos que Soros. Tiene cinco hijos productos de sus dos matrimonios anteriores, y hasta hoy mantiene un torbellino judicial con Adriana Ferreyr, una brasileña con la que tuvo un affaire que lo demandó por violencia. En el último encuentro judicial, medios estadounidenses aseguran que Ferreyr intentó pegarle a Soros, pero su abogado logró frenar el golpe de la actriz de 30 años.

Nacido en Budapest, Soros llegó a Londres luego de que tuviera que abandonar Hungría por la ocupación nazi. Fue allí donde estudió y comenzó sus primeros pasos. Además de ser conocido como filósofo, especulador, inversor y gurú financiero, es asimismo filántropo y dona dinero a través de la Open Society Foundations (OSF). Tal vez esa sea la faceta que más le gusta al Gobierno.
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