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Gobierno, inflación y el juego del gran bonete

Gobierno, inflación y el juego del gran bonete



El director del Indec, Norberto Itzcovich, aseguró que la inflación sólo se siente con fuerza en los barrios pudientes del país. La ceguera K ante el problema central de los argentinos en su economía diaria

En una muestra más del alejamiento que tiene el gobierno de la realidad que le toca vivir a millones de argentinos, el director del Indec, Norberto Itzcovich, aseguró que "la idea de que la variación de precios de productos exclusivos de primeras marcas relevados en barrios 'top' es la inflación que aqueja al conjunto de los argentinos".



La falta de conocimiento de los efectos nocivos que produce la inflación en los más pobres, con una disminución récord en el consumo de alimentos de primera necesidad en los primeros diez meses del año, sumergen al kirchnerismo en un limbo político en el que se creen hasta sus propias mentiras e incoherencias.

Sin respuestas a los pedidos de la sociedad por normalizar el Indec, puede verse que el organismo público sigue falseando las estadísticas, tomando como número real para sus mediciones lo que indica el Plan Precios Cuidados y no los precios reales de los consumidores cuando compran en los supermercados o almacenes.

En diálogo con Hoy, el exSecretario de Hacienda de la Nación, Manuel Solanet, aseveró que “es muy difícil que Itzcovich se crea sus palabras, porque hay muchas evidencias que demuestran que la inflación medida por el Indec está sistemáticamente por debajo de la inflación verdadera. Esto forma parte de un relato que intenta exponer una situación del país que no es la real”.



Para el exfuncionario público “la inflación repercute en todas las clases sociales, y castiga más a los pobres, que son los que tienen menos posibilidades de defenderse de ella. La estimación de Itzcovich difícilmente pueda sustentarse en la realidad. La inflación del supermercado está mostrando un nivel que en los últimos meses ha superado la medición del Indec”.

“El gobierno debería actuar sobre las causas de la inflación y no sobre las consecuencias. El déficit público se ha desbordado, y al no tener acceso a los mercados de deuda este déficit se está financiando con emisión monetaria. Lo último que se debería hacer y lo peor que se hace, es falsear las estadísticas”, subrayó Solanet.



La negación inflacionaria parecía haberse corregido en enero de este año, pero después del primer mes donde hubo una corrección del índice pasándose a otra metodología, las mediciones privadas han sido siempre superiores a las del Indec, de manera que el organismo público debe dar explicaciones y no hacer preguntas.

Itzcovich en vez de crear conjeturas ilógicas, debería explicar por qué el Indec no puede dar mediciones confiables para la mayoría de la sociedad y por qué no refleja el índice oficial la inflación real que padece el país.

A pesar del relato K, el costo de la inflación lo sufren los sectores más pobres de la sociedad, que ven como la presión impositiva sucumbe sus ingresos y la calidad de vida de sus familias retrocede, poniendo un límite incontrastable a la mentira de los datos oficiales.

Políticas con incidencia inflacionaria

Las palabras de Itzcovich generaron en forma inmediata un rechazo de la población, que ve como los funcionarios se distancian de la situación que les toca vivir a gran parte de la sociedad.

“El imaginario del gobierno tiene una forma que es minimizar los aspectos negativos y maximizar los aspectos centrales de su política, entonces cada uno dosifica los matices según su conveniencia”, resaltó a Hoy, Eduardo Curia, exviceministro de Economía de la Nación.

Para el economista, “estamos con una inflación que supera en el anualizado el 35%. Hay una sobrevaloración de la incidencia que tiene en el universo de los precios totales el programa Precios Cuidados, por lo que me parece que el tema de la diferenciación o segmentación puede ser hasta cierto punto, pero el fenómeno inflacionario está apretando en general al conjunto de la población”.

El gobierno lleva adelante políticas que en vez de frenar la inflación, parecen acelerarla. “El kirchnerismo tiene políticas que poseen una incidencia inflacionaria, y se cree que la solución está en las propias políticas que son impulsoras de la inflación. El gobierno tiene un relato, y expresa las cosas a través de los lenguajes crudos, como en el caso de Itzcovich”, señaló Curia.

La negación de la escalada inflacionaria, muestran a un kirchnerismo al borde del abismo efectuando manotazos de ahogado para la supervivencia política luego de diciembre del 2015, desconociendo por completo lo que ocurre en la economía diaria de los argentinos.

Pérdida de credibilidad

La inflación está en el tapete de la opinión pública, donde los índices dados por el Indec son criticados por todos, por lo que las declaraciones del titular del organismo público no hacen más que incrementar la polémica.

El jefe de investigaciones del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), Jorge Colina, explica a Hoy que “hay que ver si es verdad lo que dice Itzcovich, porque no hay manera oficial de inspeccionar los datos a través de las estadísticas del Indec, por lo que no se puede saber si lo que dice es cierto o no”.

Según el investigador, “en un proceso inflacionario como el que se vive, todos los precios suben, y puede ser que los precios de los productos más caros que consume la clase alta suban un poco más, pero los productos populares se consumen mucho más que los productos que están destinados a la clase alta”.

Para Colina, “la práctica de negar la inflación comenzó en 2007 distorsionando los datos, práctica que ya quedó instalada y hasta incluso cuando no los distorsionen, la pérdida de legitimación que ha tenido el Indec, hace que nadie crea las mediciones realiza y pensar que se está haciendo lo correcto”.

Con estas prácticas, sólo se pierde el horizonte real sobre lo que sucede en nuestro país. Sin números reales se pierde la credibilidad en sus cifras de crecimiento, lo cual terminó siendo un boomerang negativo para los intereses de la Argentina , y eso es algo que el gobierno y las autoridades económicas deben cambiar en forma urgente.


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