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Guerra de venta de drogas en el oeste Mdeo.

Dos mafias pugnan por la venta minorista de drogas en el barrio Tres Ombúes, ubicado en el oeste de Montevideo. Homicidios, tiroteos y riñas son investigados por la Justicia Penal.




"Matame a mí y no a mi hijo", le increpó Walter Marcelo Llano a Fabián Almada, quien tenía una pistola calibre nueve milímetros en su mano derecha.

Almada giró su cuerpo y apuntó a Llano. Yisel M., esposa de Marcelo Llano, trató de interponerse entre los dos.

Almada disparó tres veces al pecho de Llano. Segundos después, otros individuos llegaron al lugar y le dispararon en la espalda cuando la víctima yacía en un charco de sangre, según el expediente judicial del caso al que tuvo acceso El País.

En su fallo, fechado el 22 de septiembre pasado, el juez penal de 12° Turno, Nelson Dos Santos, expresó que la muerte de Llano se enmarca en un "confuso episodio", donde testigos hablan de un enfrentamiento entre las bandas del gordo Marcelo y la de los brasileros.

La investigación policial y judicial mostró que el homicida y su víctima integraban bandas distintas y que se conocían de antes del incidente. "Supuestamente ambas mafias, que se dedican al tráfico de drogas, pugnaban por territorios", dijo una fuente del caso a El País.

El hermano del muerto mantenía una deuda con la banda rival. En ese devenir de cobranzas e intercambios de acusaciones, el hijo de Marcelo Llano se vio involucrado. Eso obligó a Llano a SALIR desarmado en defensa de su hijo ante un integrante de una banda rival dispuesto a matar. Almada tenía como misión cobrar la supuesta deuda de uno de los Llano. En el submundo del crimen se trata de una cuestión de principios. Pagar o morir.

En el lugar, efectivos de Policía Técnica encontraron cuatro casquillos, probablemente de pistolas 9 milímetros.

Los policías investigaron el auto Chevrolet de Almada que recibió por lo menos dos disparos, supuestamente de personas allegadas a la víctima. Uno de los tiros impactó en un costado del Chevrolet y otro en la parte trasera.

En un principio, Almada negó cualquier vinculación con el crimen ocurrido el 6 de septiembre pasado y quedó en libertad por falta de pruebas.

El caso fue derivado a la Unidad de Análisis de Delitos Complejos, repartición que depende del jefe de Montevideo, inspector Mario Layera.

Tras 10 días de investigaciones e interrogatorios, se reunieron las pruebas para remitir a Almada. En su declaración ante el juez y el fiscal del caso, Almada dijo que estaba en su casa, acostado, cuando sintió un griterío. SALIÓ y vio a dos encapuchados correr y a una persona tirada en el piso. Una mujer, dijo, sacó un arma de entre las ropas y le tiró a él cinco tiros. Subió a su auto y se fue a la casa de su madre.

Un informe semiológico efectuado por una técnica policial concluyó que Almada mentía. El juez y el fiscal tampoco le creyeron. Fue procesado con prisión por homicidio.

Su defensor pidió que no lo enviaran al Comcar porque allí sería ultimado. Dos Santos hizo lugar a la petición. Una semana después del homicidio de Llano, un hermano de Almada fue ejecutado en una cárcel. El sábado 18 y el lunes 20, la casa de Almada fue baleada. La guerra continúa.

Crimen en Sayago: lapunta de un iceberg
El juez penal de 12° Turno Nelson Dos Santos también debió investigar el doble homicidio ocurrido el 26 de junio de este año en el barrio Sayago, donde una pareja fue asesinada a tiros en pleno día cuando detuvieron su Chevrolet Spark en un semáforo en Camino Ariel y Avenida Sayago. Dos niños de 11 años viajaban en el asiento trasero del auto.

En las investigaciones efectuadas junto con la Policía, Dos Santos percibió que una de las víctimas había intentado matar a otro individuo en el marco de una puja por venta de drogas. En ese incidente, el otro delincuente se salvó de los disparos porque llevaba puesto un chaleco antibalas.

Uno de los fallecidos en Sayago tenía antecedentes por tráfico de drogas.

El caso reveló al magistrado la punta de un iceberg que incluía homicidios y tentativas de asesinatos, drogas y accionar mafioso de bandas de traficantes que compiten entre sí por las "bocas" de drogas ubicadas en zonas populosas.

Casos de ajustes de cuentas

11 DE OCTUBRE DE 2014: El cuerpo de un hombre fue encontrado calcinado en una cuneta en la mañana de ayer en Etiopía y Rusia, en el barrio Casabó. El cadáver tenía tres heridas de bala (una de ellas “a quemarropa” en la frente). El mismo sábado 11, asesinaron en un prostíbulo a un hombre denunciado como sicario en el Chuy.

JULIO DE 2014: Un hombre de 47 años de edad fue hallado por un peatón a la vera de la Ruta 11, en Atlántida. El cuerpo de este hombre, poseedor de una docena de antecedentes penales, estaba envuelto en una bolsa negra.

JUNIO DE 2014: Un hombre y una mujer fueron acribillados a balazos en el centro de Sayago en un ajuste de cuentas por distribución de cocaína en el barrio Verdisol.

DICIEMBRE DE 2013: Un joven de 24 años, vinculado al narcotráfico, fue ejecutado a tiros en el barrio Cerro Norte por dos individuos en moto en pleno día.

NOVIEMBRE DE 2013: Fue ultimado el hermano de la joven asesinada en junio de 2014 en Sayago. F.M. fue acribillado a balazos.

JUNIO DE 2013. Un joven procedente de un asentamiento recibió $ 400 por un crimen por encargo. El sicario mató a una persona equivocada.

ENERO DE 2013: Un traficante de drogas de Maroñas fue ultimado de varios disparos cuando ingresaba a un comercio a buscar a una mujer.

NOVIEMBRE DE 2012: Un joven de 20 años fue asesinado con más de 70 disparos. La víctima estaba vinculada al narcotraficante Alberto Suárez, apodado “el Betito”, preso en el Penal de Libertad.

ENERO DE 2012: El contratista de fútbol Washington Risotto, murió tras recibir nueve disparos frente a un almacén del barrio Sur.
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