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Guetta sacudió Punta del Este como nadie

Guetta sacudió Punta del Este como nadie

Show. El DJ francés hizo delirar a 9 mil personas durante tres horas Tocó todos sus hits, desde The world is mine hasta Gettin` over Desde el palco fue seguido por Tinelli y Julio Bocca



David Guetta sacudió el martes Punta del Este durante tres horas. El público bailó sus hits acompañados de un espectacular show de luces hasta el amanecer. "Nunca olvidaré esto", dijo el DJ francés fascinado por la energía de los presentes.

¿Qué pasa en el Jagüel? Preguntó el taximetrista cuando las tres chicas dijeron la dirección. El hombre, que a las once de la noche ya había hecho varios viajes hasta allí, no sabía que Guetta, el DJ más reconocido del momento, llegaba a Punta del Este para presentar su último disco Nothing but the beat.

Las muchachas, en cambio, tenían las entradas desde noviembre. Las habían comprado en Mendoza por internet a 132 dólares (las más caras) cuando resolvieron alquilar una casa en Punta del Este por enero.

"Era ahora o nunca. Sabemos que nunca va a ir a Mendoza. Y Buenos Aires nos queda muy lejos. Por eso decidimos aprovechar", contaba Sofía en la parada, un rato antes, mientras lamentaba no estar en el Jagüel cuando abrieran las puertas.

La puntualidad no era necesaria, aunque tuvo muchos adscriptos. Desde las cinco de la tarde hubo gente en el predio del parque haciendo cuenta regresiva a las horas. Y a las 23, cuando las puertas se abrieron, se había formado una cola que tenía al menos dos horas.

Los adelantados fueron los menos, porque muchos estaban en otros eventos. En la inauguración de la temporada del hotel Conrad y en los palcos de la final de la Summer Cup de Nokia la fiesta de Guetta era el tema de conversación. Fabián "El zorrito" Vön Quintiero, tecladista de la banda de Charly García, el jugador de rugby Agustín Pichot y el extenista Gastón Gaudio, eran algunos de los que conversaban sobre la posibilidad de ir al evento.

FIESTA. A la medianoche era imposible acceder en auto al Jagüel. Los faroles de los coches en la calle alumbraban fragmentos de piernas bronceadas y sandalias que a su vez intentaban esquivarlos a ellos y a los autos estacionados en las banquinas y en el césped.

La fila para la entrada recorría la mitad de la pista de aterrizaje del aeropuerto. A esa hora sonaban los encargados de la previa adentro del predio de la fiesta, los DJ`s Fernando Picón y Layo & Bushwacka, que en vano intentaron que las horas de espera fueran más leves para la audiencia.

Afuera, para algunos la fiesta ya había comenzado en el capó de los autos, con reposeras en el parque o incluso arriba de las camionetas. Con mantas, chorizos al pan o heladeritas con cervezas cientos de personas al costado de los cercos se instalaban. No habían pagado la entrada, pero igual querían escuchar la música de Guetta. Allí, el público era heterogéneo. Adentro, los jóvenes entre 17 y 30 años copaban la pista.

Las chicas, doradas y de pelo largo, se paseaban con sus smart phones en una mano y en la otra su caja de cigarros Marlboro. Los chicos compraban botellas de vodka a $ 6.000 o copas de Chandon a $ 200. Los más grandes se perdían en los sectores VIP, entre sillones blancos, luces verdes y bolas de espejos. En estos se pudo ver bailar a Marcelo Tinelli junto a sus hijas y su nueva pareja Sol Calabró, a la actriz Jimena Barón y al ex bailarín y actual director del Ballet Nacional, Julio Bocca.

Antes de que la noche comenzara a despuntar caía en su punto más bajo. Sobre la una y media de la madrugada pocas personas disfrutaban de la música y la pista, y en los sectores VIP el centro de atención era la bebida. Fue menos de una hora y confirmó que la noche dependía solo de Guetta.

Y LLEGÓ. "¿Cómo está Punta del Este?", fue el grito que anunció que la fiesta había comenzado. En su trono, como rey y único anfitrión, improvisó castellano por única vez en la noche y dio la bienvenida. Nada más fue necesario. Sonó Gettin` over en la voz de Fergie y Chris Willis y la gente, que hasta el momento apenas flexionaba sus piernas con la inercia que marcaba el ritmo de los parlantes, comenzó a sacudir las manos y a saltar.

Entonces Guetta desplegó sus hits uno a uno acompañados por un show de luces que lo enmarcaba en el centro del escenario. Luces a su costado, arriba y abajo. Luces de colores, psicodélicas o blancas como de estadio. También como marquesinas que decían "House", "David Guetta", o "Uruguay", y dibujaban círculos concéntricos, flechas, edificios y hasta árboles de navidad.

"Festejan como locos. Yo había venido a Argentina, pero ustedes demuestran que Punta del Este sabe festejar", dijo el DJ entre los alaridos de los oyentes. Es que durante las tres horas que duró el concierto los jóvenes bailaron y cantaron los temas y confirmaron que para ellos Guetta es el artista del momento. Los presentes se sacudieron al ritmo de las canciones más populares, como Love is gone, Titanium, Sexy Bitch, Don`t let me go, Love takes over, I gotta felling y algunos mashups como Rolling in the deep de Adele o Paradise de Coldplay.

Tras tanta música, Guetta definitivamente olvidó que apenas un par de horas antes de llegar al Jagüel se sentía mal y tenía fiebre. Cuando lo recordó, agradeció a Punta del Este. "Nunca olvidaré esto", dijo, y a continuación hizo sonar la canción Best Memories. En tres oportunidades mencionó lo impresionado que estaba con el ritmo y la energía de la fiesta. E incluso pidió que se apagaran las luces y que los presentes alumbraran la noche con sus celulares. Luego, sacó el suyo y fotografió el panorama del Jagüel iluminado por miles de pantallas. Fue una de las imágenes que se llevó y aseguró que la vería todo el mundo. Mientras, una grúa al costado del público registraba el concierto para un DVD que será entregado a medios especializados del mundo.

Cuando todo terminó, el amanecer apenas estribaba entre los médanos. En el camino, cubierto de arena y pocos yuyos, los autos recuperaban el movimiento y se retiraban. Los cuerpos, casi moribundos, pálidos y con ojeras, encontraban la ruta fuera del Jagüel. El escenario estaba vacío. Eran las seis de la mañana.
Donación a centro de adicciones

Fernando Picón, uno de los teloneros de Guetta es uno de los DJ más respetados y conocidos de Uruguay. Ha tocado en Miami, Londres y Nueva York. Ha compartido bandejas con DJs como Hernán Cattaneo, Digweed y Nick Warren y ha participado en fiestas como la Creamfields y Open Park y Lima Fest.

La llegada del DJ francés David Guetta a Punta del Este fue auspiciad
a por la empresa telefónica Movistar y fue el cierre de la campaña "Movistar Free Music", una iniciativa que comenzó en 2011 en Buenos Aires e incluyó tres conciertos gratuitos: Jane`s Addiction con Illya Kuryaki & The Valderramas e Interpol e Inspiral Carpets.

La producción del evento donará con parte de lo recaudado 20 camas para el centro de rehabilitación de El
Jagüel en Maldonado.
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