Hace 12 años fallecía Kurt Cobain

Doce años atrás, Kurt Cobain se volaba la cabeza de un tiro. Venía de un año de depresiones e internaciones por su adicción a la heroína. Dejó a su banda Nirvana huérfana, a su esposa Courtney Love en el centro de la tormenta, a una hija que hoy tiene 13 años y a millones de fanáticos que, todavía, viven su música con espíritu adolescente. Un 5 de abril, pero de 2002, también moría Layne Staley, voz de Alice in Chains.
Fue el 5 de abril de 1994. Ese día se puso el punto final a un proceso que asomaba... desde lejos. Kurt Cobain se había levantado, junto a Nirvana, como un referente de una generación y como parte de uno de los últimos movimientos innovadores de la música, el grunge.
En 1993, Cobain había sufrido una sobredosis de heroína y, posteriormente, entrado en un programa de rehabilitación (que abandonó antes de completar). Quizá su reciente paternidad lo había llevado a intentar “limpiarse” (Frances Bean Cobain, hija de Kurt y Courtney Love, había nacido el 18 de agosto de 1992).
En 1993, también, se materializó el lanzamiento de In Utero, el último disco de estudio de la banda y uno de los discos más influyentes de la historia de la música. Fue ese año, también, el que marcó el pico de exposición de Nirvana (la tríada formada por Cobain, Krist Novoselic y Dave Groh) tras el estreno de su histórico MTV Unplugged.
En 1994, la banda ofreció un concierto en Munich y, una semana después, Cobain fue internado. Estaba en coma. Pero el artista superó su grave estado de salud, salió voluntariamente del hospital y, súbitamente, desapareció. Tres días después fue encontrado muerto en su casa. Tenía un tiro en la cabeza.
El escándalo fue inmediato. No sólo Cobain entraba en el trono de los mártires de la música como Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison, sino que
se empezaban a tejer una serie de interminables intrigas: si fue suicidio o asesinato, si su hija debía permanecer con su madre, si sus discos debían seguir siendo editados, si los derechos pertenecían a los, ahora, ex Nirvana o a las mujeres de Kurt, si Cobain fue víctima de la oscuridad de su género (como tantos otros artistas del grunge como Layne Staley, el cantante de Alice in Chains, que fue encontrado muerto en su casa por una sobredosis también un 5 de abril, pero de 2002), sobre el lugar en el que debía permanecer su tumba para evitar el largo peregrinar de sus fans y tantos otros conflictos.
Cobain tenía 27 años cuando murió. Pero se sentía viejo. No disfrutaba de la vida, ni de su trabajo, ni de la euforia de la fama. Con sólo tres discos (Bleach de 1989, Nevermind de 1991 e In Utero de 1993), él
y Nirvana lograron reventar cerebros, cambiar pensamientos, modificar conductas, generar devoción, mirar el mundo de otra manera, oscura como Seattle.
Después de su muerte, comenzó el negocio post-morten: se subastaron sus escritos, se editaron libros, se hicieron películas y hasta se pusieron a la venta (para delirio de sus fans) algunas de las propiedades en las que vivió el músico cuando todavía creía que la felicidad era posible.
También se editaron más discos. De la caja de Pandora se rescató You Know You´re Right, el tema se incluyó en el compilado Nirvana (2002), y que fue lo último que Cobain había grabado con su banda. El tema también fue el punto más alto de la batalla legal entre la banda y la viuda.
En noviembre del año pasado, vio la luz Sliver, una caja repleta de rarezas condensadas en 22 temas: material inédito, tomas de ensayos, tomas en vivo, temas extraídos de demos... La curiosidad de la placa fue, además, que la foto de portada fue una elección de Frances, la hija del músico. La chica también colaboró en la elección del título del trabajo.
Su rostro hecho remera, sus discos rayados de tanto sonar, su historia, su leyenda... Kurt Cobain murió hace doce años. Hace tanto y tan poco.



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