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Hallan restos humanos cerca de La Perla

Un equipo de antropólogos forenses investiga si son de víctimas de la represión ilegal durante la última dictadura militar. Destacan el valor de los testigos del lugar.



Cuando todavía no se habían cumplido ni 24 horas de excavación en el lugar, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) descubrieron restos óseos humanos en un horno de “La Ochoa”, en los predios del Tercer Cuerpo de Ejército, a pocos minutos del excentro clandestino de detención de La Perla, llamado “la fábrica de la muerte” (ver infografía).

El hallazgo de una costilla y un hueso sacro, además de otros fragmentos quemados de manos y pies, pertenecientes a un adulto mayor (en realidad aún no se sabe si son de la misma persona), generó expectativa entre los investigadores, quienes desde 2003 vienen gestionando la búsqueda. También había municiones y vestigios de ropa.

A pesar de la inocultable conmoción, los investigadores trataban de ser lo más cautos posibles, ya que este es sólo el comienzo de un largo proceso hasta que se determine si los huesos se corresponden a una víctima de la represión ilegal de la última dictadura.

Alrededor de las 11 de la mañana de ayer, la responsable del EAAF en Córdoba, Anahí Ginarte, llamó al Juzgado Federal Nº3 de Córdoba para comunicar el hallazgo. También a la fiscal Graciela López de Filoñuk. Era una noticia esperada durante años, porque existen testimonios de integrantes de fuerzas de seguridad y lugareños que mencionaron que en los terrenos circundantes se habían producido enterramientos clandestinos. Al fin habría un indicio más firme.

Primeros pasos

El viernes pasado hubo una primera exploración. El lunes comenzaron las excavaciones en uno de los hornos, bajo la supervisión de un arquitecto y dos asistentes, porque el riesgo de derrumbe es muy alto.

A media mañana, entre tierra, ceniza y cal, ya se habían encontrado los fragmentos, algunos incluso con rastros de haber sido quemados, según confirmó Ginarte. Con ella trabaja Fernando Olivares y otros siete ayudantes del EAAF.

El anticipo de la información se publicó en horas del mediodía en LaVoz.com.ar. La noticia se propagó rápidamente.

A las 13.30, en el juicio de la megacausa de “La Perla”, en Tribunales federales, la querella de ­Hijos anunció la novedad antes de la finalización de la audiencia. Mirta Rubín, secretaria de derechos humanos del Juzgado Federal Nº3, dijo a este diario que se le asignó a Gendarmería la custodia de los hornos que, según la investigación judicial, dejaron de funcionar como tales en 1975. “Siempre hubo rumores de que ahí se habían sentido ma­los olores, por la quema de cadáveres, y que al poco tiempo lo hicieron explotar o se llenó de escombros”, dijo Rubín, quien años atrás, cuando todavía Cristina Garzón de Lascano era jueza, había concurrido con ella hasta la zona, a la que no puede accederse en vehículos.

Una búsqueda desde 1984.

Con el antecedente de las excavaciones en 1984, veinte años después el EAAF inició sus exploraciones allí, tras investigaciones geológicas y de resistencia geoeléctrica, pero tampoco hubo novedades, como en otros sectores (“el triángulo” y “la mezquita”).

En la investigación de las causas de lesa humanidad también se sumó otro dato, a partir de un reclamo administrativo que había formulado el fallecido represor Alfredo Eugenio Marcó (se suicidó en 2009 en La Rioja), donde había menciones a enterramientos clandestinos.

¿Cómo no se encontraron antes estos restos? El EAAF ya había señalado en un docu­mento de 2004 la necesidad de extender la exploración hacia los hornos, aunque priorizó otros lugares por la existencia de testimonios más firmes. El predio militar tiene unas 10 mil hectáreas y los enterramientos pueden ser como hallar una aguja en medio de ese pajar. Horas atrás puede haberse dado el primer paso para encontrarla.

Los hornos de “La Ochoa”

Ciclismo. Hasta ahora, por los senderos del Tercer Cuerpo de Ejército pasaban ciclistas de mountain bike que incluso se sacaban fotografías en el sector.

Bajo custodia. La Justicia Federal dispuso que Gendarmería resguarde el predio para preservar las excavaciones.

Extenso. El predio militar tiene unas 10 mil hectáreas y dar con los lugares de los enterramientos clandestinos puede ser una tarea tan difícil como hallar una aguja en un pajar.

Una búsqueda desde 1984

Antecedente. Testimonios recabados por la Conadep, al regreso de la democracia (foto), sugerían que, tras el fusilamiento de presos políticos en el ­mayor centro clandestino de Córdoba se los arrojaba a fosas, se los tapaba con tierra y se les prendía fuego. Suele mencionarse al exgendarme Carlos Beltrán y al arriero José Julián Solanille.

Ya en marzo de 1984 hubo ­excavaciones en “la fábrica de la muerte” de La Perla en la ­“Loma del Torito”.
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