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Hay que ser Imbécil para decir que el Comunismo no es Bruta

«Hay que ser imbécil

para decir que el comunismo no es brutal»




Lech Walesa en una foto de archivo en el año 2005
en un homenaje en Cracovia


| Entrevista | Lech Walesa |


El fundador de Solidaridad destaca que el comunismo ya pasó y ahora tenemos que mirar el futuro, y apuesta por la construcción de una Europa fuerte y unida




Lech Walesa (Popowo, Polonia, 1943), obrero electricista, dirigió en agosto de 1980 una auténtica rebelión obrera en los astilleros Lenin de Gdansk (costa norte del país) que puso en jaque a la nomenclatura gobernante, asustó a Moscú y provocó una mayor división en el movimiento comunista internacional. Fue uno de los fundadores de Solidaridad, el primer sindicato independiente en la Polonia comunista. Encarcelado en diciembre de 1981, fue liberado un año después, recibió el Nobel de la Paz en 1983 y fue presidente de la república entre 1990 a 1995. Ahora, tras superar una complicada operación de corazón, desde su despacho del casco antiguo de Gdansk, echa la vista atrás y hace un balance positivo de los acontecimientos.



-Casi 30 años después del levantamiento obrero de Gdansk, ¿cómo contempla el cambio que ha vivido Polonia?

-La transición del comunismo a la democracia fue un proceso muy complicado porque queríamos evitar un baño de sangre. Polonia es hoy en día un país democrático y soberano, aunque existen problemas sociales graves. Los polacos hemos vivido 30 años muy intensos, complicados, y creo que apasionantes. Polonia vive la mejor etapa de su historia reciente.



-Pero el capitalismo también ha generado problemas

-Durante el comunismo, la mayoría de los polacos era pobre. Ahora hay gente muy rica y gente muy pobre, es cierto, pero el nivel de vida general ha mejorado. Polonia ha progresado, pero los problemas que heredamos de la etapa comunista no se han podido solucionar de la noche a la mañana. Pretender que se vivía mejor en la época comunista es un disparate.



-Usted es de origen obrero. ¿No aspiraba a que Polonia tuviera un sistema social más justo, como planteó Solidaridad en sus inicios?

-Todavía no hemos inventado otro sistema que funcione mejor que el capitalismo; no es perfecto, pero el socialismo es mucho peor. Y la democracia tampoco es un sistema perfecto, pero es el menos malo. El comunismo fue una brutal dictadura que asesinó a millones de seres humanos en todo el mundo, una ideología totalitaria. Hay que ser muy canalla o muy imbécil para sostener lo contrario.



-¿Cómo consiguieron, entonces, que la transición polaca fuera pacífica y un ejemplo para otros países del 'socialismo real'?

-La mayoría queríamos un cambio pacífico porque temíamos la intervención de la URSS y sabíamos que la violencia siempre genera dolor. Por suerte, este objetivo pacífico del que hablé mucha veces con Vaclav Havel (escritor y ex presidente de Chequia) se consiguió, el fin del comunismo fue fruto del diálogo y la negociación entre adversarios e incluso enemigos, y ha abierto grandes oportunidades a los países de Europa que lo sufrieron.



-¿El papel del Papa Juan Pablo II fue tan importante como se dijo?

-Sin lugar a dudas. Juan Pablo II entendió nuestra lucha y, cuando todavía no era Papa, pidió a los polacos que perdieran el miedo y consiguieran la libertad. También jugó un papel fundamental en el cambio pacífico en la Europa comunista, y gracias a él se evitó el baño de sangre.



-¿Qué fue más importante, recibir el Premio Nobel de la Paz o ser presidente de Polonia?

-Son dos acontecimientos distintos. El primero fue un reconocimiento a mi labor a favor de la democracia y la paz en Polonia; el segundo, un acto de confianza que me dio el pueblo polaco. El oso soviético murió



-Ahora le critican algunos de sus antiguos colaboradores en Solidaridad, que ponen en duda su pasado luchador.

-No quiero hablar de estas cosas, pero le aseguro que no miento cuando digo que no toleraré que nadie me insulte ni mienta sobre mi pasado de luchador por la libertad de Polonia.



-¿Cómo ve Polonia ahora, en mayo de 2008?

-Estamos mucho mejor. El gobierno del Partido Ley y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski era un desastre que buscaba la confrontación y la división social, y se enfrentó a Europa, creó un estado de ánimo sobre el pasado comunista basado en la sospecha general. Hicimos una transición pacífica basada en el diálogo y no en el rencor. El odio y la revancha, que es lo que buscaba el PiS, son malos consejeros para Polonia y los países que han vivido dictaduras. El comunismo ya pasó, ahora es momento para mirar el futuro.



-¿Europa es lo mejor para Polonia?

-El lugar de Polonia está en Europa. Vivimos en un mundo globalizado, es importante que superemos los recelos nacionales y que participemos en la construcción de una Europa fuerte y unida. Es vital para Polonia desde el punto de vista económico.



-¿Rusia es un problema para su país?

-El oso soviético ha muerto, conseguimos romperle el espinazo. Ahora Rusia tiene que darse cuenta que no hay otra vía razonable para sus propios intereses que construir un Estado democrático. Rusia tiene que olvidarse por una vez y para siempre de todos los sueños imperiales.



-¿Y Estados Unidos?

-Polonia tiene que ser un aliado de los Estados Unidos. Nos unen muchas cosas con este país y participamos activamente en el mismo mundo globalizado.




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