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Hay un femicidio por día en Argentina



"La violencia de género es un problema social y cultural muy arraigado, al punto que tenemos un caso de femicidio por día en la Argentina. El femicidio es la principal causa de muerte, más que los accidentes de tránsito y el cáncer de mama", advirtió ayer Natalia Gambaro, especialista en la materia y flamante interventora de la Fundación Felices los Niños, que dirigía el padre Julio César Grassi, condenado y detenido por abuso sexual de niños y adolescentes.

Gambaro, de 37 años y oriunda del partido bonaerense de Tres de Febrero, disertó en Rosario sobre la violencia de género, invitada por la Fundación del Desarrollo Argentino (DAR), y dialogó con La Capital sobre violencia de género, femicidio, violencia mediática, derechos del niño, leyes de adopción, venta de bebés y su intervención en Felices Los Niños.

- ¿El femicidio es una epidemia social?

—Y cultural. Pero también hay que ver todo lo que se avanzó desde el punto de vista legal: se instauró la figura del femicidio, se derogó el avenimiento (un perdón de la víctima de violencia de género) y se equipararon los derechos de una pareja de muchos años con los de un matrimonio. El problema más grande es romper con el peso de la cultura que hace que muchas mujeres no son conscientes de que están sometidas a violencia de género.

- El hombre que detenta el poder económico en una pareja impone violencia de género.

—Así es. Culturalmente está instalado ese modelo y es muy difícil salir de esa lógica. La violencia de género empieza con una escena de celos, sigue con un insulto y llega hasta los golpes, que suelen ser cada vez más graves. Cuando una mujer denuncia un caso de violencia de género la primera barrera es el Estado, que no comprende su situación y la revictimiza, por eso debemos dotar de una perspectiva de género a todas las agencias estatales. Y a veces hasta el mismo entorno familiar lo minimiza.

- En el caso de Melina Romero hubo una lapidación mediática con notas que la revictimizaron.

—De Melina dijeron cualquier cosa, igual que hicieron con los casos de Angeles Rawson sobre su padre y su padrastro, de María Cash que estaba loca, a Marita Verón la vincularon con el poder, como el caso paradigmático en ese sentido que fue el de María Soledad (Morales). El caso de Marita Verón es una lista de lo que no hay que hacer en una investigación, sumado a que se dio antes de la ley de trata y entonces hubo acusados con pruebas que fueron absueltos porque no encuadraban en ningún tipo penal. Además de errores policiales y connivencia política. Iban a allanar una whiskería, la policía les avisaba y cuando llegaban había un jardín de infantes. Si en una ruta hay una casita con luces rojas es una whiskería. Si tiene cuatro patas y ladra es un perro. Igual que el caso de María Cash, que la familia cree que es un caso de trata. El problema de estos casos tan mediáticos es que llega un punto que se corre el riesgo de que terminen de la peor manera. Wanda Taddei murió quemada por su pareja y después hubo un montón de ataques de ese tipo.

- ¿Por qué el hombre golpea y mata a la mujer?

—Según las ONG (organizaciones no gubernamentales) de mujeres como la Casa del Encuentro es una cuestión cultural y patológica de la que no se vuelve: golpeo, pido disculpas, prometo no volver a hacerlo pero siempre termino haciéndolo. Y suelen venir de hogares violentos. Pero la violencia no sólo es física. Si un chico recibe mensajes violentos y en su hogar consideran a la mujer un objeto de propiedad del hombre luego reproducirá esa violencia.

- ¿Cuáles son los principales logros en la lucha contra la trata de personas?

—Haber sacado la figura del consentimiento (de la mujer víctima de trata) fue fundamental porque antes de la sanción de la ley de trata los explotadores que caían con pruebas quedaban absueltos por la simple declaración de la mujer sometida que expresaba que se prostituía por propia voluntad. Y encarar una investigación del crimen organizado a nivel nacional, que fue lo que faltó en el caso de Marita Verón. Ahora hay una fiscalía especializada y es muy importante que las investigaciones se complementen y no compitan.

- ¿Qué opina del proyecto del ley de adopción a nivel nacional?

—El gran conflicto es que los esfuerzos de fondo están concentrados en la ley nacional, pero faltan leyes de adopción en las provincias. En Buenos Aires, donde tenemos un proyecto de ley de adopción en tratamiento en la Legislatura, adoptar un niño puede llevar entre entre seis y siete años. El Poder Ejecutivo y el Poder Judicial están divorciados y tienen cadad uno un registro de niños y de adoptantes. Buenos Aires plantea que el Ejecutivo haga el proceso de adopción y que el Judicial lo fiscalice, en línea con la Nación. El sistema de adopción tan engorroso favorece casos muy graves de venta de bebés. Hay que hacer un buen sistema donde convenga la adopción legal. En Nicaragua y El Salvador hay sistemas legales de adopción por parte de extranjeros.

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