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"Hay un prejuicio enorme con el estereotipo que represento"



"Hay un prejuicio enorme con el estereotipo que represento"

Lo dice la modelo Alejandra Maglietti quien, pese a la incredulidad de varios se recibió de abogada. Sin embargo, no tiene problema en reírse de sí misma: "Soy más linda que inteligente"



-¿Soñaste este presente alguna vez?

-Siempre tuve la ilusión de poder trabajar en los medios, de hacer lo que estoy haciendo hoy, pero nunca pensé que se me iba a dar. Tuve mucha suerte más que nada, o las circunstancias se dieron... trabajo también, eso no hay que olvidarse nunca. Pero no me lo imaginé. Me imaginé más trabajando como abogada en un estudio o quizás volviendo a Formosa. Hoy estoy muy lejos de esa posibilidad.

-¿La etapa de hacer fotos más fuertes sirve para arrancar?

Sí. Yo hice Playboy hace varios años y la verdad es que en su momento me sirvió y lo reconozco. Hay que hacerse cargo. Te invitaban a todos los programas a que presentaras la tapa, a mí me significó un empujón. Después, con los años, uno no se siente tan cómodo con lo que ve, y dice: "Uy, esto lo hubiese hecho más tranquilo", pero tampoco se puede cambiar el pasado, hay que aprender a convivir con él.

-Si tu vocación siempre tuvo que ver con los medios ¿cómo surgió estudiar abogacía? Y ya teniendo una carrera muy próspera en lo tuyo ¿cómo decidiste terminar la facultad?

Uno a los 18 años, ¿cuánto puede elegir? Terminás el colegio, no tenés ni idea. Yo sabía que lo mío iba más por las ciencias sociales. En algún momento había esbozado la idea de estudiar filosofía y mi papá me sacó...Después quería hacer Comunicación Social, pero me terminaron convenciendo de que las materias, los contenidos y todo eran lo mismo que abogacía prácticamente y encima iba a tener más salida laboral. Cuando me di cuenta, ya estaba en tercer año, había metido un montón de materias y dije: "Bueno, ya está". Siempre lo que empiezo lo termino. Tarde o temprano, no importa lo que tarde, pero lo termino. Y eso es uno de los lemas que me llevaron a terminar. El empujón que me dio haber terminado derecho es impresionante. Muchos no me creían, yo decía: "Me quedan ocho materias", "Dale, ¿qué te van a quedar ocho materias?". Viste que hay un prejuicio enorme, con el estereotipo que yo represento, rubia, muestra su cuerpo, sexy. Piensan que esa gente no estudia, pero por ahí no es real.

-Y esta necesidad tuya de terminar la carrera ¿tuvo que ver con algo de tu perfil? ¿O fue la necesidad de mostrar que no cumplías con ese estereotipo?

Mi mamá se recibió de grande, es escribana y abogada, y siempre la vi hacer un esfuerzo enorme. De ahí saqué eso de decir que no hay que darse por vencido nunca. Por otro lado, sabía que terminar una carrera de esas características me iba a ayudar muchísimo, sobre todo en ese momento que yo estaba trabajando como panelista. Era importante tener un título que avalara lo que yo opinaba. Hay un montón de cosas que ayudan a que la opinión tuya tenga peso. Es distinto de lo que pueden aportar otros y también te suma.

-¿Te sentís más linda o más inteligente?

Me ponés en un aprieto, pero más linda que inteligente.

-¿Por qué en un aprieto?

La realidad es que siempre me gustó que me subestimen porque es más fácil impresionar. Me pasaba mucho cuando iba a rendir los exámenes a la universidad, yo me sentaba y nadie esperaba nada. Entonces tirás un par de cosas y: "Guau, qué bueno. Nueve, diez...". Me preparaba bastante, estudiaba mucho. Prefiero eso a que me pongan la vara muy alta, porque ahí uno tiende a trastabillar, se exige tanto que muchas veces es difícil dar la talla. Prefiero que no esperen nada y de golpe hacer algo que está bueno a que esperen mucho y no cumplir con las expectativas.

-¿Te imaginás ejercer la abogacía en algún momento?

Sí. Algunos temas me interesan más que otros.

-¿Cuáles?

Me gusta el tema de Internet. Prácticamente no hay nada hecho, así que me parece una súper oportunidad para empezar a ver qué se puede hacer.

-¿Te dio miedo en algún momento la finitud de la carrera de modelo?

Sí. Muchas veces cuando voy a un desfile que me gusta digo: "Disfrutalo porque no sabés cuánto va a durar. Acordate de este momento, vivilo". Uno a veces no sabe valorar y agradecer la posibilidad que tiene de trabajar.

-¿En lo económico sos previsora?

Sí. Ahorro mucho. Tengo la suerte de tener a Leandro Rud que siempre me aconseja. Siempre le doy mucha importancia a lo que me dice. Te diría que vivo con un 30 por ciento de lo que gano. Soy bastante austera.

-O ganás mucho.

No. Es más, muchos se ríen y se burlan de mí. Dicen que soy una miserable.

-Leandro es muy cuidadoso con sus modelos, les cuida la economía, invierte.

-Sí. Es más, me dice: "No te la voy a dar porque te la vas a gastar toda en el shopping". Es genial, porque cuando una tiene 20 años, 21 años, la primera vez que ganás un buen contrato decís: "Me voy al shopping". Uno puede darse sus lujos pero también tiene que pensar en un futuro. Y en eso Leandro te baja a tierra. Es un tipo que te dice: "Pará, hacela bien porque después tenés que vivir con esto".

-¿Tus gustos cuáles son?

Me gusta mucho la comida. Gasto mucho comiendo. Pido mucho delivery.

-Si tu gasto fuerte es pedir delivery, los que te dicen que sos tacaña algo de razón tal vez tienen.

Bueno (Risas) y también carteras. He gastado en carteras, zapatos. Son mis fetiches.



-¿Estás muy enamorada?


Sí. Estoy muy bien.

-¿Cuánto tiempo llevan con Jonás (N de R: el jugador de futbol Jonás Gutiérrez)?

Siete meses. Pasó tanto en tan poco tiempo que parece que fue un montón.

-Te hizo una declaración de amor pública en Twitter: "Quiero que vengas a vivir conmigo. Te amo y quiero tenerte cerca. Sos increíble amor"

Él es así todo el tiempo. Es muy demostrativo. A mí me cuesta, soy mucho más fría. Me cuesta un poco expresarme y todavía me cuestan esas situaciones.

-¿Irías a vivir allá?

No sé. Me cuesta un poco dejar mi independencia. Siempre fui muy yo, no tiene que ver con ser egoísta, no es eso. Siempre me gustó ser independiente, tener mis cosas, mi trabajo. Me costaría bastante tener que cambiar todo eso. Igual tampoco está todo definido. En junio hay pases y él puede ir a otro lugar. No me quiero adelantar tanto

-¿Te considerás una botinera?

Para mí la botinera es la que está de novia con un jugador de fútbol, no mucho más. La interpretación que cada uno le da a ese término es problema de cada uno. Tampoco me importa mucho qué piensen. Creo que tampoco nuestra historia tiene mucho que ver con el glamour y con un montón de cosas que uno generalmente asocia con ese tipo de parejas. Las cosas fueron totalmente distintas. Nos reímos de eso juntos. "Qué loco", dice Jonás, "Menos mal que se enteraron ahora, porque si no me pasaba todo esto te iban a estar matando".

-Claro, se hace público con vos en un rol muy fuerte. Apoyándolo, acompañándolo a él en el tratamiento, en su enfermedad.

Nadie sabía cuál iba a ser el desenlace. Estuvo buenísimo el desenlace, ya está jugando y todo. A mí lo que me importa es que él sea feliz, que él esté pleno con lo que está haciendo. Ahora ya todo tiene otro color, pero hubo momentos duros, mucho más duros de lo que por ahí uno pueda contar.

-¿Tuviste miedo?

Sí. Bastante miedo, no sabía lo que iba a pasar. Recién ahora estoy pensando, cayendo. En ese momento vivíamos y tratábamos de que el tiempo pase. Queríamos que se termine. El hecho de que se supiera a él lo ayudó un montón y a mí también, yo me iba al programa y estaba triste, no tenía ganas de hablar con nadie, no quería ver a nadie. Me pongo a pensar que no salí casi nunca el año pasado. No tenía ganas, no me interesaba y ahora es como que estoy renaciendo.

-Ustedes acababan de empezar a salir y te quedaste firme al lado suyo.

Sí. Pero tampoco me parece que eso sea "Guau", no lo vivo así. Es lo lógico, lo que haría cualquiera, sobre todo si lo conocés. Él es una persona tan transparente, buena, dulce.

-¿Cómo se mantiene la pasión a distancia?

Hoy es mucho más fácil que hace diez años. Tenés FaceTime, Skype, teléfono.

-¿Estás de acuerdo con la charla subida de tono o lo que colabore para mantener la pareja?

Sí. Fotos...No, fotos no. En realidad sí. Pero no tan subidas de tono.

-¿Él a vos te cuida?

Sí. Siempre de alguna u otra forma se hace presente. Siempre me está escribiendo, hablamos todo el tiempo por chat.

-¿A la distancia vale la infidelidad?

Espero que no. Para mí no. No sé del otro lado. No creo, nunca hay que escupir para arriba por las dudas... Jonás estaba tan enfocado en volver, en entrenar, que a menos que no me haya dicho a mí, no salió. Son temas en los que prefiero no pensar. Las cosas pasan o no pasan. Hay una frase de Shakespeare: "Al celoso le basta con lo que imagina", no me acuerdo perfectamente las palabras. Entonces trato de no imaginar.

-¿Sos muy celosa?

No muy, pero un poquito sí.

-¿Revisás celulares, mails?

No. Siempre una tiene la tentación cuando tiene la cosa ahí. Muchas veces me contuve porque me parece que es pasar un límite que roza un poquito... es un poquito de neurótica.

-¿Vos fuiste infiel?

No muchas veces pero sí, fui infiel. Generalmente fui infiel cuando ya la relación estaba terminando. Ya quería cortar o había cosas con las que no me sentía cómoda y por ahí no tenía el valor para encarar la situación y cortar. Muchas veces significó un escape para salir de alguna situación en la que no estaba bien.

-¿Siendo tan linda sufriste mucho por la envidia femenina?

Quizás más de adolescente. Ahora que soy más grande sé que me van a criticar. Me llevó bastante tiempo de terapia, pero gracias a Dios pude revertirlo y bien. Tuve momentos en los que tenía la autoestima muy lastimada, todo me afectaba, todo me hacía mal.

-¿Por qué?

Uno lleva un lastre de cosas de la vida, de historia que hace que tu autoestima no esté al cien por ciento. Hace un par de años comencé a hacer terapia, comencé a trabajar mucho más sobre lo que yo quería, sobre mi deseo, sobre mí y empecé a descubrirme de nuevo a mí misma y encontré cosas que me gustaron. Me di cuenta que la mirada que tiene el otro es muy parcial, entonces no me tengo que sentir representada en una mirada parcial de alguien que no me conoce. Me llevó mucho tiempo poder darme cuenta de eso, pero creo que hoy lo logré. Estoy mucho más tranquila, más relajada, me permito muchas más cosas que antes no. Antes tenía una cosa de exigencia horrible que por todo me sentía una tonta. Después empecé a decir: "¿Y si soy tonta qué?".

-¿Alguna vez te sentiste tonta realmente?

Sí, obvio. Por ahí me equivocaba en algo y no te imaginás cómo me daba con un caño, una cosa de autoexigencia tan grande que me di cuenta que estaba llegando a un punto que me estaba volviendo loca. Empezás a decir:"¿Qué necesidad de tener tanta ansiedad con las cosas?". Ahora es: "Me equivoqué, ¿y?". Cualquiera se puede equivocar, todos nos equivocamos.

-Te creíste un poco el tema de que si sos rubia y linda sos tonta.

Sí y también me creí un poco la exigencia de: "Si soy rubia no me puedo equivocar, porque si me equivoco demuestro que soy tonta" ¿Qué más lindo que equivocarse y reírte de lo que te equivocaste?

Agradecimiento: 
Romina Sala, Peinado y Maquillaje. TW: @RSimagensocial


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