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Historias de la Guerra mundial parte 4

1ª Historia

La mayor muestra de hipocresía de la historia: Hitler regala una ciudad a los judíos

Der Führer schenkt den Juden eine Stadt (El Führer regala una ciudad a los judíos) fue una película-documental que se rodó en el campo checoslovaco de Theresienstadt, hoy Terezín, para vender la “bondad” de los campos nazis a la comunidad internacional.


link: http://www.youtube.com/watch?v=oWGEyxoM_Go

Esta en alemán es un pedazo,no lo he visto en español por si lo echáis un ojo.


El Ministerio de Propaganda del Tercer Reich, con Joseph Goebbels al frente, se encargó de difundir y popularizar las ideas del partido nazi y de atenuar las críticas de la comunidad internacional en el especial tratamiento que daban a los judíos y otras minorías. En palabras de Goebbels…

No hay necesidad de dialogar con las masas, los eslóganes son mucho más efectivos. Actúan en las personas como lo hace el alcohol. La muchedumbre no reacciona como lo haría un hombre, sino como una mujer, sentimental en vez de inteligente. La propaganda es un arte, difícil pero noble, que requiere de genialidad para llevarla a cabo. Los propagandistas más exitosos de la historia han sido Cristo, Mahoma y Buda.

Para limpiar la imagen que los campos de concentración tenían en el exterior, el Ministerio de Propaganda rodó una película-documental titulada Der Führer schenkt den Juden eine Stadt en la que se reflejaba el día a día de los judíos en el campo de Theresienstadt. Este campo tenía la particularidad de que fue utilizado como campo de tránsito de los judíos checos que luego eran enviados a los campos de exterminio de Polonia y, además, como gueto para el reasentamiento de los judíos checos, alemanes, austriacos y daneses. Lógicamente, la película se centró en el reasentamiento. El guión trataba de vender el gueto como un emplazamiento en el que los judíos realizaban sus correspondientes trabajos; los niños iban al colegio y practicaban deporte; cuidaban de sus animales y de sus huertos; tenían sus talleres de artesanía, una biblioteca y consulta médica; iban y venían a su antojo por el campo… una de las mayores muestras de hipocresía de la historia.



Aún así, nadie se creyó aquella pantomima. Forzaron la situación al máximo y en junio de 1944 accedieron a que una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja visitase el campo. Previamente se hicieron algunos arreglos: para evitar el hacinamiento se envió a un grupo al campo de Auschwitz, los barracones se adecentaron y se pintaron, los judíos que no estaban muy presentables se escondieron, se les instruyó en lo que debían decir y hacer, se representó una obra de teatro infantil, se les permitió caminar libres… otra mascarada. El 3 de mayo de 1945, el control del campo fue transferido por los alemanes a la Cruz Roja y pocos días más tarde, el 8 de mayo de 1945, el Ejército Rojo entraba en Theresienstadt.

2ªHistoria

Las brujas de la noche, una pesadilla para los alemanes durante la II Guerra Mundial

La ideología de los líderes nazis siempre estuvo salpicada por el esoterismo y la magia, pero si alguna vez tuvieron verdaderos motivos para creer en brujas las responsables fueron las Nachthexen (brujas de la noche). Así llamaban los alemanes a las aviadoras militares del 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno de la Unión Soviética.

El 2 de noviembre de 1938, Polina Osipenko, Valentina Grizodúbovatres y Marina Raskova recibieron la distinción de Heroínas de la Unión Soviética por varios récords en distancia de vuelo; eran las primeras mujeres en recibirla y las únicas antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Marina Raskova, que también había sido la primera mujer instructora en la Academia Aérea, fue personalmente entrevistada por Stalin y le otorgó el grado de Mayor. Cuando Hitler rompió el Pacto de No Agresión con la Unión Soviética, Marina lideró una campaña para que las mujeres también pudiesen luchar contra los alemanes en el aire. En 1941, y gracias a su amistad con Stalin, consiguió su objetivo: se crearon tres Regimientos aéreos compuestos únicamente por mujeres… entre ellos el 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno. Este Regimiento estaba compuesto por unas 400 mujeres, entre pilotos y personal de tierra, y tenían una media de edad de 22 años. Cuando Marina se encontró con todas ellas, le asustó que mujeres tan jóvenes pudiesen morir…

¿No tenéis miedo de ir al frente? ¿No sabéis que los alemanes os pueden matar? – preguntó la Mayor

No si les disparamos primero, Mayor Raskova – contestaron al unísono.

Los alemanes avanzaban rápidamente y el aprendizaje que duraba varios años en la Academia Aérea quedó reducido a unos pocos meses… tuvieron que someterse a un duro entrenamiento físico y a un cursillo intensivo en tácticas de combate, pero ninguna de ellas se quejó por ello. Además, los aviones destinados al Regimiento de Bombardeo Nocturno eran los Polikarpov U-2 (Po-2), el biplano más producido en el mundo creado, inicialmente, para prácticas de vuelo y la fumigación de los campos.

El problema de estos aviones es que eran demasiado lentos, obsoletos -fabricados en 1927- y que estaban construidos de madera y lona. Aquellas “escobas voladoras“, sin radio ni paracaídas -decían que preferían morir que caer en manos de los alemanes-, llevaban dos tripulantes (piloto y navegante) y tenían capacidad para dos bombas que, en algunas ocasiones y debido a los obsoletos sistemas de lanzamiento, debían tirar a mano. En principio, no tenían ninguna posibilidad frente a los veloces cazas alemanes pero su maniobrabilidad les permitía realizar bruscos y rápidos virajes que dificultaban enormemente la posibilidad de ser abatidas. Además, su lentitud les permitía volar tan bajo como para hacerlo entre bosques donde los cazas alemanes no podían acceder.

Debido a su escasa capacidad de carga, las brujas de la noche realizaban varias operaciones en la misma noche siguiendo siempre la misma táctica: cuando se acercaban al objetivo paraban sus ruidosos motores y planeaban hasta llegar al objetivo, lanzaban las bombas y volvían a encenderlos para salir de allí.

Nos era simplemente incomprensible que los pilotos soviéticos que nos daban tantos problemas eran…. mujeres. Estas mujeres no le temían a nada. Venían noche tras noche en sus destartalados aviones…

Desde 1941 hasta el final de la guerra, las mujeres de este Regimiento realizaron 23.672 misiones y lanzaron más de 3.000 toneladas de bombas. Hasta 23 “brujas de la noche” fueron condecoradas por la Unión Soviética. La Mayor Raskova falleció en una misión en 1943. Otras aviadoras con nombre propio fueron: Nadya Popova y su tripulante Katya Ryabova llegaron a realizar 18 misiones en una noche; la teniente Irina Sebrova intervino en 1.008 misiones y sobrevivió las dos veces que fue derribada consiguiendo llegar a su base.

Incluso si fuera posible reunir y poner a sus pies todas las flores en la tierra, no constituiría suficiente homenaje a su valor.


3ªHistoria

El día a día en el gueto de Varsovia… escondido en latas

El Gueto de Varsovia fue el más grande de todos los establecidos en la Europa ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. En 1940 se cercó una extensión de poco más de 3 Km2 para recluir a la población judía de Varsovia y sus alrededores, unos 400.000. Fueron tres años de hambre, enfermedades, deportaciones al campo de exterminio de Treblinka… que culminaron con el levantamiento del gueto. En mayo de 1943, tras sofocar el levantamiento los nazis, el balance era desolador… más de 300.000 judíos habían muerto.
Dentro del gueto de Varsovia el historiador judío Emanuel Ringelblum creó el grupo Oyneg Shabat (la alegría del día de descanso) formado por científicos, escritores, dibujantes, rabinos… con la única intención de contar el día a día en el gueto; una crónica de sociedad de la reclusión y las miserias sufridas para, una vez terminada la guerra, escribir un libro. Reunían la información que todos les proporcionaban y con ella elaboraban informes, ensayos, dibujos…. Además, uno de los deportados al campo de Chelmno, Yacob Grojanowski, consiguió escapar y regresó al gueto donde describió con todo detalle todas las atrocidades que había visto. Se elaboró un informe detallado y, a través de la resistencia polaca, se hizo llegar a Londres donde fue publicado como el informe Grojanowski. Aumentaban las deportaciones a los campos y la muerte, por enfermedades o hambre, se adueñaba del gueto… las expectativas de poder salir con vida de allí se iban diluyendo. Así que, se olvidaron del libro y decidieron esconder toda la documentación enterrándola en 3 latas de leche y 10 cajas metálicas por todo el gueto… el mundo debía conocer aquel horror. A fecha de hoy se han localizado las 10 cajas metálicas y 2 latas de leche.


Tras el levantamiento del gueto, casi todos los miembros del grupo fueron asesinados, pero Ringelblum y su familia consiguieron escapar y estuvieron escondidos casi 2 años. Cuando fueron descubiertos por los miembros de la Gestapo, ejecutaron a toda la familia y… a la que les había dado cobijo.

4ªHistoria

Los protagonistas del cuento de Navidad de la II Guerra Mundial se reunieron 50 años más tarde

Hasta en mitad de un sangrienta guerra se puede producir el milagro de la Navidad. Tras el desembarco de Normandía, Operación Overlord, la ofensiva aliada sufrió un importante revés cuando las fuerzas aerotransportadas británicas intentaron tomar el puente de Arnhem (Holanda) un mes más tarde. Hitler decidió lanzar una ofensiva en el Frente Occidental para estabilizarlo y poder centrarse en el Oriental, donde el Ejército Rojo empujaba con mucha fuerza.

El mes de diciembre de 1944, los alemanes lanzaron la ofensiva de las Árdenas (Bélgica). Los panzer sembraron el caos en las filas aliadas capturando a miles de prisioneros y dejando a muchas unidades aisladas en medio de los bosques. Tres soldados estadounidenses, uno de ellos herido, se encontraron perdidos en medio de un bosque que no conocían, con la nieve hasta las rodillas y sin apenas visibilidad por la niebla. Vagaron durante horas buscando a su Unidad pero lo único que encontraron fue una casita de cuento con la chimenea humeante… era la víspera de la Navidad. En la casa se encontraban un niño de 12 años, Fritz Vincken, y su madre preparando la cena. Les pidieron ayuda y la madre les dejó pasar ofreciéndoles comida y un fuego para calentarse, a sabiendas de que dar cobijo a los aliados estaba penado con el fusilamiento. Cuando la madre estaba curándole las heridas al soldado estadounidense, asaltaron la casa cuatro soldados alemanes. Todos cogieron las armas y comenzaron a gritar, durante unos instantes parecía que aquello sería una matanza a quemarropa… hasta que la madre se interpuso entre los dos grupos y les pidió que bajasen las armas. Hubo unos momentos de silencio e indecisión pero al final todos accedieron. Los alemanes no estaban mucho mejor que los estadounidenses y buscaban un refugio para pasar la gélida noche. Al final, todos compartieron la cena y el calor del hogar. A la mañana siguiente, cuando el herido ya estaba mucho mejor, los soldados alemanes les llevaron hasta las líneas de los aliados y se despidieron.

Tras la publicación de la historia de Fritz Vincken en una revista americana y un documental en televisión, la familia de un soldado americano que había luchado en las Árdenas se puso en contacto con el canal de TV… su padre llevaba años contando esa historia. En enero de 1996, Fritz se trasladó hasta Maryland para conocer a Ralph Blank. El encuentro fue muy emotivo…

Tu madre me salvó la vida – dijo Ralph


5ªHistoria

La vida en el campo de concentración de Breendonk (Bélgica)

Los nazis transformaron el Fuerte de Breendonk -construido en 1906 y situado a 20 Km. de Amberes- en un campo de prisioneros. El 20 de septiembre de 1940 llegaron los primeros prisioneros. Se trataba de pequeños criminales, personas calificadas como antisociales y quienes no acataban las nuevas leyes impuestas. Más adelante fueron luchadores de la Resistencia y prisioneros políticos. Otra sección del campo se utilizó como lugar de tránsito para los judíos que iban a ser enviados a morir en otros campos, principalmente en el de Auschwitz. El campamento estaba custodiado por unos 20 miembros de las SS alemanas apoyados por 33 soldados de la Wehrmacht.



A la llegada al campo y al grito de Heil Hitler, los nuevos prisioneros eran llevados a los patios, donde tenían que quedarse mirando a la pared hasta que fueran procesados. En la oficina de las SS los prisioneros eran inscritos en el campo de concentración, pasando de ser ciudadanos a un simple número. Una vez registrados, eran llevados a la sastrería para cambiar su traje civil por un viejo uniforme del ejército belga. Cuando las reservas de botas de soldado se agotaban, permitían a los internos utilizar el calzado civil con el que llegaron al campo. Los uniformes de los fallecidos eran reutilizados hasta que daban de sí, agujereados y manchados de sangre.



Los judíos eran separados del resto de prisioneros y recluidos en una sección del campo especialmente preparada para ellos; el resto, eran alojados en fríos y húmedos barracones de piedra en literas triples y colchones de paja compartidos con los chinches. Los prisioneros eran sometidos a trabajadores forzados durante 12 horas al día: debían retirar la gruesa capa de tierra que cubría el fuerte y trasladarlo para crear un muro de tierra circular y de gran altura alrededor del Fuerte y esconderlo de las miradas curiosas. La comida que recibían… por la mañana 100 gramos de pan y dos tazones de infusión de bellotas asadas; al mediodía dos platos de sopa aguada y por la tarde 125 gramos de pan y dos tazones de infusión de bellotas asadas. Los prisioneros complementaban aquella miserable dieta con lo que podían: raíces de plantas, hierba, las pieles de las patatas… incluso la placenta de alguna oveja Tan solo se les permitía usar el retrete dos veces al día, todos al mismo tiempo. Únicamente se les permitían 5 minutos, pero debido a que ninguno de los presos disponía de un reloj, la mayoría acababa en un minuto, por el temor a sobrepasar el tiempo asignado y recibir un castigo. También se castigaba el no hacer la cama correctamente con un día sin alimentos.

Muerte en Breendonk.

Además de las numerosas muertes por las enfermedades o malnutrición -que en las actas de defunción los doctores alemanes señalaban como causa la debilidad de corazón-, Breendonk era el campo encargado de proporcionar los candidatos al “ojo por ojo y diente por diente“: cuando los miembros de la resistencia mataban a algún alemán o colaborador belga, se elegían al azar 10 prisioneros para ser fusilados. Tras la ejecución, los judíos debían limpiar la sangre de los postes donde habían sido atados y recuperar los uniformes y botas de los ejecutados.


También se producían otras muertes por las palizas propinabas por los llamados jefes de barracones -prisioneros que a cambio de prebendas como mejor alimentación, cuidados médicos y algún que otro encuentro con mujeres, se encargaban de vigilar y controlar a sus compañeros-. Walter Obler y Valère De Vos fueron dos de estos jefes que mataron a varios compañeros, pero lo pagaron: Obler, que además de matar a 10 prisioneros se hizo con un pequeño capital de dinero y joyas a cambio de hacer llegar a los prisioneros cartas y comida de sus familiares, fue juzgado y fusilado en 1947; De Vos, que fue trasladado junto al resto de prisioneros cuando fue evacuado el campo en 1944, murió dos días después de llegar a Buchenwald por la paliza que le propinaron los que antes habían sufrido sus torturas. También hubo un muerto por las múltiples mordeduras de Lump, el pastor alemán del comandante del campo Philippe Schmitt.



En 1942 se inauguró la cámara de tortura. En sesiones que podía durar hasta 5 horas, los especialistas en este tipo de trabajos aplicaban hierros incandescentes y descargas eléctricas en los genitales, quebraban los huesos con prensas, los quemaban con cigarrillos… una pequeña zanja en el suelo permitía la evacuación de sangre y orina. Las puertas de la cámara permanecían abiertas para que el resto de prisioneros escuchasen los lamentos y gemidos.

Testimonios del campo.

De entre los casi 4.000 prisioneros que pasaron por el campo entre septiembre de 1940 y agosto de 1944, hubo dos de ellos que dieron testimonio de aquellos días: León-Ernest Halkin, profesor de Historia de la Universidad de Lieja, y Paul Lévy, ingeniero y profesor en la Universidad Católica de Lovaina y en la de Estrasburgo. Halkin escribirá la obra A la sombra de la muerte en 1945, donde relata su experiencia en Breendonk. El 17 de febrero de 1941 falleció en una de las celdas de aislamiento la primera víctima desde la inauguración del campo de Breendonk: Julius Nathan. Lévy, en su obra El desafío, describe cómo se produjo: Nathan no pudo seguir con el ritmo de trabajo y se derrumbó sobre la carretilla; las SS lo llevaron a una celda de aislamiento y el viejo Nathan, asmático y solo, falleció esa misma noche.



Fort Breendonk fue declarado memorial nacional en 1947, reconociendo el sufrimiento y crueldad que padecieron los prisioneros. Fort Breendonk se encuentra abierto a visitantes y Buendía Tours, empresa que organiza visitas guiadas en Bélgica con guías en castellano, ha preparado un tour por el campo de concentración de Breendonk.

Vendrán muchos mas,no se cuantas partes serán en total pero bastantes(También subiré de la antigüedad ,edad media.... y demás).
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