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Historias de la Guerra mundial parte 5

1ªHistoria

Besa, el código de honor albanés que salvó a cientos de judíos en la Segunda Guerra Mundial


En estos días en los que el fanatismo religioso está demostrando lo miserable que pueden llegar a ser los llamados animales racionales -nada nuevo bajo el sol-, os traigo esta historia en la que las diferencias religiosas quedan a un lado para dejar paso a valores como el honor, la solidaridad, la compasión… y todo eso precisamente es Besa. [Besa e shqiptarit nuk shitet pazarit, el honor de un albanés no puede ser vendido o comprado en un bazar]

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Albania era una monarquía dependiente económica y militarmente de Italia. Así que, cuando los italianos la ocuparon y el rey Zog I huyó -eso sí, con todo el oro que pudo-, apenas cambiaron las cosas. En estas fechas, el número de judíos en Albania apenas llegaba a los 200… cuando terminó la guerra eran más de 3.000. Los judíos que huían de los países ocupados por los nazis encontraron refugio en Albania… un país de mayoría musulmana. Los organismos gubernamentales proporcionaron documentación falsa a las familias judías que les permitía entremezclarse entre el resto de la población y los albaneses proporcionaron sus casas y sus escasos recursos para acogerlos.

Las cosas se complicaron en 1943 cuando fueron los nazis los que, a petición de Mussolini, tomaron Albania. Al igual que hicieron en el resto de la Europa ocupada, los nazis solicitaron a las autoridades locales los listados de los judíos residentes en el país… pero obtuvieron un no por respuesta. ¿Por qué un país de mayoría musulmana se implicó en salvar a los judíos poniendo en juego su propia vida?

No hicimos nada especial. Es Besa -así responden los albaneses- .

Según el profesor Saimir Lloja, de la Asociación de Fraternidad Albano-Israel,

Besa es la regla de oro, es un código moral, una norma de conducta social, además de una antigua tradición.[...] Besa se trata, en esencia, de no ser indiferentes ante alguien que sufre o es perseguido. Es una autoexigencia moral que le pide a cada albanés que viva honestamente y que -llegado el caso- también se sacrifique.

Alí Sheqer Pashkaj, fotografiado por Norman Gershman. Su padre, también llamado Alí, salvó al joven judío Yasha Bayuhovio, de sombrero mexicano en una de las fotos
Alí Sheqer Pashkaj, fotografiado por Norman Gershman. Su padre, también llamado Alí, salvó al joven judío Yasha Bayuhovio, con sombrero mexicano en una de las fotos
Herman Bernstein, embajador de Estados Unidos a Albania en los años 30, escribió:

No hay rastro de ningún tipo de discriminación contra los judíos en Albania [...] Albania ha pasado a ser un lugar raro en Europa hoy en día, donde no existe el odio ni los prejuicios religiosos, a pesar de que los albaneses mismos están divididos en tres religiones.

2ºHistoria

Las mujeres en los campos nazis.

Algunos campos y ciertas áreas dentro de los campos de concentración eran diseñados específicamente para mujeres. En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck hasta la liberación en 1945. En 1942, un campo de mujeres fue creado en Auschwitz (donde las primeras prisioneras eran las mujeres deportadas de Ravensbrueck). En Bergen-Belsen, un campo de mujeres fue creado en 1944. Miles de prisioneras judías de Ravensbrueck y Auschwitz fueron transferidas a Bergen-Belsen.
Su vida en los campos:Â una gran dosis de solidaridad entre las mujeres para conseguir comida, la preocupación para que los hijos no sufrieran, las estrategias de maestras y madres para seguir educando a sus hijos, la condición de mujer perdida ( por la situación de cautiverio, las chicas no menstruaban y eso preocupaba a los médicos nazis, que así no podían seguir con sus crueles experimentos sobre los cuerpos de sus prisioneros)…
Relatos como los de Micheline:

“Nos quitaron nuestra identidad, nuestra infancia, nuestra familia, nuestras vidas… ¡Todo!”

Raia:

“Una vez que nos liberaron, no éramos nada. Ni hombres ni mujeres. Simples fantasmas”

Lea:

“Después de tanto sufrimiento y tanta muerte, yo aprendí lo que es la vida. Aprendí a vivir”

Ni las mujeres ni los niños fueron salvados de las operaciones nazis de asesinato masivo. Las mujeres, especialmente las que tenían niños pequeños, eran, a menudo, las primeras “seleccionadas” para gaseamiento en los campos de exterminio.
En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados. Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y gitanas para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación. Las mujeres judías embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos o eran forzadas a hacer abortos.

Muchas de las mujeres-guardias de la S.S. igualaban en crueldad y en dureza a sus colegas masculinos. Incluso competían por ser los/las más crueles en el trato con los presos. Especialmente temida era la jefa de vigilancia del campo de mujeres, María Mandel, que también tomaba parte en las selecciones.
Las mujeres física y psíquicamente se derrumbaban antes que los hombres, convirtiéndose por ello también antes en un “musulmán” (así llamaba la S.S. a los prisioneros que tenían un aspecto sumamente demacrado y ya no podían realizar trabajos duros). La media de esperanza de vida de las mujeres en el campo era en un 50% inferior a la de los hombres.
Sólo la esperanza de vida de aquellas mujeres que formaban parte de los “buenos comandos de trabajo” era superior (p. ej. en la cocina, en la sastrería, de asistenta en la familia del comandante, de escritora en la sección política, etc.). Todas las demás presas tenían que realizar, al igual que los hombres, los trabajos más penosos.
Las mujeres también estaban obligadas a prestarse a experimentos pseudomédicos. Destacaban especialmente por su crueldad los médicos Dr. Schumann (esterilización con rayos X), Dr. Clauberg (esterilización con preparados químicos, inseminación artificial de las mujeres, castración de los hombres) y Dr. Mengele (experimentación con gemelos, investigación racial en gitanos y enanos).



El régimen nazi decidió en 1942 “recompensar” a los prisioneros de los campos de concentración con sexo, razón por la que hicieron burdeles y obligaron a numerosas prisioneras a trabajar en ellos. En total, las SS abrieron diez burdeles, el mayor de ellos en Auschwitz, donde llegó a haber hasta 21 mujeres trabajando a la vez. El último prostíbulo fue abierto a principios de 1945, poco antes del fin de la guerra. Para estos centros no se reclutaba a mujeres judías.

“Se les prometía que iban a ser liberadas después de medio año si trabajaban en el burdel”, pero estas promesas nunca se cumplían.

Además, las prostitutas, la mayoría de ellas con poco más de 20 años, recibían más alimentos y recibían un trato distinto al resto de mujeres. Estas jóvenes habían sido internadas en los campos de concentración bajo el pretexto de tener una conducta “asocial” o antisocial. A cambio, debían trabajar a diario entre las ocho de la tarde y las diez de la noche.

“Los burdeles muestran otra dimensión del terror nazi, donde las víctimas de los nazis eran convertidas en criminales contra las mujeres”

Los encuentros eran en todo momento supervisados.

“Sólo se permitía la posición del misionero y sexo durante 15 minutos”

3º Historia

De mozo de maletas a indigente, pasando por héroe de guerra


Después de que un mozo de maletas llegase a ser un héroe de guerra y sus posteriores días de vino rosas, esta historia podía haber tenido un final feliz pero lamentablemente no fue así para nuestro protagonista… Henry Lincoln Johnson.


Johnson era un mozo de maletas que trabajaba en la estación de tren de Albany (New York) que dio un giro a su vida en 1917 cuando se alistó en el ejército. Lo hizo en el 369º Regimiento de Infantería, el primer Regimiento del Ejército de los EEUU compuesto por afroamericanos y puertorriqueños -estos últimos ciudadanos estadounidenses desde el dos de marzo de 1917, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Jones-. A este regimiento le llamaban Harlem Hellfighters (Luchadores del Infierno de Harlem). Cuando los EEUU entraron en la Primera Guerra Mundial, los Harlem Hellfighters fueron enviados a Francia. Aunque la unidad no estaba muy preparada, la falta de efectivos de los Aliados obligó a integrarlos en el Cuatro Ejército Francés. A Johnson y a sus compañeros les enseñaron algunas palabras en francés y fueron enviados al frente en el bosque de Argonne. Durante una de las patrullas que le tocó hacer a Johnson en compañía de su compañero Needham Roberts, fueron sorprendidos por un pelotón de alemanes… se defendieron como pudieron pero ambos fueron heridos y los alemanes consiguieron hacer prisionero a Roberts. Johnson se enfrentó al dilema de avisar de la incursión alemana o ayudar a Roberts. Al estar herido, lo más lógico habría sido avisar a las fuerzas francesas pero nuestro protagonista era del Harlem… se armó hasta los dientes y activó el modo Rambo: salió corriendo hacia donde se habían replegado los alemanes lanzando granadas y disparando su fusil. Aunque volvió a ser herido -ahora activó el modo Benavidez- consiguió llegar hasta el grupo de alemanes y cuando se quedó sin balas utilizó su fusil como un bate de béisbol hasta que los destrozó. Sacó su machete y siguió con la carnicería… cuatro alemanes muertos, más de 10 heridos y otros tantos que huyeron cuando llegaron los franceses. Black Death (La Muerte Negra) -que así lo llamaron desde aquel momento- tenía 21 heridas pero había salvado a su compañero y había evitado la incursión del enemigo.

Johnson fue el primer estadounidense en recibir la Croix de Guerre, el mayor galardón al valor otorgado por el gobierno francés. Cuando terminó la guerra, los Harlem Hellfighters fueron recibidos con honores -de hecho fue el regimiento más galardonado en la Primera Guerra Mundial- en un desfile encabezado por el sargento Johnson en la Quinta Avenida de New York.

desfile henry johnson

Sus días de vino y rosas sólo duraron un par de años. Cuando fue licenciado no hicieron constar sus múltiples lesiones y, por ello, se le denegó la pensión de invalidez. No quiso seguir con aquella batalla y trató de retomar su anterior trabajo, pero las secuelas de todas sus heridas le impedían llevar peso y estar mucho tiempo de pie. La imposibilidad para encontrar un trabajo acorde a su muchas limitaciones le hicieron refugiarse en la botella. Alcoholizado, su mujer y sus tres hijos le abandonaron… el héroe de guerra se convirtió en un indigente. En 1929, con apenas 32 años, fallecía… sin el reconocimiento oficial del gobierno de los EEUU.

Sólo años más tarde, y por la lucha de su hijo Herman que formó parte de los Tuskegee Airmen en la Segunda Guerra Mundial, obtuvo el reconocimiento merecido a título póstumo: en 1996 el presidente Bill Clinton le concedió el Corazón Púrpura y en 2001 la Cruz del Servicio Distinguido.

4ªHistoria

El cóctel Domínguez, el origen del cóctel Molotov


El cóctel molotov es una bomba incendiaria que en su versión más extendida -últimamente urbana- se compone de un trapo o pedazo de tela que, a modo de mecha, se coloca en la boca de una botella con productos inflamables; se enciende la tela y se lanza. Al romperse el cristal, el contenido se esparce a la vez que entra en contacto con la llama y se incendia.


El origen de su nombre se debe a Viacheslav Mijáilovich Skryabin -más conocido por Molotov, martillo-, el ministro de Asuntos Exteriores soviético que en 1939 firmó con su homólogo alemán, Ribbentrop, el pacto de no agresión en el que se repartían Polonia y daba el pistoletazo de salida de la Segunda Guerra Mundial. En noviembre de 1939, los soviéticos invadieron Finlandia (Guerra de Invierno). Stalin y Molotov pensaron que ante la superioridad numérica y bélica del Ejérctio Rojo los finlandeses poco o nada podrían oponer y que antes de fin de año habrían conquistado todo el país… craso error, la resitencia finesa consiguir aguantar todo el invierno, hasta marzo de 1940. Molotov, el Joseph Goebbels soviético, un maestro de la información/desinformación, declaró en varios comunicados radiofónicos que los soviéticos no lanzaban bombas sino paquetes con alimentos para la población finesa. Los finlandeses, que ante la superioridad de los soviéticos utilizaban lo que podían -como las bombas incendiarias en botellas-, decidieron contestar con humor a aquellos estúpidos comunicados:

Si ellos ponen la comida, nosotros ponemos la bebida (los cócteles molotov).


Desde aquel momento, a este tipo de bomba incendiaria se le denomina cóctel Molotov. Pero no fueron los finlandeses los primeros en utilizarlo… sino los españoles. En concreto, las tropas franquistas contra los tanques soviéticos T-26 y T-28 proporcionados a los republicanos por la Unión Soviética. Pero si seguimos buscando, encontraremos otra bomba incendiaria de las mismas características utilizada en Motril (Granada) en 1831… el cóctel Domínguez o cóctel Josef. En julio de 1831, aparecía esta noticia en la Gaceta de Madrid:

Entre las aguas de Calahonda y Adra [playas de Motril] alcanzó el falucho [embarcación de vela] español guardacosta nombrado Josef a una barca contrabandista. Luego que estuvo cerca de ella preguntó por su procedencia, fue contestado por dos carronadas [pieza de artillería naval corta], y siguiendo el fuego por una y otra parte se llegó a emprender el abordaje. En este estado el patrón del falucho arrojó varios frascos de fuego al contrabandista, de manera que la tripulación de este tuvo que arrojarse al mar, de donde fueron sacados 18 hombres entre quemados y heridos. Otros 8 individuos fueron después encontrados a bordo de la barca contrabandista, en la que había 2 carronadas de a 12 y varios efectos de contrabando. En el falucho ha salido gravemente herido el teniente de carabineros don Manuel José Domínguez, comandante de los que iban en aquel, y también lo han sido el contramaestre y dos marineros.

Luego parte 6 y 7.
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