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Hombre Gato, Mito de la decada del ´80?





Unas extrañas apariciones de seres con un comportamiento invasivo y amenazante, fue el tema que mantuvo en vilo a todo el conurbano en Agosto de 1984, mito, leyenda, psicosis colectiva y una morfología que los identifica más como “elementales” o producto de una actividad goética que como animales o humanoides de origen y evolución netamente natural no puede quedar completa sin la mención de lo que entonces conmocionó a una populosa localidad del sur del conurbano bonaerense: San Francisco Solano, Rafael Calzada, Claypole y varias apariciones en José Mármol son solo algunas . Se trata de la presencia de los que fueron llamados, en su momento, “hombres gato”.

La historia comenzó en realidad en las páginas policiales de los periódicos, cuando se informó de ataques sexuales a varias jóvenes de la zona sur del conurbano por parte de “uno o más individuos disfrazados”; altos, al parecer, cubiertos de pelaje oscuro, y además lo que llamaba la atención era la increíble agilidad que poseían.
De echo, cuando los casos fueron numerosos, la policía se aposto en lugares estratégicos con el fin de capturarlos, pero esto sólo evidenció la habilidad de que eran poseedores.









Sus escapes de redadas prácticamente perfectas eran impresionantes. En ocasiones, se afirmaba que uno de estos seres había sido rodeado en un terreno baldío, aparentemente escondido entre los matorrales, pero cuando treinta o cuarenta hombres cargaron sobre ese punto se encontraron con la sorpresa de que dicho ser había desaparecido.
A medida que pasaba el tiempo las apariciones se multiplicaron. Lo que dio la pauta de que se lidiaba con un número significativo de seres ya que en una misma noche eran múltiples las observaciones en puntos muy alejados. Los vecinos comenzaron a tomar sus propios recaudos, se armaron, y la emprendieron a tiros con todo bulto que se moviera en la noche.
Algunos de estos casos son interesantes. En una ocasión, por ejemplo, una familia escuchó aterrada cómo algo golpeaba y arañaba su ventana. Sus gritos alertaron a algunos vecinos, quienes salieron a la calle con tiempo de observar cómo una delgada silueta peluda y negruzca ganaba la oscuridad. Dos de estos observadores estaban armados, por lo que se echaron en persecución del ser, disparándole a distancias no superiores a cinco metros, dos veces, según los testimonios, el ente cayó al suelo por el impacto de los balazos pero en ambos casos se levantó y continuó corriendo como si nada le hubiese afectado.









El ultimo avistamiento del humanoide , fue la larga noche de Agosto de 1984 en la localidad de José Mármol, cuando una familia domiciliada en la calle Ferrer y Canale comenzaron a los gritos hasta alertar a los vecinos que rodearon la propiedad, el hombre gato estaba trepado en un viejo paraíso , pronto la policía lo ilumino y en el reflejo se pudo contemplar la figura de un Hombre delgado totalmente vestido de negro dando fuertes alaridos que helaban la piel, luego de los primeros disparos el sujeto se dio a la fuga por los techos vecinos .
Pero hay algo más. En esos días, pobladores de la zona completamente aterrorizados y desilusionados por los fracasos en la investigación policial comenzaron a solicitar en gran número el apoyo de profesionales en parapsicología, buena parte de ellos provenientes de localidades muy alejadas del epicentro de los hechos (lo que invalida la suposición de que los propios colegas zonales incentivaran los rumores con fines monetarios).
Me consta que muchos de ellos encontraron en los “hombres gato” un gran parecido a súcubos, los demonios del medievo que se materializaban para atacar sexualmente o perturbar la paz espiritual de los hombres).









La violenta desaparición de los fenómenos unos días más tarde, casi tan violenta como fue su irrupción ha llevado a la conclusión de que fue el esfuerzo psíquico conjunto de un número grande de entrenados expertos lo que puso fin a esta pesadilla o, desde otro punto de vista, un subconsciente colectivo.
A principios del 2001 existió una intentona de querer regresar a las andadas pero ya se había escrito y comentado lo suficiente.
La población había cambiado lo suficiente como para darle nuevamente crédito a este fenómeno que fue aprovechado por varios malandras que vieron en este personaje la excusa perfecta para delinquir .


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