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Impresionante: el rey de la cuerda floja batió dos récords m

El acrobata Nik Wallenda sorprendió al mundo e hizo historia sobre un alambre entre dos edificios, a más de 50 pisos de altura. Mirá el video.




"¡Estoy aquí! ¡Lo volví a hacer! Soy un bendecido", fueron las primeras palabras de Nik Wallenda al entrar a una sala llena de periodistas que lo recibieron con gritos y aplausos. El acróbata de 35 años que desafió a la muerte ayer a la noche hizo historia. Batió dos récords mundiales después de caminar sobre una cuerda floja empinada, sin red ni arnés, y con los ojos vendados, a 50 pisos sobre el suelo de Chicago, en Estados Unidos.

Durante media hora, el llamado "rey de la cuerda floja" tuvo en vilo al mundo entero, que lo siguió a través de la pantalla de Discovery Channel, y a las más de 40 mil personas, según datos de los organizadores, que se reunieron y ovacionaron desde las calles del centro de la ciudad.


Y lo logró, en menos tiempo del pronosticado por el propio equilibrista. "Es increíble lo que hizo. Creo que todo está en el poder de concentración de su mente", dijo Valeria, una ecuatoriana que estaba de visita en la ciudad, mientras miraba hacia los edificios.

A unos 50 pisos de altura y con una pendiente de 19 grados, Wallenda tardó 6 minutos y 51 segundos en cruzar las más de dos cuadras sobre el río Chicago que separan la icónica torre de Marina City del edificio Leo Burnett.




"¡Estoy aquí! ¡Lo volví a hacer! Soy un bendecido", fueron las primeras palabras de Nik Wallenda al entrar a una sala llena de periodistas que lo recibieron con gritos y aplausos. El acróbata de 35 años que desafió a la muerte ayer a la noche hizo historia. Batió dos récords mundiales después de caminar sobre una cuerda floja empinada, sin red ni arnés, y con los ojos vendados, a 50 pisos sobre el suelo de Chicago, en Estados Unidos.

Durante media hora, el llamado "rey de la cuerda floja" tuvo en vilo al mundo entero, que lo siguió a través de la pantalla de Discovery Channel, y a las más de 40 mil personas, según datos de los organizadores, que se reunieron y ovacionaron desde las calles del centro de la ciudad.


Y lo logró, en menos tiempo del pronosticado por el propio equilibrista. "Es increíble lo que hizo. Creo que todo está en el poder de concentración de su mente", dijo Valeria, una ecuatoriana que estaba de visita en la ciudad, mientras miraba hacia los edificios.

A unos 50 pisos de altura y con una pendiente de 19 grados, Wallenda tardó 6 minutos y 51 segundos en cruzar las más de dos cuadras sobre el río Chicago que separan la icónica torre de Marina City del edificio Leo Burnett.



"Las personas cuando están nerviosas hablan rápido. En mi caso, cuando estoy nervioso camino rápido", bromeó el acróbata, quien tres dos días antes había previsto tardar 12 minutos y 3 segundos para la segunda parte del recorrido.

Después de cumplir el primer desafío y darle un respiro a quienes estaban atentos a su hazaña, el acróbata cruzó una calle y se dirigió a la torre oeste de Marina City. "Cuando iba en el ascensor fue mi momento de mayor ansiedad", reveló.

Con ráfagas de viento que superaron los 30 kilómetros por hora, el segundo trayecto fue el que más estresó a su esposa, la también acróbata Erendira Vasquez, porque lo hizo con los ojos vendados. Wallenda recorrió 28 metros, entre las torres oeste y este de Marina City, en tan solo 1 minuto y 17 segundos.



"El alambre se movía mucho y yo solo pensaba en que quería llegar al otro lado lo más rápido posible. Por momentos temblé como una hoja", respondió Nik, al ser consultado si en algún tramo había sentido miedo.

Testigo privilegiado que pudo ver desde las alturas a la asombrosa ciudad de Chicago, durante el último recorrido Wallenda fue guiado por su padre, el acróbata Terry Troffer, quien estuvo en contacto con su hijo a través de un altoparlante. "Dos pasos, Nik, vamos dos pasos", fueron las últimas palabras de Troffer antes de que su hijo volviera a pisar el suelo.

Miembro de una séptima generación de una familia de origen austro-húngaro dedicada a las acrobacias y conocida como "The Flying Wallendas" ("Los voladores Wallendas"), el acróbata, quien parece no tener límites, aseguró que parará de arriesgarse cuando su esposa se lo pida y explicó: "Nosotros somos acróbatas y esto es parte de nuestra vida".

El histórico reto se lo dedicó a su bisabuelo, Kart Wallenda, quien a los 73 años falleció mientras intentaba cruzar una cuerda floja que unía dos edificios en el centro de la ciudad de San Juan de Puerto Rico. "El me inspiró y me sigue inspirando día a día. Con lo que hago quiero ayudar a la gente y demostrar que con trabajo y disciplina nada es imposible", aseguró.

El año pasado, el acróbata cruzó el Cañón del Colorado sobre un cable de acero a más de 445 metros. En su próximo desafío tiene previsto recrear una pirámide humana formada por siete personas que realizó su familia años atrás y terminó en tragedia, cuando se rompió la formación y murieron dos integrantes de la dinastía Wallenda.


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