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Inquilinos al borde del desalojo en Miami Beach



Daniel Fernández tiene cinco días para conseguir una vivienda donde mudarse con su familia.

Fernández, su esposa y sus dos hijos pequeños se mudaron hace siete años a un edificio de apartamentos en la 1248 Marseilles Drive, en Miami Beach.

El complejo, que tiene ocho unidades de un dormitorio cada una, fue construido en 1946 y con frecuencia tenía problemas, algunos de los cuales eran reparados por su dueño. Fernández también llegó a hacer varias reparaciones por su cuenta a su apartamento. Pero en años recientes la situación empeoró. Las áreas comunes estaban descuidadas, no había luz en las escaleras y la grama crecía sin control.

Hace dos meses el edificio fue adquirido por la compañía de responsabilidad limitada M-invest USA, tras caer en una ejecución hipotecaria. El caso del inminente desalojo fue reportado originalmente por Univisión 23, socio informativo de el Nuevo Herald.

Fernández fue uno de pocos inquilinos que renovó un contrato con los nuevos dueños, por lo que volvió a pagar un depósito y un mes por adelantado de renta, equivalente a $900. Pero, de acuerdo con Fernández, hace dos días recibió una llamada de M-invest USA avisándole que tenía siete días para abandonar el apartamento.

“Me dijeron que el edificio tiene muchas violaciones [de código] y que lo van a cerrar”, contó Fernández el jueves.

Una representante de M-invest dijo al Miami Herald el jueves por la tarde que no le han pedido a ningún inquilino abandonar su vivienda y que están esperando los resultados de una evaluación realizada por un ingeniero para determinar si el edificio es seguro.

Sin embargo, hacia el mediodía del jueves, Fernández le dijo a una reportera de el Nuevo Herald que se dirigía con su familia a las oficinas de M-invest, donde le instruyeron que acudiera para recibir un reembolso de dinero. De ahí saldrían a buscar un nuevo apartamento.

“Voy para sus oficinas en Coral Gables a recoger el dinero que pagué hace dos semanas para renovar [el contrato]”, dijo.

De acuerdo con registros públicos obtenidos por el Nuevo Herald, el antiguo dueño de la propiedad, Desiderio Hernández, había lidiado con violaciones al cumplimento de códigos municipales por mas de una década y había sido multado en múltiples ocasiones. En algunas instancias los daños, como bombillos rotos y agujeros en los techos por donde filtraba el agua a las viviendas, fueron corregidos, pero otros apartamentos volvían a mostrar problemas similares a través de los años.

Hernández no respondió a un pedido de comentarios por parte del Miami Herald el jueves.

Uno de los residentes mostró a una reportera de Univisión un agujero en el techo de su vivienda por donde se cuela el agua. Otra señora dijo que la ciudad de Miami Beach cortó la electricidad en el edificio debido a un escape de agua a través del hueco del bombillo en el techo de uno de los cuartos.

Los inspectores de cumplimento de código de la ciudad evaluaron otra vez el edificio esta semana. Varios vecinos dijeron que encontraron nuevos problemas.

José Luis Sosa, quien ha vivido en el complejo por unos ocho años y paga $800 al mes, dijo que nadie le ha pedido que se mude aún, pero que ya está buscando otra vivienda. Sosa dijo que los pisos y gabinetes de su apartamento están en malas condiciones.

Sosa estuvo entre un grupo de vecinos que se negó a pagar un nuevo depósito y un mes por adelantado de renta a la compañía M-invest.

“¿Por qué voy a pagarle si no me quiere reconocer el deposito que ya había pagado? Ademas quiere venir a cobrar sin reconocer la forma en que está la propiedad”, dijo. “Estos apartamentos están destruidos y nadie los ha arreglado”.

Una empleada de M-invest que sólo se identificó como Michelle, dijo por teléfono que cuando la compañía adquirió el edificio desconocía sobre las malas condiciones. Aseguró que si los residentes no pueden seguir viviendo en los apartamentos porque la estructura es insegura, M-Invest los ayudará a encontrar apoyo legal y un lugar donde mudarse.

Sin embargo, Daniel Fernández no ha recibido ayuda y dijo que la situación de su familia cambiará drásticamente al tener que mudarse.

“Mi esposa trabaja en el hotel Fountainebleau que es a diez minutos de aquí, pero no podemos pagar otro lugar en este barrio porque todo se ha puesto muy caro”, lamentó. “Tendré que ver si encuentro algo más al norte y cambiar a mis hijos de escuela”.
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