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IRAQ, resistencia sin pausa

Infierno allá y tormenta acá

Leandro Leiva

Malos tiempos para Bush y el imperialismo yanqui. Buenos para la resistencia patriótica iraquí y para los pueblos que se alzan contra la opresión imperialista. El Congreso yanqui debate la retirada de algunas tropas. Los facinerosos de la Casa Blanca: torturas y bombas de fósforo para imponer la democracia”.

Según el periodista británico Robert Fisk (The Independent) la resistencia iraquí tiene el control prácticamente de todo el país, desde Kirkuk en el norte hasta Basora en el sur, incluidos los barrios más importantes de Bagdad. “Los estadounidenses se desplazan con miedo de un cuartel a otro en vehículos blindados”, anota.

Infierno allá

Los periodistas “empotrados” en las fuerzas yanquis de ocupación se conforman con transmitir sus “noticias” desde el hotel, sin animarse a salir al exterior. “Los corresponsales –describe Fisk– escuchan al portavoz de Estados Unidos, asisten a la conferencia de prensa de las fuerzas británicas, telefonean al ministro de Información iraquí, y envían sus comunicados desde la habitación”.
Ni siquiera el FMI y el Banco Mundial pueden realizar en paz sus mentirosos planes de “reconstrucción”. La resistencia obligó a que las sedes iraquíes de los máximos representantes de la usura internacional tengan que operar desde fuera del país: el BM desde Omán, y el FMI desde los Emiratos Arabes. El actual jefe del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, fue uno de los principales “inventores” de la guerra de Irak cuando era consejero de Defensa, pero ahora no se atreve a gozar de una cómoda oficina en Bagdad...
Los ataques y atentados de la resistencia no dejan ni un minuto de tranquilidad a los ocupantes. La última oleada de atentados, que causó la muerte de decenas de personas –entre ellos soldados de EEUU, y militares y policías del gobierno títere- se produjo el pasado fin de semana, después del “descubrimiento” de más de 170 presos sunitas torturados en un búnker secreto del Ministerio del Interior, en un barrio del sur de Bagdad.
En otra acción militar, un mártir de la resistencia hizo estallar su auto contra una procesión en la que participaba el presidente de un concejo municipal de la provincia de Diyala, uno de los centros de actividad de los resistentes. Cinco soldados yanquis murieron y otros cinco fueron heridos cuando artefactos explosivos estallaron al paso de un convoy cerca de Baiyi, en el llamado “triángulo sunita”.

Tormenta acá

La resistencia heroica de los iraquíes está sembrando en la burguesía monopolista yanqui un verdadero tembladeral político. Casi en las mismas horas de aquellas acciones, un parlamentario de Estados Unidos pidió en el Congreso que las tropas norteamericanas sean retornadas. John Murtha, legislador demócrata, veterano de Vietnam y miembro de más alto rango en el subcomité de la Cámara de Representantes que supervisa los gastos yanquis de “defensa”, pidió al gobierno el regreso de las tropas. “Militarmente no podemos lograr nada más –dijo–. Es el momento de traerlas a casa”.
Desde luego, los yanquis no se irán así como así. Por ahora, Bush sigue repitiendo el verso conocido: nos quedaremos “hasta alcanzar la victoria”.
Pero apareció así públicamente en el Congreso el debate sobre la necesidad de retirar las tropas yanquis de Irak. Aún estando todos de acuerdo en la defensa de la guerra y la ocupación colonialista, el oportunismo siniestro de republicanos y demócratas compitió sobre si la fórmula de la propuesta de retirada debía ser “cuanto antes” o “inmediatamente”...
Y el republicano Joseph Wilson hasta mencionó la palabra fatídica, cuando acusó a los demócratas de izar “la bandera de la rendición”.

La “democracia” de los torturadores
El régimen títere iraquí probó ser buen alumno de la “escuela” siniestra que los imperialistas yanquis mostraron en Abu Graib. Diversas fuentes testimonian que la tortura se practica sistemáticamente por lo menos en cinco cárceles de Bagdad y en otras de las regiones céntricas de Babil y Wasit.
Los efectivos del Interior retienen a por lo menos 5.000 personas. Muchos sospechan, además, que la represión enfila con particular saña contra la minoría sunita, con vistas a las fraudulentas “elecciones” legislativas del 15 de diciembre, en un país ocupado militarmente y co los opositores a la ocupación prohibidos y perseguidos.
Artilugios supermodernos para detectar francotiradores, asesinatos y torturas masivas, bombas de fósforo sobre pobladores civiles: nada de eso les es suficiente a los imperialistas para acabar con la resistencia patriótica.
Fisk considera ya inevitable la retirada de Estados Unidos de Irak, y opina que tendrá influencia en todo el mundo; en cuanto Washington anuncie un principio de retirada –dice– los británicos emprenderán también el viaje de regreso.

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