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Jorge rial tiene sentimientos..

“NO QUIERO LLORAR, MIS HIJAS NO ME DEJAN”



Camina por la calle Gorriti, en Palermo, a la vuelta de América, con el sol en su espalda. Parece cansado: se lo ve flaco, con la barbita entrecana que inauguró tras su viaje por Europa, y la mirada perdida en el asfalto. Este miércoles 13, pasadas las cuatro de la tarde, le está poniendo fi nal a una de las jornadas laborales más fuertes de su carrera periodística. Jorge Rial (52), el hombre de las mil batallas, luce golpeado como nunca. No vive un escándalo que lo involucra puntualmente a él, tampoco se cruzó con el personaje de turno, hablando de la polémica del momento. Esta vez, le tocaron su punto más débil: sus hijas. Y se quebró. A la mañana lloró en Ciudad GotiK, su ciclo radial, al hablar con su amigo Oscar González Oro. Y a la tarde, utilizó 25 minutos de Intrusos para desahogar el dolor de una nueva herida sufrida por su familia. Habló por Morena y Rocío, pero también por un montón de hijos y padres adoptivos, que sufrieron en carne propia las –¿desafortunadas? ¿vergonzosas? ¿desgraciadas? ¿nefastas?– declaraciones de Silvia D'Auro a la periodista Fernanda Iglesias. "En un momento tuve que empezar a dormir con la puerta cerrada de mi cuarto, por miedo a que me lastimaran; tuve que ponerle llave a los placares porque me robaban la ropa. Los chicos adoptivos tienen como una historia de que, como creen que fueron robados, porque tiene que ver con el tema de los hijos de desaparecidos, tienen una tendencia a robar: robar plata, robar y esconder cosas, porque sienten que fue lo que hicieron con ellos", dijo la empresaria. La entrevista fue publicada en el sitio Personajes.tv, y el audio replicado en un ciclo de Telefe. Allí explotó la indignación de Jorge. Y se desató la preocupación, y la angustia. Sus hijas, adolescentes, debían enfrentarse ante un prejuicio que nacía justamente desde donde sólo deberían recibir amor incondicional, ese que sólo un padre puede brindar.
Impotencia. No hay manera de explicar lo que genera ver sufrir a un hijo. Por eso, Rial se quebró al hablar con el Negro Oro, amigo de toda la vida de Jorge, testigo del amor que el Intruso siente por Morena y Rocío. "Me junté con mis hijas y me dijeron que me veían más angustiado a mí que a ellas. Me dijeron que ya habían pasado de página, pero cuando vieron el video con las declaraciones me pidieron que hablara", comenzó diciendo Jorge. Luego reveló: "Esto me duele, pero no me sorprende. Es la esencia, y yo de esto escuché mucho… y cosas peores. Cuando nos separamos, mis hijas lloraron, hace poco les pregunté por qué lloraron, y me dijeron: 'Porque pensamos que nos dejabas solas y que nos iban a matar'". También hizo referencia a la educación de Morena, y los supuestos problemas en el colegio que señaló D'Auro: "Decir que mi hija quedó libre es mentira… Mi hija Morena no quedó libre, está estudiando desde casa porque está peleando con una enfermedad y está dando libre. Lo único que cambió es el lugar, nada más. Está peleando, tiene un doble frente y hacemos todo el esfuerzo posible". Y para finalizar, entre lágrimas, contó: "Lloro todos los días, cada vez que veo todo esto… No puedo mostrar esta debilidad, no quiero llorar porque mis hijas no me dejan. Con ellas vivimos un infi erno, y hoy estamos felices. Pero es muy fuerte, estoy cansado. A veces me equivoco, pero estamos tratando de hacer lo mejor posible, y cosas como estas son golpes terribles".
Por una ley. Jorge aprovechó este triste episodio para defender una vez más la necesidad de crear una ley de adopción más efectiva, y para alentar a los padres que sueñan con adoptar. "Esto que acaba de decir no sólo me lastima a mí. Lastima a todos los padres que lucharon. Me llamaron chicos que después de escuchar esto tenían miedo de ir al colegio. Es discriminatorio. Una discriminación terrible. No decaigan aquellos que quieren ser padres adoptivos. Que esto sirva como trampolín para tomar más fuerzas y seguir. Cada vez que pasa esto voy a la Justicia, porque no sé a dónde ir. Yo no sé si soy buen padre, tengo un montón de errores, me equivoqué mucho, pero las dos están estudiando. ¿Sabés lo difícil que es borrar años de violencia física y verbal?", señaló Jorge.
Sigue adelante. Rial camina por Gorriti con el sol en su espalda, hasta que dobla en Humboldt y se sumerge en la sombra del invierno. Mete las manos en los bolsillos de su abrigo y sube las solapas, luego de sacarse una foto con una señora. Una señora que le contó llorando que es madre adoptiva. Rial parece cansado. Enojado. Triste. Hasta que sonríe por última vez. "En casa me esperan las chicas, estamos organizando el cumple de 15 de Morena, vamos a hacer una fiesta espectacular", cuenta. Sube a su coche y se pierde por Palermo, con el GPS marcando el único destino claro que tiene su vida.



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